El fiscal de Homicidios Carlos Torres imputó en las últimas horas por homicidio agravado al cuarto detenido por el crimen del joven futbolista Lucas Amarilla, ocurrido la madrugada del 26 de junio en el barrio Santa Teresita de Las Heras.
Nehemías Miguel Eskers (20), señalado como integrante de la popular gavilla Los Canavis, fue detenido la semana pasada por efectivos de Investigaciones mientras se escondía un hotel alojamiento abandonado que se encuentra usurpado y quedó inmediatamente a disposición de la Justicia.
El representante del Ministerio Público lo acusó como coautor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y ordenó que pase a la cárcel. El caso tiene otros cuatro imputados –también presuntos integrantes de Los Canavis– y esta semana tres de ellos enfrentarán la audiencia de prisión preventiva.
Se trata de Franco Jesús Villalba Quiroga, conocido como el Macaco, su medio hermano, Roberto Armando González Quiroga (alias Flaco Robert) y su sobrino, Jesús Sebastián Villalba Elizondo. Un hermano de este último, menor de edad al momento del hecho de sangre, quedó a disposición de la Justicia Penal de Menores.
La víctima, de 21 años, quedó en medio de un tiroteo y recibió un balazo que terminó con su vida a los pocos minutos.
El caso generó fuerte repercusión en la provincia porque Amarilla nada tenía que ver con la disputa que tenían un grupo de personas por la comercialización de drogas en pequeñas cantidades en la barriada.
Una hipótesis sostiene que los proyectiles estaban dirigidos a una mujer identificada como Andrea Lera, quien se encontraba con detención domiciliaria por tema de drogas.
Minutos después de la 1.10 del domingo 26 de junio, el 911 comenzó a recibir llamados informando sobre un tiroteo en la zona de las manzanas H y L del barrio Santa Teresita. Los testigos comentaron que había tres heridos –entre ellos una mujer– y que todos habían sido llevados hasta el Hospital Carrillo en un auto particular.
Una de las víctimas era Lucas Amarilla. Otra su primo, de 17 años, y la última Lera, a quien un plomo le rozó la cabeza.
Media hora después, los médicos constataron el deceso. La información forense sostiene que Amarilla presentaba dos heridas de arma de fuego. Una que ingresó por el cuello lateral derecho y salió por el pómulo izquierdo, y una segunda lesión en la nuca.
Por su parte, su primo fue derivado al Hospital Central y le diagnosticaron herida de arma de fuego en cráneo y zona maxilofacial, quedando estable y consciente.
Andrea Lera, de 36 años, también recibió atención médica. Un proyectil le rozó la cabeza y salvó su vida de milagro. Lera estaba en su domicilio, donde pasa sus días con detención domiciliaria. Está procesada en una causa por comercio de drogas.
“La policía sabe dónde están los delincuentes. Que los vaya a buscar. A mi hijo lo abandonaron. Voy a llegar hasta las últimas consecuencias”, aseguró la madre de Lucas horas a El Sol después del hecho.
Con el paso de los días, los sospechosos fueron siendo atrapados. Solo faltaba Eskers quien terminó siendo apresado luego de que efectivos de la División Homicidios Investigaciones trabajara una información sobre su paradero.
Este joven tiene domicilio en el barrio Sismo V. Los testigos lo marcaron como presente en el tiroteo y por eso solicitaron su detención.
Los detectives obtuvieron datos sobre el lugar donde se encontraba y se dirigieron hasta la zona, un predio ubicado en calle Luján 3545, donde hace unos años funcionaba un hotel alojamiento llamado La Cascada.
La propiedad se encuentra usurpada y los policías realizaron tareas de observación a varios metros para detenerlo. El jueves por la mañana lo vieron salir del lugar y procedieron a su detención. Vestía una camiseta de fútbol blanca y roja, pantalón corto y chinelas negras.
Lo derivaron a la subcomisaría Iriarte y luego quedó a disposición del fiscal Torres, que lo imputó y ordenó que lo trasladen a la cárcel.
