José Eduardo Sosa Vega (36), alias el Pupi, se encontraba alojado en el penal de San Felipe desde mediados de 2019 por un asalto que le valió una condena de tres años y dos meses.

Pese a que no era su primera sentencia por ese tipo de delitos y que le habían declarado la reincidencia, hace algunos días el interno solicitó a través de su abogado la libertad asistida, un régimen que consiste en cumplir con varias reglas de conducta y presentarse después de cierto tiempo ante la autoridad competente para controlar su situación.

Días antes de la audiencia que iba a definir si le otorgaban o no ese beneficio, una investigación desarrollada en conjunto por la Unidad Investigativa Departamental Maipú (UID) y el fiscal de Delitos No Especializados Oscar Malla lo sindicó por liderar desde prisión una organización dedicada a cometer estafas virtuales mediante extorsiones.

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Esa nueva pesquisa en su contra parecía complicar sus planes para obtener un pase de salida de la cárcel. Sin embargo, la tarde del lunes la jueza Patricia Alonso, del Juzgado Penal Colegiado Nº1, le otorgó la libertad asistida antes de que lo imputaran por la nueva causa y Sosa Vega regresó a las calles.

La información a la que accedió El Sol sostiene que, cuando los detectives policiales y judiciales que están a cargo de la investigación tomaron conocimiento sobre el fallo, lo fueron a buscar al penal del oeste de Ciudad, pero ya era tarde: el Pupi había salido horas antes y su paradero era desconocido para los directivos carcelarios.

Debido a eso, el fiscal Malla solicitó con urgencia el pedido de captura y se inició una intensa búsqueda durante la noche del lunes con personal de Investigaciones.

Fuentes consultadas indicaron que no será fácil ubicar a Sosa Vega, ya que se trata de un personaje con conexiones en diferentes departamentos del Gran Mendoza. Incluso, pesquisas señalaron que es familiar de una conocida gavilla delictiva del barrio San Martín.

Más allá de eso, diferentes jurisdicciones, divisiones y unidades de la Policía de Mendoza fueron alertadas para que estén atentas ante la posible presencia del sospechoso, que se encuentra en la orden del día.

Por celular

Con el comienzo de la pandemia y en medio de las fuertes restricciones que se impusieron durante la cuarentena del 2020, un fallo judicial permitió a los presos de la provincia contar con un celular para mantenerse en contacto con sus familias, ya que no estaban permitidas las visitas.

Aunque las restricciones se levantaron, el permiso para que los internos tengan un teléfono -el cual deber declarado ante el Servicio Penitenciario para su control- aún permanece y creen que se extenderá durante un largo tiempo.

No obstante, el tráfico de celulares en las prisiones sigue siendo moneda corriente y una gran parte de la población carcelaria cuenta con, al menos, un aparato paralelo que no está bajo la tutela de las autoridades penitenciarias.

Eso les permite, en algunas ocasiones, continuar delinquiendo desde adentro de los muros. Ese parece ser el caso del Pupi Sosa Vega, quien hace algunos días quedó sospechado de cometer estafas virtuales mediantes extorsiones a través de WhatsApp, desde su celda del penal San Felipe.

Básicamente, el modus operandi de la gavilla, que contaba con colaboración desde la calle, consistía en contactar a las víctimas haciéndose pasar por personal del Ministerio Público Fiscal, asegurarles que estaban siendo investigadas por alguna denuncia de índole sexual y pedirles dinero para “encajonar” la causa.

La pesquisa contra Sosa Vega se inició cuando los estafadores eligieron como blanco a un efectivo policial con prestación de servicios en la Subcomisaría de Coquimbito, Maipú.

El funcionario advirtió que se trataba de un engaño, pero les siguió la corriente con el objetivo de atrapar a los responsables del ardid. Así, el policía pactó un encuentro para la entrega del dinero y se consiguió detener a una mujer que se desplazaba en un utilitario marca Citroën y que tenía en su poder 40 mil pesos y oficios apócrifos.

Después de eso, el fiscal Malla y la UID Maipú intervinieron en la causa y mediante las tareas investigativas se estableció que la banda estaba operando desde hace tiempo y el Pupi quedó sindicado como el cerebro de la organización, señalaron fuentes allegadas a la causa.

Por eso, el fin de semana se desarrollaron una batería de allanamientos en domicilios de Godoy Cruz y Las Heras, en los que se incautaron varios celulares, tablets, computadoras, tarjetas SIM, dinero en efectivo y hasta marihuana.

La celda de Sosa Vega también fue blanco de una medida judicial y le hallaron 5 celulares, 3 tarjetas SIM, marihuana, cocaína y un cuaderno con anotaciones sobre las víctimas, el dinero recibido, números de teléfono y demás datos de relevancia para la causa.

A pesar de las pruebas halladas, el interno no fue imputado de inmediato porque restaba incorporar al expediente el resultado de los peritajes a los celulares incautados.

Finalmente, esa situación lo terminó por beneficiar para que la Justicia le otorgara la libertad asistida, más allá de las sospechas que pesaban en su contra.

Reincidente

Sosa Vega es conocido desde hace tiempo por su intensa actividad en mundo del hampa mendocino. Su primer roce con la Justicia data de diciembre de 2010, cuando tenía 24 años y fue detenido por un robo simple y un robo agravado por el uso de arma de fuego en poblado y en banda. 

Por esa causa, tuvo su primer paso por el penal de Boulogne Sur Mer y en 2011 tuvo su primer condena de 1 año y medio por encubrimiento simple. Mientras que en abril de 2012 sumó una sentencia de tres años por el robo agravado. A los pocos meses cumplió su castigo y recuperó la libertad.

En junio de 2014, el Pupi volvió a caer otra vez por un robo agravado por el uso de arma de fuego ocurrido en Maipú y al año siguiente lo condenaron a dos años y ocho meses de encierro. Esa pena la terminó de purgar en octubre de 2016, detallaron fuentes consultadas.

Casi tres años más tarde, en junio de 2019, reincidió en un robo agravado y recibió su última sentencia en mayo de 2021. Poco más de un año después, el lunes, la Justicia volvió a liberarlo.