Un jurado popular halló culpable la tarde de este jueves a Karen Leilen Oviedo Esquivel, más conocida como la “envenenadora de Guaymallén”, por los crímenes de su pareja Rolando Ángel Aquino y de su pequeño hijo de 9 años, Elías, ocurridos a comienzos de este año y en julio de 2019, respectivamente.
Los doce jueces de los hechos se inclinaron por la teoría del caso sostenida por la Fiscalía, la cual afirmaba que la mujer mató a su concubino y al niño mediante la administración de etilenglicol, un compuesto químico que es utilizado como anticongelante para radiadores de vehículos y que puede ser letal en pequeñas dosis.
Para la fiscal de Homicidios Claudia Ríos -estuvo acompañada por el jefe de la UFI Fernando Guzzo- Oviedo actuó en ambos casos de manera insidiosa, es decir, que administró el veneno mediante un engaño o artificio que no le permitió a las víctimas conocer lo qué les estaban dando.
De esa misma forma lo entendió el tribunal popular, que ventiló en la Sala 15 del Polo Judicial el veredicto por homicidio agravado por vínculo en concurso ideal con homicidio agravado por haber sido cometido mediante un procedimiento insidioso en el caso de quien era su pareja, y por homicidio simple, por la muerte de Elías.
Luego de la lectura por parte del presidente del jurado, el juez técnico Diego Lusverti pasó a un cuarto intermedio para proceder a dictar la sentencia. La única pena posible será la de prisión perpetua contra Oviedo.
Pruebas decisivas
La última jornada del debate comenzó en horas de la mañana con los alegatos de cierre a cargo de las partes. Como está estipulado, el primer turno fue el de la Fiscalía y en esa exposición se enumeraron las pruebas fundamentales que terminarían inclinando al jurado hacia el veredicto de culpabilidad.
En el comienzo, el jefe de Homicidios tomó la palabra y realizó una serie de preguntas para hacer reflexionar a los jueces de los hechos: “¿Quién fue la que hizo las compras por Mercado Libre? ¿De quién era el DNI, el correo electrónico? ¿Quién sabía de la compra de etilenglicol? ¿Quién sabía lo que las víctimas habían consumido y ocultó esa información a los médicos? ¿Quién intentó borrar el historial de búsqueda en Google? ¿Quién quería cremar los cuerpos?”, cuestionó.
Acto seguido, llamó a razonamiento: “¿En qué se beneficiaba Rolando con la muerte de su hijo y suya propia?”, haciendo referencia a la posibilidad que planteó la defensa de que todo haya sido responsabilidad de Aquino.

Luego, el representante del Ministerio Público hizo un repaso de los hechos y de las contradicciones en el relato de Oviedo.
Con respecto a Elías, la mujer aseguró frente a los jurados que, el 12 de julio de 2019, su sobrino había jugado con el niño y que luego se fue a acostar a las 20. Sin embargo, ese día y a esa hora, el pequeño ya había fallecido.
“¿Se equivocaría en un recuerdo tan vívido sobre la muerte de alguien a quien, según Oviedo, le decía “hijo”? ¿Fue un simple error o una omisión?”, se continuó preguntando Guzzo.
Continuando con la exposición, remarcó que la acusada habló de “una teoría conspirativa en su contra” y de que “hackearon su cuenta de Mercado Libre”, pero puso en duda de que estafadores o piratas informáticos sólo harían todo eso con el fin de comprar etilenglicol.

También explicó que la empleada de la pareja, una de las testigos claves en la causa, escuchó cómo Aquino se quejaba del supuesto medicamente que Oviedo le administraba para sus manchas en el rostro: “No las quiero tomar porque todo lo que me das me hace mal”, le habría dicho.
Asimismo, destacó que la mujer hizo una búsqueda sobre “envenenamiento por ácido kójico” en Google, cuando su pareja ya había fallecido, con la intención de utilizarlo como coartada. Esto porque les había dicho a los médicos que le dio de tomar ese tópico para la piel, antes de que se descompensara.
Por último, hizo referencia a los peritajes psiquiátricos, los cuales arrojaron que es una mujer “centrada en sí misma, que oculta su actitud negativa hacia los demás, con reacciones conductuales impulsivas encubiertas, sin indicadores de haber sufrido violencia de género y sin repercusión emocional” tras la muerte del “amor de su vida”.
Por su parte, la fiscal Ríos, quien estuvo a cargo de toda la investigación, detalló cómo descubrieron que Oviedo compró el veneno a través de Mercado Libre.

