La fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos imputó este jueves a los últimos dos detenidos del crimen durante un asalto del dueño del lubricentro de Guaymallén, Norberto Martín Salzmann.
Ariel Colo Quarñolo, el señalado empleado datero, y Jorge Daniel Romero, presunto integrante de la banda de ladrones, fueron acusados por la calificación de homicidio criminis causa en concurso con robo agravado con arma de fuego apta para el fuego y arma impropia, por la barreta que portaba el último sospechoso que resta atrapar, Sebastián Marcos Palacio Masmutti, alias Polo, quien aún continúa prófugo.
Luego de este acto procesal, la representante del Ministerio Público ordenó que fueran trasladados a la penitenciaría provincial, después de que se abstuvieran de declarar.
Quarñolo y Romero recibieron la misma imputación que Brian Ezequiel Garro y Martín Carlos Falcón, quienes fueron capturados el jueves 23 de febrero en Maipú y Las Heras, respectivamente.
Por otro lado, la fiscal pidió a la ciudadanía que colabore con datos certeros para dar con Sebastían Marcos Palacio Masmutti. Este jueves por la mañana personal de Investigaciones fue hasta la casa de sus padres, ubicada en el barrio Paraguay, para capturarlo. Sin embargo, no lo encontraron en la vivienda.
En el lugar secuestraron una barreta, que sería la que usó en el asalto y la camisa de grafa marrón, que se puede ver en las imágenes de pedido de paradero.
Norberto Martín Salzmann tenía 51 años. Era padre de tres hijos y estaba en pareja con una abogada, quien llegó hasta la escena después del hecho y se mostró consternada. Amante del rugby y de las salidas a la montaña –sus amigos lo llamaban Caballo-, contaron, desde su círculo íntimo a este diario que, antes de ser asesinado, había comprado dólares para irse de vacaciones a Brasil con su novia, una hija, la hermana y sus padres. Sus progenitores estaban llegando al lugar de destino cuando les dieron la trágica noticia.
Él iba a encontrarse con ellos durante este fin de semana largo de Carnaval. Había adquirido dólares y los tenía celosamente guardados. Alguien que lo conocía le dio el dato a la banda de ladrones.
Por eso, los policías de la División Homicidios de Investigaciones iniciaron el proceso de búsqueda de pruebas con el apoyo de imágenes y declaraciones para conocer cómo fueron sus últimos y a qué personas recibió en el negocio.
La cámara de seguridad del comercio y de la casa de la víctima fueron fundamentales para capturar a los imputados.
