Francisco Iván Santos fue imputado y recuperó la libertad. La foto que le tomaron tras el siniestro.

Francisco Iván Santos tiene 19 años y, hasta el sábado pasado, su nombre no aparecía vinculado a una causa penal. Es estudiante universitario, soltero y vive en Guaymallén. En cuestión de minutos quedó en el centro de una de las tragedias viales que mayor repercusión tuvo en Mendoza durante los últimos años.

A las 11.40 del sábado, Santos circulaba al mando de una Jeep Renegade Sport por el Acceso Este, en dirección hacia el oeste. A la altura de calle Alberdi, sobre el puente, el vehículo protagonizó una violenta maniobra y terminó impactando contra un Nissan Kicks en el que viajaba una familia. Así lo declararon los testigos.

El choque provocó que ambos vehículos atravesaran el guardarraíl y cayeran desde el puente hacia la calzada. El conductor del Nissan, Claudio Assenza, de 43 años, murió como consecuencia del impacto. Era contador. Su pareja, María Antonela Murga, kinesióloga, sufrió un traumatismo encéfalocraneano grave.

Los dos hijos de la pareja también resultaron heridos: el niño sufrió una fractura parietal derecha y una fractura expuesta en el brazo izquierdo, mientras que la niña tuvo una fractura orbitaria.

Santos, en cambio, sobrevivió al impacto sin lesiones de gravedad.

El contador fallecido.

La acusación penal

La primera versión que quedó asentada después del accidente fue llamativa. Según instrucción realizada a la fiscal Giselle Lana, Santos manifestó que había perdido el control de la Jeep por un pozo, que cerró los ojos y que terminó cayendo hacia calle Alberdi. La situación comenzó a ser analizada de inmediato por los investigadores.

La fiscal de Tránsito ordenó preservar la escena, realizar las pericias de Policía Científica, relevar cámaras y testigos, secuestrar los vehículos y el teléfono celular de Santos y realizarle controles de alcoholemia y toxicología. El expediente terminó ubicándolo en el lugar del conductor, pese a que una testigo lo había escuchado decir que viajaba en el asiento del acompañante tras el siniestro.

La imputación sostiene que Santos circulaba por el carril sur de la calzada norte del Acceso Este cuando cambió de carril, perdió el dominio de la Jeep y terminó impactando contra el Nissan Kicks, que circulaba a su derecha.

La acusación sostiene una conducción imprudente y antirreglamentaria y que el joven habría incumplido el deber de conservar el dominio efectivo del vehículo y realizar cualquier maniobra con la debida precaución.

Por eso fue imputado, en principio, por homicidio culposo y lesiones graves culposas agravadas por la existencia de más de una víctima, en concurso ideal.

El accidente ocurrido el sábado.

Una testigo observó el momento clave

Entre los testimonios incorporados al expediente aparece el de una mujer que se encontraba junto a su pareja y su hija en una plaza de San José, cerca del lugar del accidente. Según declaró, esta vendedora ambulante estaba tomando mate cuando escuchó primero una frenada fuerte y después el impacto.

Al mirar hacia el Acceso Este, vio dos vehículos: una Jeep negra y un auto blanco. Según su relato, la Jeep intentó adelantarse por el carril izquierdo y, cuando estaba terminando de superar al otro vehículo, realizó una maniobra hacia la derecha. Fue entonces cuando se produjo el choque.

La testigo describió que la parte trasera derecha de la Jeep terminó impactando contra la zona delantera izquierda del Nissan. Después, ambos SUV perdieron el control y atravesaron la estructura de protección del puente. La escena que encontró abajo fue todavía más dramática.

La mujer corrió hasta los vehículos junto con su pareja. En el Nissan encontró a una niña consciente, con heridas en la cabeza y el hombro. En el otro sector del habitáculo estaba el niño, con graves lesiones y atrapado entre el asiento y el techo.

La testigo también relató cómo intentaron sacar a la conductora, que estaba atrapada y prácticamente sobre el cuerpo de su marido. Finalmente, lograron extraer a Murga. Después intentaron asistir a Assenza. Su pareja le tomó el pulso.

