Julieta Silva y su marido, quien la denunció.

Julieta Silva, la mujer condenada en 2018 por atropellar y matar a su entonces pareja Genaro Fortunato en San Rafael, volvió a quedar este lunes en el centro de la escena judicial: esta vez, fue trasladada al penal luego de que la Justicia le revocara el arresto domiciliario al detectar nuevas irregularidades en el marco de una causa por violencia contra su actual esposo, la que se inició la semana pasada.

La decisión fue tomada este lunes por el fiscal Fabricio Sidoti, quien la imputó por los delitos de desobediencia y amenazas, luego de que se confirmara que Silva violó una prohibición de acercamiento impuesta por una jueza de Familia respecto de la hija de su pareja y la ex pareja de este hombre.

De acuerdo con el Ministerio Público Fiscal, la denuncia se había radicado el 17 de julio, cuando también se expusieron amenazas dirigidas a ambas personas.

Las nuevas imputaciones se suman a la causa por lesiones leves agravadas por el vínculo, iniciada la semana pasada, cuando Silva fue detenida tras haber sido denunciada por su actual esposo, con quien tiene una hija de un año.

Según la reconstrucción oficial, efectivos policiales acudieron a un llamado al CEO y constataron que el hombre presentaba escoriaciones y una hinchazón compatible con una agresión física. Por esa denuncia, la mujer había quedado bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica, medida que ahora quedó sin efecto.

El nuevo giro en el caso surgió luego de que se constatara que Silva incumplió las medidas judiciales impuestas y habría intentado influenciar en las declaraciones del denunciante.

Por ese motivo, la fiscalía entendió que debía ser trasladada al penal, al considerar que había violado las reglas de conducta dispuestas inicialmente para resguardar la investigación. En paralelo, el equipo técnico de la fiscalía intervino para asegurar el resguardo de la hija menor, que quedó bajo el cuidado de su abuela materna.

Fuentes del caso confirmaron que además de las pruebas médicas realizadas por el Cuerpo Médico Forense, se tomaron declaraciones clave que permitieron confirmar tanto los maltratos físicos como las amenazas que derivaron en la nueva imputación.

A su vez, se supo que la propia Julieta Silva presentó una contradenuncia por violencia de género, la cual fue incorporada a la causa, aunque no detuvo el avance del expediente principal en su contra.

Silva, de 39 años, había recuperado la libertad tras cumplir parte de la condena por el homicidio culposo de Genaro Fortunato, ocurrido la madrugada del 9 de septiembre de 2017.

Aquella vez, en medio de una discusión a la salida del boliche “La Mona”, Fortunato cayó al asfalto y fue atropellado por el Fiat Idea que conducía Silva. La Justicia concluyó que no existió intención de matar, pero sí responsabilidad penal por su conducta al volante, por lo que fue sentenciada a tres años y nueve meses de prisión y ocho años de inhabilitación para manejar. La pena fue ratificada en instancias superiores.