El último de los acusados que restaba atrapar por el crimen del joven futbolista Lucas Amarilla en el barrio Santa Teresita de Las Heras fue detenido este jueves luego de más de cinco meses de búsqueda.
Se trata de Nehemías Miguel Eskers, de 20 años, quien es señalado como uno de los integrantes de la banda juvenil Los Canavis y fue marcado por los testigos cómo uno de los partícipes del tiroteo que terminó con la vida de Amarilla.
Eskers utilizaba como refugio de ocultamiento un hotel alojamiento de calle Luján 3545 y se transformó en el quinto sospechoso que tiene el expediente que lidera el fiscal Carlos Torres.
Fueron efectivos de la División Homicidios de Investigaciones los que realizaron una serie de trabajos de campo para intentar dar con el sospechoso. Luego de semanas de búsqueda, analizaron un dato que afirmaba que oculto en el ex hotel llamado La Cascada, que por estos días está usurpado.
Los detectives realizaron vigilancias discretas durante horas para evitar ser descubiertos hasta que observaron salir al sospechoso, a quien ya tenían marcado desde hace meses.
De esta forma, procedieron a reducirlo e identificarlo. Efectivamente, se trataba del joven nacido el 2 de febrero del 2002 y con domicilio en el barrio Sismo V del citado departamento. Luego de su captura, fue enviado a la subcomisaría Iriarte, donde quedará alojado preventivamente antes de su pase al penal.
La causa tiene imputados a cuatro señalados miembros de la gavilla conocida como los Canavis: Franco Jesús Villalba Quiroga, alias Macaco; su medio hermano Roberto Armando González Quiroga, conocido como el Flaco Robert; su sobrino Jesús Sebastián Villalba Elizondo y un hermano de este último, que tiene 16 años (se reserva la identidad por ser menor de edad).
La reconstrucción del hecho de sangre sostiene que, a partir de la 1.10 del domingo 26 de junio, el 911 comenzó a recibir llamados informando sobre un tiroteo en la zona de las manzanas H y L. Los testigos comentaron que había tres heridos –entre ellos una mujer– y que habían sido llevados hasta el Hospital Carrillo en un auto particular.
Uno de los jóvenes baleados era Lucas Amarilla.
En medio de la desesperación, el vehículo en el que era trasladado este joven cayó a una acequia. Cuando finalmente arribó al nosocomio, en la Guardia constataron el deceso. A esa altura, era la 1.35.
La información forense sostiene que Amarilla presentaba dos heridas de arma de fuego. Una que ingresó por el cuello lateral derecho y salió por el pómulo izquierdo, y una segunda lesión en la nuca.
Por su parte, su primo menor de edad que resultó herido en el hecho fue derivado al Hospital Central. De acuerdo con el parte médico, le diagnosticaron herida de arma de fuego en cráneo y zona maxilofacial, quedando estable y consciente.
La tercera fue víctima fue una mujer, identificada como Andrea Lera, de 36 años. Un proyectil le rozó la cabeza y salvó su vida de milagro. Lera estaba en su domicilio, donde pasa sus días con detención domiciliaria. Está procesada en una causa por comercio de drogas.
“La policía sabe dónde están los delincuentes. Que los vaya a buscar. A mi hijo lo abandonaron. Voy a llegar hasta las últimas consecuencias”, contó la madre de Lucas horas después del hecho.
Con el paso de las horas, los sospechosos fueron siendo atrapados. Solo faltaba Eskers, quien ahora deberá afrontar la dura acusación en su contra.

