Este miércoles por la mañana se desarrollará una audiencia importante en el Fuero Penal Colegiado de Mendoza: Karen Leylen Oviedo Esquivel, bautizada como la “envenenadora de Guaymallén”, buscará el beneficio de la prisión domiciliaria luego de ser condenada a prisión perpetua hace poco más de dos años durante un juicio por jurado. La defensa basó su pedido en que la mujer tiene hijas menores y no se encuentra bien psicológicamente en la cárcel de mujeres, argumentos que serán analizados por una jueza en lo que promete ser una jornada que revivirá uno de los casos criminales más escalofriantes en la historia reciente de Mendoza.
Oviedo Esquivel, nacida el 30 de marzo de 1990, fue sentenciada a la pena máxima el jueves 1 de diciembre de 2022 tras ser hallada culpable por el homicidio agravado de su pareja, Rolando Ángel Aquino Tejerina (35), en febrero de 2022, y del hijo de éste, Elías Aquino (9), en julio de 2019.
La particularidad del caso que dio a conocer El Sol y conmocionó a la opinión pública fue el método utilizado para acabar con la vida de las víctimas: envenenamiento con etilenglicol, componente principal del anticongelante para radiadores de vehículos, un químico altamente tóxico, incoloro e inodoro que resulta casi imposible de detectar al momento de ingerirlo.
La investigación a cargo de la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos reveló una trama macabra donde la premeditación y la frialdad fueron los rasgos distintivos de los crímenes. Un análisis minucioso del teléfono celular de Oviedo dejó al descubierto búsquedas en internet que evidenciaban un plan meticulosamente elaborado, con consultas en Google como “¿Cuál es el veneno más letal?” y “Envenenamiento por etilenglicol”, realizadas días antes de la muerte de su pareja.
La pericia digital se convirtió en una pieza fundamental de la acusación durante la instrucción y el desarrollo del debate oral, mostrando el rastro de una mente fría que se interiorizó sobre métodos letales mientras convivía y pasaba el tiempo con sus víctimas en una vivienda de la localidad de Villanueva.

Consultada por este diario, María Soledad Guardia, la mamá de Elías y ex pareja de Rolando Aquino, aseguró que fue notificada de la audiencia y se mostró preocupada por el pedido realizado por Oviedo Esquivel, principalmente porque apenas han pasado poco más de dos años y dos meses de la resolución que la condenó a estar de por vida en una penitenciaría.
“No permitan que ella tenga que salir con un arresto domiciliario; imagínense que ella no sólo mató a mi hijo sino también a su padre, ella no está apta para la sociedad, es un peligro. Miren si ella conoce a otra persona que tenga hijos y haga lo mismo. Yo quiero exigir mis derechos, porque mi hijo no va a volver más. Siempre me pregunto qué motivos tuvo ella, qué peligro corría. Esa mujer está loca”, sentenció Guardia.
Y agregó: “Muchas veces me pongo a pensar en mi hijo, que esa loca me arrebató de mi lado, qué motivo tenía para llevarse a mi hijo, si era un niño bueno, no tenía maldad, tenía solo 9 años. Ella me hizo el daño más grande que se le puede hacer a una madre y no tuvo remordimientos por lo que hizo”.
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Oviedo Esquivel es representada por el abogado defensor Luis Torres, quien explicó los argumentos de su clienta para fundar el pedido y dijo que la razón principal está basada en el cuidado de las hijas menores de edad de la mujer. Los mismos serán expuestos ante las partes, principalmente el fiscal Gustavo Fehlmann y la jueza Natacha Cabeza, el día citado desde las 9.40.
Cómo se llegó a una condena
Claudia Cortez, empleada doméstica de Oviedo y Aquino cuando eran pareja, se convirtió en testigo fundamental del caso. Según su declaración, el 7 de febrero de 2022, entre las 17 y 19, mientras realizaba tareas en el domicilio de calle Manuel A. Sáenz al 4173, escuchó a Oviedo insistirle a Aquino que “tomara unas gotas y se durmiera”.
La acusada justificó luego que se trataba de ácido kójico para tratar un problema de manchas en la piel. “Oviedo obligaba a que su concubino tomara las gotas”, aseguró la testigo, quien también advirtió que Aquino se resistía diciendo que todo lo que ella le daba le hacía mal. Cortez observó a la “envenenadora” preparar un vaso con agua al que agregó “un chorro” de un líquido transparente.
Diez minutos después de ingerirlo, Aquino comenzó a vomitar profusamente. Un detalle escalofriante del testimonio de la empleada fue que notó a Oviedo más preocupada porque los perros se comieran el vómito del hombre que por la salud de su pareja. “Les decía a los perros que no comieran porque se podían enfermar”, recordó ante los pesquisas y también frente a las partes del debate, sin sospechar en ese momento que estaba presenciando un homicidio.
Aquino ingresó esa misma noche a la Clínica Santa María de Capital con un cuadro grave. Los médicos detectaron “alternación de conciencia, obnubilación, desorientación y vómitos”, además de episodios convulsivos. A pesar de los esfuerzos médicos, el hombre entró en coma a los pocos minutos y falleció el 9 de febrero a las 8.40.

