El suspendido juez Walter Bento regresó este miércoles a los Tribunales federales mendocinos y, luego de una semana de receso, continuó escuchando las pruebas plasmadas en el requerimiento de elevación a juicio.
Durante el desarrollo de la cuarta jornada del debate en su contra, se describieron algunos de los casos de sobornos por los que se encuentra procesado el magistrado y los presuntos integrantes de la banda que está acusado haber liderado.
Entre esos hechos, se destacó el de Daniel el Rengo Aguilera, el ex jefe de la barra del club Godoy Cruz Antonio Tomba, quien en plena investigación del Bentogate, denunció que años atrás había recibido las visitas de dos hombres considerados claves para la asociación ilícita: el empresario Diego Aliaga -asesinado a mediados de 2020- y el abogado Jaime Alba.
De acuerdo con la declaración de una ex pareja del condenado, su primer encuentro con Aliaga fue entre noviembre y diciembre de 2016, cuando el Rengo se encontraba en un café de la Galería Tonsa.
Inesperadamente, el ex despachante de aduana se le acercó, se sentó en su mesa y le comentó que “podía evitar que lo investigaran en el Federal; que eso costaba dinero pero que podía frenar las investigaciones porque tenía muchos contactos”.
Aguilera confirmó esa versión y explicó que “hasta ese momento, no había tenido problemas con la Justicia federal”, pero que Aliaga le hizo entender que su ofrecimiento podía servirle en el futuro, como advirtiéndole que podía ser investigado en ese fuero.
El segundo abordaje de la asociación ilícita se concretó entre marzo y setiembre de 2017, cuando el ex jefe de la barra brava de Godoy Cruz recibió la sorpresiva visita de Jaime Alba, quien aprovechó su calidad de abogado para ingresar al penal provincial donde se encontraba alojado.
Por aquel entonces, Aguilera enfrentaba una causa por violencia de género y fue entrevistado por Alba, pese a que no lo conocía y jamás había hecho gestiones para verlo.
El Rengo señaló que “le pareció raro” cuando el personal penitenciario lo llamó para tener una audiencia en la sala de abogados, ya que sus defensores -Omar y Yemina Venier- no le habían avisado que iban a verlo.
Lo cierto es que, de acuerdo con la declaración, Alba se presentó y le dijo que venía de parte de un muchacho que lo había visto hace un tiempo en un café -en referencia a Aliaga- y que venía a continuar con la propuesta que le había hecho.
El abogado agregó que “no lo tomara como una boludez” porque “realmente tenés un problema, una investigación en la Justicia federal”. Ante eso, Aguilera le aclaró que estaba preso por una denuncia de su ex mujer, pero Alba le respondió que se traba de algo “más grande”.
Eso no fue todo. Alba le advirtió que tenía en su contra “una investigación federal abierta” y “los teléfonos intervenidos“. Frente a eso, el ex líder barrabrava le consultó “cómo era la cuestión”, a lo que el letrado le respondió que costaba “100.000 dólares frenar esto ahora y arriba de los 200.000 si la causa es más compleja o se agravaba”.

Una de las pruebas claves para demostrar la veracidad de los dichos de Aguilera, fue un papel que le dejó Alba con su número de teléfono y otros contactos. El barra aseguró que creía haber tirado esa anotación, pero fue encontrado entre los documentos incautados por la Gendarmería Nacional durante un allanamiento que se realizó en su celda, en setiembre de 2017.
Para la Fiscalía, el caso se trata de un cohecho activo, que demuestra el funcionamiento de la banda y las maniobras que realizaban para tomar contacto con posibles imputados a futuro en causas federales del ámbito del Juzgado que estaba a cargo de Bento.