Todavía estaba vivo, según su declaración. Poco después, cuando llegó la ambulancia, los médicos constataron su muerte.

Hay un tramo de esa declaración que quedó especialmente marcado en el expediente. La vendedora ambulante aseguró que el joven que salió de la Jeep repetía durante los primeros minutos posteriores al accidente una frase: “Yo era el acompañante”. De todas formas, con el paso de las horas, esa frase se transformó en una anécdota.

La testigo contó que vio salir solamente a Santos del vehículo negro, aunque aclaró que no observó exactamente desde qué lugar del habitáculo fue retirado. También dijo que había visto desplegado el airbag del conductor y que no había observado otro airbag desplegado.

Describió al joven como una persona de unos 19 años, delgada, alta, de pelo negro corto y vestida mayormente de negro. Su declaración también fue contundente al momento de explicar qué maniobra había observado: la Jeep intentó colocarse delante del Nissan antes de completar el sobrepaso y terminó golpeándolo.

Qué encontró Policía Científica

La reconstrucción primaria realizada por Policía Científica aporta otra mirada sobre el accidente. Los peritos determinaron que la Jeep circulaba por uno de los carriles del Acceso Este y que el Nissan lo hacía por el sector ubicado a su derecha, ambos hacia el Oeste.

De acuerdo con la dinámica establecida en un informe incorporado en la causa, la Jeep perdió el dominio y salió hacia el sector terroso ubicado al margen de la calzada. Allí habría generado movimiento de tierra y tomado contacto con un poste de luz.

Después volvió hacia la vía de circulación y se produjo el contacto entre ambos vehículos: el sector frontolateral izquierdo del Nissan impactó contra el vértice posterior derecho de la Jeep. A partir de allí comenzó la segunda parte de la tragedia.

La Jeep realizó un giro, dejó huellas de derrape y continuó desplazándose hasta precipitarse hacia calle Alberdi. El Nissan siguió una trayectoria similar y también terminó cayendo desde el puente. Cuando los peritos llegaron al lugar, ambos vehículos presentaban daños prácticamente totales.

Un estudiante universitario frente a una causa que puede cambiar su vida

Santos nació el 6 de mayo de 2007. Dijo que es soltero y ser estudiante, con estudios universitarios incompletos. Vive en Los Corralitos, Guaymallén. No tenía antecedentes penales y esto le permitió no pasar al penal.

Después del accidente fue detenido y quedó a disposición de la citada fiscal de Tránsito. Pero su permanencia en una celda duró poco más de un día. Su abogado, Federico Ábalos, solicitó el recupero de la libertad. El planteo fue aceptado y Santos salió en libertad el lunes, después de que se fijara una fianza de 10 millones de pesos.

Además, el control de alcoholemia realizado después del siniestro dio resultado negativo: 0 gramos de alcohol en sangre.

Ese resultado no cerró la investigación. La causa busca establecer, entre otros aspectos, la mecánica exacta del choque y las circunstancias que llevaron a la pérdida de control del vehículo.

La otra investigación que nació del caso

La causa incluso tuvo un capítulo inesperado después del accidente, tal como reveló El Sol. El abogado de Santos recibió mensajes de WhatsApp de una mujer que aseguró tener un video del siniestro. La persona dijo además que había presenciado el hecho y que podía identificar al responsable.

El letrado le pidió que entregara el material a la Fiscalía y que se presentara como testigo. Pero la conversación tomó otro rumbo.

La mujer comenzó a hablar de su situación económica y señaló que estaba desempleada. Después sostuvo que el video que decía tener no lo poseía nadie más y advirtió que, si lo difundía, Santos podía verse perjudicado.

Aunque en los mensajes incorporados al expediente no aparece un pedido explícito de dinero, la combinación entre la referencia económica, el supuesto material probatorio y la advertencia llevó al abogado a solicitar que se investigara si podía existir un intento de chantaje o extorsión.

La fiscal Lana hizo lugar al planteo y esa investigación pasó posteriormente a la Unidad Fiscal de Delitos No Especializados, que deberá determinar quién estaba detrás del número y cuál era el objetivo concreto de las comunicaciones.