La Justicia continúa buscando a los autores del crimen de Hugo Leonardo Caguasiri, el trabajador de 45 años ultimado de un escopetazo por dos delincuentes que le robaron su camioneta en la zona de El Carrizal de Abajo a fines de noviembre.

La familia de la víctima y los habitantes de ese distrito siguen consternados por el hecho de sangre y pidieron a las autoridades más seguridad “para que no vuelva a pasar algo así”. 

Por primera, los parientes vez hablaron del caso ante El Sol y exigieron justicia en la causa, debido a que no tiene detenidos. En tanto, el vehículo sustraído tampoco ha sido localizado. 

La familia Caguasiri se estableció hace más de 30 años en un terreno ubicado sobre la ruta provincial 16, una de las más turísticas de Mendoza. Allí, a fuerza de trabajo lograron levantar un par de viviendas y un comercio dedicado a la venta de artículos de pesca, entre otras cosas. 

El sábado 26 de noviembre, Hugo, el menor de los hermanos comenzó su jornada normalmente. Fue hasta un mercado de Ugarteche a comprar alimentos y al regresar se dirigió hasta el embalse a buscar mojarras para vender.  En compañía de su hermano Juan Carlos (50), partió alrededor de las 14 en su camioneta Ford F-100 blanca, “la cual había comprado con mucho esfuerzo”, contó su familia. 

Mientras iban en camino por el Callejón Bertona, a dos kilómetros de su casa, divisaron una moto con dos sujetos a bordo que venía de frente. Hugo redujo la velocidad y se tiró a un costado para darle paso al rodado menor, pero en ese momento el motociclista se atravesó en su camino, sacó una escopeta recortada y lo mismo hizo su compañero. 

En este tramo del Callejón Bertona, a un kilómetro de la ruta 16, Hugo fue ultimado.

Antes de que reaccionaran, los hermanos Caguasiri ya tenían a los maleantes con las armas de fuego apuntando a sus cabezas y les ordenaron que descendieran del vehículo. “Les gritaban: dame la plata, donde esta la plata”, contó Julio, el mayor de ellos. 

La familia piensa que los delincuentes iban en busca de algún patrón que le pagaría a sus empleados y se confundieron. “Mi hermano tenía sólo algunos cientos de pesos en la billetera, no entendía lo que le pedían”, continuó el hombre.

Una vez que bajaron, les taparon a ambos la cabeza con trapos y los ataron de manos. A fuerza de golpes, les quitaron la llave de la camioneta. Sin poder ver, escuchaban como los malvivientes intentaban dar con el botón que abría las puertas. Una vez que lo lograron, no podían darle arranque. Por lo que desataron a Hugo y le decían: “¿Qué le hiciste a la camioneta, que no arranca boliviano de mierda?”, relató Julio.

Cuando la víctima encendió el motor del rodado, lo hicieron bajarse y antes de huir, uno de los ladrones le disparó por la espalda. 

“Aquí le pegaron el tiro”, explicaba Julio, hermano mayor de la víctima.

Gravemente herido, Hugo fue saltando, ya que estaba atado, hasta donde se encontraba su hermano y le pidió ayuda. Aún con los ojos tapados, lograron desatarse. Corrieron unos 600 metros hasta que hallaron la casa de una familia, que dio aviso a la Policía.

“El móvil policial tardó más de una hora en llegar”, dijo Julio. Cuando llegó, Hugo había perdido una enorme cantidad de sangre y estaba pálido. Mientras lo trasladaban para ser asistido, perdió la vida. El hermano de la víctima fue contundente durante la charla: “Si la ayuda llegaba antes, se podría haber salvado”. 

Tres semanas después del crimen, la causa no tiene detenidos, pero Julio aseguró que la Justicia “tiene algunos sospechosos señalados”. A pesar de esto, no hay pistas para dar con la camioneta que se llevaron los delincuentes, la cual tenía elementos de trabajo de la víctima. 

El vehículo sustraido que busca la Justicia.

“Acá nunca pasaban cosas así, a mi esto me rompió el corazón y mi mamá está destruida”, dijo el hermano mayor de los Caguasiri. Y pidió a la Justicia que esclarezca el caso y atrape a los asesinos. “Él (por Hugo) era familiero, trabajaba mucho y no tomaba ni fumaba, no se lo merecía”, sentenció.

Quieren reunirse

Los vecinos del lugar pidieron una audiencia con el intendente de Luján, Omar de Marchi, para exigir acciones frente a la inseguridad que comenzó a crecer desde hace un años hasta esta parte.