Desde hace poco más de diez años, luego de una modificación en el Código Penal (CP), la mayoría de las grandes causas por comercio de estupefacientes van a acompañadas de una investigación “paralela” por lavado de capitales. Los pesquisas judiciales están “prácticamente obligados” a determinar si los grandes narcotraficantes “reciclaron” las ganancias provenientes de la comercialización de sustancias prohibidas.
Mendoza cuenta con una buena cantidad de fallos por el delito contemplado en el artículo 303 del CP. Y Sandra Yaqui Vargas, la jefa narco del oeste de Godoy Cruz, recibió la condena más alta de la historia argentina en mayo del 2016.
Por estos días, la Justicia federal instruye una de las causas por violación de la ley 23.737 más destacada de los últimos años: la que tiene a Matías Fido Díaz como cabecilla de una red narco que operó en el Gran Mendoza durante años, tal como ha contado El Sol en una serie de informes publicados el año pasado y esta semana.
Informe, primera parte: Investigan al presunto jefe narco “Fido” Díaz por otra causa de drogas
Este hombre, de 43 años y estrecha relación con quienes fueron en su momento altos jefes de la barra brava de Independiente Rivadavia, fue detenido el año pasado en medio de la conmoción por la desaparición en abril de la joven Abigail Carniel en el barrio Sargento Cabral, de Las Heras.
Se cree que la chica de 18 años fue asesinada por un conflicto de consumo y venta drogas y que personajes vinculados con Díaz tuvieron un rol determinante para que se consumara el acto fatal.
Si bien los tres sospechosos que tenía la causa quedaron en libertad meses después de su captura por falta de pruebas, el Fido siguió en la cárcel por una investigación de narcotráfico que lo tenía en la cima de la estructura de una organización.
La habían iniciado un año antes los efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de Mendoza y las pruebas se encontraban en la fiscalía federal de Fernando Alcaraz. Todo comenzó con el secuestro de 472 kilos marihuana en una propiedad del barrio Los Ciruelos, de Las Heras.
Los panes había llegado tres días antes desde Paraguay y, se sospecha, pertenecían a Díaz. Tanto avanzaron los detectives en esa causa que terminó con cuatro procesados: la hermana del Fido, Fanny Díaz –alias la Negra Tina–; Gustavo La Gata Valle Vicedo –considerado mano derecha del jefe– y el hombre que se encontraba en el lugar al momento del procedimiento, Miguel Ángel Ibazeta, conocido como Pitu.
Todos comenzaron a ser juzgados esta semana y arriesgan duras penas por la tenencia con fines de comercialización.
Con el paso de los meses, los detectives de la PCN sumaron material de importancia al expediente y detectaron que el Fido Díaz tenía 11 vehículos –algunos de alta gama, como un Audi A4– y 6 inmuebles. Esa cantidad de bienes estaba lejos de amoldarse a su realidad laboral: no tenía trabajo formal. Por eso se profundizó la investigación por lavado de dinero.
Esa pesquisa no sólo dejó su procesamiento. También fueron acusados su mujer, Leila Carolina Ovando (40), y otros familiares directos. En total, son cinco, ya que, a los citados, se suman Mauricio Ovando (cuñado), Mirta Verón (madre) y Carla Tamara González, por hechos ocurridos entre el 2016 y el 2021.
Estas personas eran utilizadas para poner bienes a su nombre aprovechando el lazo familiar y de confianza que existía.
Hace pocos días, un fallo de la Cámara Federal de Apelaciones modificó la situación en la causa de todos los protagonistas.
Además de subir los montos iniciales de embargo, los camaristas Manuel Alberto Pizarro y Juan Ignacio Pérez Cursi “ajustaron” la calificación contra la esposa de Díaz –sin corregir su situación de encierro, ya que está con detención domiciliaria– y resolvieron que debe estar procesada en la causa pero en calidad de coautora de lavado de capitales.
Inicialmente, había sido procesada por participación necesaria de ese delito, pero el fiscal Alcaraz apeló al no estar de acuerdo con la resolución del juez de la causa, Walter Bento, y el tribunal de alzada le dio la razón.
El representante del Ministerio Público entendió que, por las circunstancias de tiempo, modo y lugar acreditadas en la causa, Ovando “ocupó un rol protagónico” en las acciones para blanquear el dinero de origen ilegítimo. Además, aclaró que los montos de los embargos eran “insuficientes”.
Así las cosas, también hubo una variación con respecto al fallo de primera instancia: inicialmente, el juez Bento embargó al Fido Díaz y a su mujer por 5 millones y 3 millones de pesos, respectivamente; mientras que fijó un millón para cada uno del resto de los sospechosos.
Sin embargo, la Cámara elevó los montos a 50 millones de pesos para Díaz y su mujer; a 25 millones para Mauricio Ovando y Mirta Verón y a 10 millones para Tamara González, tal como reclamó el fiscal, debido a que “la suma de los valores expresados de los inmuebles, vehículo y camionetas arroja mínimamente 18.790.000 pesos, sin contabilizar el valor expresado en dólares” del Audi citado.
Informe, segunda parte: El detalle de las dos investigaciones por secuestro de drogas que complican al “Fido”
La caída
Antes de su captura en el caso Carniel, Matías Díaz se clavó en la mira de la PCN luego del secuestro de los 472 kilos de marihuana en el barrio Los Ciruelos, el 18 de marzo del 2020.
La droga venía “controlada” con su correspondiente logística desde el norte del país por este hombre y también por Valle Vicedo, su llamado mano derecha, tal como sostienen los investigadores. Se cree que el cargamento era mucho mayor, ya que unos 150 kilos de esa droga fueron ocultados en un sector no identificado de Godoy Cruz.
Por aquellos días, los apodos de Fido, Negra Tina, Pitu y Gata formaban parte de varias investigaciones de los policías que trabajan casos de narcocriminalidad. A tal punto que el 16 de abril y el 28 de mayo de ese año, la fiscalía ya conocía por los trabajos de campo los inmuebles que frecuentaban los personajes de la organización y los vehículos que habían adquirido.
Ver también: El presunto jefe del hampa que cayó por el caso Abigaíl y sus vínculos con narcos
El 11 de abril de ese año hubo otro secuestro de marihuana, que sería de ese gran cargamento que se instaló en Mendoza un mes antes: fue el barrio Sargento Cabral y permitió el secuestro de casi 11 kilos.
La droga era transportada en un taxi por uno de los señalados soldados de la organización, Diego Nicolás Monsalvo –conocido como el Gordo Nico– y un taxista identificado como Gustavo Rodríguez.
Ese día fueron detenidos La Gata Valle Vicedo y el trabajador del volante. Este año fue capturado el Gordo Nico, luego de un hijo muriera trágicamente ahogado en el barrio Las Viñas, y, hace pocos días, el fiscal Alcaraz pidió que el Fido sea investigado en esa causa.
Por las pruebas incorporadas, tanto en la PCN como en el Ministerio Público creen que tuvo participación directa en la comercialización de esos panes secuestrados en el taxi. Por eso se espera que, en los próximos días, el juez de la causa defina si lo procesa y envía a juicio.