La intervención del toxicólogo Sergio Saracco, del Departamento de Toxicología del Ministerio de Salud y del Centro de Información Toxicológica de Mendoza, fue determinante. Concluyó que los síntomas presentados por la víctima eran compatibles con una intoxicación por etilenglicol, descartando que pudieran ser causados por ácido kójico, como había declarado la imputada.
El informe médico señaló que la víctima presentó un cuadro de excitación inicial seguido de somnolencia progresiva, similar a un estado de embriaguez, síntomas típicos de este tipo de envenenamiento.
Las pruebas tecnológicas resultaron contundentes en la investigación. Se comprobó que entre el 28 de enero y el 3 de febrero de 2022, Oviedo había comprado etilenglicol a través de la plataforma Mercado Libre.
Más incriminatorio aún fueron sus búsquedas en internet entre el 4 y el 9 de febrero, cuando investigó sobre “sustancias tóxicas”, “venenos letales” y específicamente sobre “envenenamiento por etilenglicol”.
Un dato que dejó sin argumentos a la defensa fue que el mismo día de la muerte de Aquino, Oviedo intentó borrar su historial de búsqueda, evidencia que quedó registrada en su teléfono cuando escribió: “Gestionar y eliminar el historial de búsqueda”. Para los investigadores, este intento desesperado de ocultar pruebas fue una clara señal de conciencia sobre el acto criminal y un reconocimiento tácito de su culpabilidad.
Lo que inicialmente parecía un caso de homicidio único se transformó en una investigación por partida doble cuando surgieron sospechas sobre la muerte del hijo de Aquino, ocurrida tres años antes. Elías Aquino, de 9 años, falleció el 12 de julio de 2019 en el Hospital Notti mientras pasaba las vacaciones de invierno con su padre y Oviedo.
Soledad Guardia declaró en la causa que su hijo nunca había tenido problemas graves de salud, como lo comprobaba su libreta sanitaria. La mujer relató que se había separado de Rolando Aquino cuando Elías tenía 8 meses, pero mantenían una buena relación por el bienestar del menor.
El pequeño ingresó al hospital pediátrico de Guaymallén con un cuadro similar al que posteriormente presentaría su padre: mal estado general, hipertensión, dificultad respiratoria, trastorno de conciencia y fallo multiorgánico que le provocó la muerte. En ese momento, la repentina muerte del niño aparentemente sano no despertó sospechas de un posible crimen.
La conexión entre ambos casos se estableció cuando un informe de Mercado Libre confirmó que Oviedo había realizado dos compras de etilenglicol diez días antes de la muerte del pequeño.
Varios testigos también declararon sobre la insistencia de la mujer para que cremaran el cuerpo del menor mientras se desarrollaba el velorio, hecho que ella negó recordar durante su declaración.

La fiscal Ríos, al advertir las similitudes entre ambos casos y comprobar la compra del veneno antes del deceso de Elías, amplió la imputación contra Oviedo por un segundo homicidio agravado. Sin embargo, dado el tiempo transcurrido, no fue posible realizar una exhumación del cuerpo del niño que pudiera confirmar la presencia de la sustancia tóxica, por lo que los investigadores debieron apoyarse en la histórica clínica y en las declaraciones de Saracco, quien concluyó que los síntomas eran compatibles con una intoxicación por etilenglicol o metanol.
Durante el proceso, tanto en instrucción como en el juicio, Oviedo se declaró inocente de ambos asesinatos, alegando que Aquino era muy celoso, le revisaba el teléfono y que habría sido él quien compró “ese veneno” porque era “muy depresivo”.
Sin embargo, la pesquisa no encontró ningún elemento que confirmara tendencias suicidas en la víctima. La fiscal calificó la estrategia defensiva como “nefasta y perversa”, y el cúmulo de pruebas testimoniales, periciales y tecnológicas fue suficiente para que el jurado popular la declarara culpable por unanimidad.
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En la audiencia que se desarrollará este miércoles, la defensa de Oviedo argumentará que la condenada debe cuidar a sus hijos menores y que no se encuentra en buenas condiciones psicológicas para permanecer en el penal.
Este argumento busca ampararse en la legislación que contempla situaciones especiales para madres con hijos pequeños. Sin embargo, es más que probable que la fiscalía se oponga al beneficio, recordando la gravedad de los delitos cometidos y la peligrosidad demostrada por la condenada.
La resolución sobre el pedido de prisión domiciliaria se conocerá posiblemente esa misma jornada, o en los días posteriores a la audiencia, mientras Oviedo Esquivel continúa alojada en el Complejo Penitenciario provincial.
