Una sorpresiva denuncia se sumó en las últimas horas a la megacausa del Bentogate. A través de un allegado, el ex jefe de la barra brava del Tomba Daniel Orlando Aguilera Maldonado, alias el Rengo, presentó un documento dirigido al fiscal Dante Vega y denunció que sufrió aprietes por parte de personajes involucrados en las presuntas maniobras de cobro de coimas.

La presentación realizada en la Fiscalía federal de Alejandra Obregón sostiene que, a fines de 2016, Aguilera recibió la visita de Diego Aliaga, el empresario asesinado y eslabón fundamental dentro de la organización ilícita presuntamente liderada por el juez Walter Bento y que se dedicaba a otorgar beneficios a presos a cambio de miles de dólares.

En aquella oportunidad, el Rengo se encontraba en el café de su hermano Diego Aguilera –actualmente prófugo en una causa narco– en la Galería Tonsa y el operador judicial le aseguró que podía evitar que lo investigaran en la Justicia federal, pero que eso costaba dinero, sostiene la presentación.

El escrito agrega que, debido a que Aguilera dudó de la credibilidad de Aliaga, quien le pareció un “chanta”, no accedió a pagarle el dinero solicitado y a partir de allí se le inició “una causa muy irregular”, surge del escrito al que accedió El Sol.

Meses después, en marzo de 2017, el Rengo fue denunciado por su ex pareja por violencia de género, situación por la que quedó tras las rejas y hasta terminó condenado por la Justicia local. Justamente, mientras se encontraba detenido por esa causa, comenzaron a investigarlo por venta de estupefacientes.

Ver también: El juez federal Walter Bento sumará una nueva imputación

En ese periodo, Aguilera recibió la visita de uno de los abogados acusados en la megacausa: Jaime Alba. El letrado le aseguró que tenía los teléfonos intervenidos y mantuvieron una charla, de acuerdo con la denuncia.

A posterior, añade, que al ex líder barrabrava le hicieron un allanamiento en su celda y fue acusado en la causa de comercialización de estupefacientes, que llevaba el Juzgado Federal de Bento y por la que terminó condenado a 12 años de prisión en julio de 2020.

Indicó que esa pesquisa contra el Rengo se inició mediante una denuncia anónima “muy extraña”, en la que también se involucraban a conocidos personajes y empresarios mendocinos, que jamás fueron investigados.

También explica que durante una declaración que hizo Aguilera en esa causa, señaló directamente a Bento diciéndole que él “sólo investiga a gente que no tiene dinero y que la denuncia en su contra (por la causa de narcotráfico en la que fue condenado) es porque no pagó”.

Ver también: “Chato” Álvarez, el abogado que asesoraba y compartía negocios con Diego Aliaga

Por su parte, aclara que desde que explotó el caso de Bento, el Rengo ha tenido intenciones de denunciar esa situación, pero que no lo hizo porque “nadie iba a creerle”.

Hasta afirmó que, desde que en los medios se dio a conocer que Aguilera podía denunciar a Bento, le sucedieron “cosas muy graves en el penal”, ya que fue retirado del pabellón, aislado sin ningún motivo y fue blanco de amenazas, por lo que “su vida corre peligro”.

Finalmente, el testigo pidió expresamente que Aguilera sea trasladado de manera urgente para declarar frente al juez Eduardo Puigdéngolas y el fiscal Vega.

Así, la causa de Bentogate sumó un nuevo capítulo. Actualmente, el caso tiene 25 imputados, gran parte de ellos procesados. Entre los mismos se destacan los abogados Alba, Luciano Ortego y Francisco Chato Álvarez, quienes estaban presuntamente liderados por el juez Bento.

Los letrados están sindicados como reclutadores de colegas y detenidos, a quienes les pedían coimas para acceder a los beneficios carcelarios.

Otros letrados que también fueron detenidos durante la investigación fueron Martín Ríos y Matías Aramayo, quienes declararon como arrepentidos y reconocieron la existencia de las maniobras ilícitas.

La pesquisa sostiene que el juez Bento era jefe de una asociación ilícita que cobraba altas cifras en dólares a cambio de morigerar la situación de algunos presos, mayormente acusados de contrabando, aunque en el último tiempo se han sumado sospechosos de narcotráfico.