Gabriel Alejandro Romero Brasil (36) y Marcelo Gastón Mendoza Carrizo (32) pasaron el lunes de la clandestinidad a ser capturados por el asesinato en un asalto al fletero Juan Mauricio Villanueva, ocurrido hace poco más de dos semanas en Guaymallén.
La investigación, que parecía ser complicada y que se mantuvo varios días sin sospechosos, terminó apuntando contra estos dos “reincidentes seriales” que tienen en su haber varias condenas y pasos por prisión, mayormente por delitos contra la propiedad.
Con cautela, los detectives del caso llegaron primero al nombre de Romero, a quien vecinos de la zona donde ocurrió el hecho de sangre sindicaron como “el delincuente con más peso” en ese sector.
Al identificarlo, verificaron que sus características físicas eran similares a las de uno de los sujetos que fueron detectados por las cámaras de seguridad de comercios antes del ataque que terminó con la vida de Villanueva.
Asimismo, constataron que todas las sentencias que tenía en su contra correspondían a violentos robos en los que había participado. Incluso, en uno de esos hechos, ocurrido en 2008, abusó sexualmente de una víctima.
Con esos indicios, hicieron un minucioso seguimiento sobre su vida, sus relaciones y vínculos con otros malvivientes de la zona. De esa forma, al profundizar sobre las redes sociales descubrieron que Romero utilizaba un viejo perfil de Facebook de su hermano fallecido, quizás, con la intención de pasar desapercibido.

Al revisar los amigos que tenía en esa cuenta, los pesquisas dieron con el perfil de Mendoza, quien empleaba un nombre ficticio para evitar ser detectado en esa red social.
Pero lo que llamó la atención es que contaba con un rasgo distintivo que fue descrito por la víctima tras ser baleada, antes de que la trasladaran al Hospital Central, donde terminó falleciendo días después.
Se trata del tatuaje en forma de estrella que uno de los autores tenía sobre el pómulo izquierdo, a un costado del ojo, según lo aportado por Villanueva.
Ver también: Reincidentes seriales: la lista de antecedentes de los detenidos por el crimen del fletero
Por eso, Mendoza quedó en la mira y también comenzó a ser investigado como posible autor. Eso permitió que los investigadores descubrieran que los sospechosos habían coincidido en el pasado en prisión.
La hipótesis es que esa relación intramuros los condujo a delinquir juntos una vez que quedaron en libertad: Romero salió de la cárcel en noviembre del año pasado y Mendoza lo hizo el último 10 de marzo.
Incluso, se están revisando otras causas en las que fueron investigados, para determinar si actuaron en conjunto previo al asesinato de Villanueva.
Todas esas pruebas y otros elementos que se fueron sumando en los últimos días al expediente motivaron que la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien lidera la pesquisa, solicitara la captura de ambos, que se concretó la noche del lunes en Guaymallén.
“Bover”, la contradicción de uno de los acusados
Una de las situaciones que llamó la atención tras la captura de los presuntos homicidas fue que Mendoza tenía puesto un pantalón de River Plate.
Debido a que en los videos que tomaron a los autores, el sujeto que sindican como Mendoza vestía una camiseta de Boca Juniors.
El análisis en las redes sociales al sospechoso también evidenciaron esa misma circunstancia: en algunas fotos Mendoza aparecía con una campera del Millonario, mientras que en otras con la “pilcha” del Xeneize.

Sabuesos allegados a la causa fueron consultados por esa particularidad y respondieron que, probablemente, la intención de Mendoza era despistar a los investigadores tras darse a conocer los videos previos al hecho.
Lo cierto es que el hecho quedó como algo anecdótico e hizo recordar al concepto de “Bover”, un meme nacido en las redes sociales y que se utiliza cuando, por algún motivo en especial, se produce una unión entre hinchas de Boca y River.
El caso
La reconstrucción sostiene que minutos después de las 21 del domingo 10, Villanueva y su madre salieron de la misa de Domingo de Ramos y estaban llegando a su domicilio de calle Gutemberg al 2300, en el distrito de Belgrano.
El hombre estacionó su Nissan Frontier gris frente a la casa y bajó del rodado para abrir el portón del garage. Esa situación fue aprovechada por dos delincuentes que se dirigieron rápidamente hacia el rodado, con el objetivo de robarlo.
Cuando fueron a subir al vehículo, uno de los maleantes atacó a la madre de Villanueva, quien continuaba en el asiento del acompañante. El sujeto la tiró al piso, subió y su cómplice, que se ubicó como conductor, salió a toda velocidad.

Cuando Villanueva advirtió la situación, pensó que su madre continuaba en el interior del vehículo, por lo que se colgó de la cajuela, en un desesperado intento para protegerla.
Con el fletero subido al sector posterior, los asaltantes recorrieron algunos metros, pero en el camino uno de ellos le dio un disparo en el pecho con un arma calibre 32.
Acto seguido, Villanueva cayó gravemente herido en el cruce de Gutemberg y Los Álamos. Allí fue entrevistado por los primeros policías que arribaron a la escena y posteriormente asistido por personal del Servicio de Emergencias Coordinado que lo trasladó en ambulancia al Hospital Central.

Pese a que llegó consciente al nosocomio, tras ser intervenido su estado empeoró y fue inducido a un coma farmacológico.
Mientras se daban los primeros pasos en la investigación, la Nissan de Villanueva fue encontrada prendida fuego en un descampado de calle Bufano, frente al barrio Belgrano, en Las Heras.
Por su parte, la víctima no logró sobrevivir y el martes 19 dejó de vivir en la sala de Terapia Intensiva en la que estaba alojado.