Exhibiendo los informes que se le solicitaron a la plataforma de compra y venta, explicó que la imputada quiso comprar, en mayo de 2019, etilenglicol puro y mercurio, pero que luego canceló esas compras.
Luego, el 2 de julio de ese año, hubo dos compras aprobadas de etilenglicol. Los documentos de la empresa daban cuenta de que esas compras fueron recibidas por Karen Oviedo en su domicilio de calle Manuel Á. Sáez, en Villa Nueva.
Justamente, esos pedidos se hicieron diez días antes de la muerte de Elías Aquino, agregó la funcionaria judicial.
Mientras que, con respecto al caso de su pareja, realizó compras de etilenglicol el 28 de enero y el 3 de febrero (Aquino murió el 9 de ese mes). Nuevamente, todo fue aprobado y recibido por la mujer en la casa que compartía con Rolando Aquino.
La fiscal recordó las palabras de Sergio Saracco, jefe del Departamento de Toxicología de Mendoza, que declaró en el juicio y detalló que menos de 30 centímetros cúbicos o “menos de un traguito”, son suficientes para causa la muerte por ingesta de esa sustancia.

En ese sentido, Ríos resaltó que todos los médicos y especialistas concluyeron que ambas víctimas fallecieron por ingesta de etilenglicol, incluido el médico de parte propuesto por la defensa. “No se trata de hipótesis, es un diagnóstico al que se llegó mediante un método científico”, sentenció.
Seguidamente, tomó la palabra la querellante Claudia Vélez, en representación de otro hijo y hermano de las víctimas, quien adhirió a la teoría de los fiscales y también solicitó el veredicto de culpabilidad para la calificación con la que llegó Oviedo al debate.
Por último, el defensor Óscar Torres buscó desacreditar los testigos de la Fiscalía: “Estos últimos días parecería que, por un lado, estuvimos en una clase de biología, toxicología o medicina y, por otro, en exaltar la figura o características de una persona”.
El letrado añadió que, pese a los peritajes psicológicos y las opiniones de médicos y toxicólogos, no existían pruebas concluyentes para condenar a su clienta.
“No se ha probado ni se va a poder probar. Son todos indicios y presunciones”, señaló con respecto a las pruebas presentadas por el Ministerio Público.
También cuestionó la teoría oficial, aseverando que nunca estuvo claro el móvil por el cual su representada decidió acabar con la vida de su concubino y el hijo.
En tanto, también descartó que Oviedo haya comprado el veneno utilizado para dar muerte a las víctimas, afirmando que pudo haber sido víctima de un “hackeo” o una estafa.
Conmocionante
Todo comenzó el pasado 7 de febrero cuando Aquino sufrió una descompensación, por la que terminó internado en la Clínica Santa María de Ciudad. Allí falleció al cabo de dos días.
Las dudas sobre las causas del deceso llevaron a que la fiscal Claudia Ríos tomara intervención en el caso y mediante el secuestro del celular de la mujer se descubrió que había comprado días antes el anticongelante para radiadores a través de Mercado Libre.
Además, Oviedo googleó “cómo matar con veneno”, “cuál es el veneno más letal” y “cómo borrar el historial de búsqueda”, situación que la terminó comprometiendo.
A eso se sumó la declaración de una empleada de la pareja y el informe forense, que confirmaron las sospechas de los detectives.

Cuando la mujer llevaba varios días detenidas, la madre de Elías Aquino declaró en el expediente y explicó que nunca se supo cómo falleció su hijo.
Por eso, se solicitó un nuevo informe a Mercado Libre para conocer si la mujer había comprado etilenglicol en los días previos al fallecimiento del niño.
La respuesta de la empresa de compra y venta de artículos online confirmó la situación, por lo que Oviedo también fue imputada por ese crimen a mediados de marzo.
En menos de nueve meses, el caso quedó resuelto este jueves luego del veredicto de culpabilidad del jurado y la posterior sentencia a prisión perpetua contra Oviedo.
