El salvaje asesinato de César Darío Rodas conmocionó a Mendoza esta semana. El hombre de 41 años fue descuartizado y calcinado en una vivienda de Adolfo Calle al 1900, en Dorrego, Guaymallén, en un expediente que tiene tres imputados: Adriana Valeria Suárez (40), su novio Marcelo “Porteño” Altamirano (35) y Ángel Jonatan Quiroz (32), este último con una participación necesaria.
Los investigadores analizan desde el primer momento que el móvil del crimen fue una denuncia de abuso sexual que habría hecho una adolescente de 16 años, hija de Suárez, contra Rodas. Sin embargo, se trata de una teoría difícil de descifrar y comprobar. Por su parte, quienes conocían a la víctima rechazaron de plano esa versión y describieron a Rodas como una persona bondadosa y trabajadora.
En las redes sociales, familiares y amigos de Rodas expresaron su dolor e indignación por el brutal crimen. Sus testimonios dibujaron el perfil de un hombre muy distinto al que presentó la hipótesis que surgió el mismo día del crimen.
“Todos los que lo conocemos sabemos que no hizo ni a palos lo que dicen. Era un tipo muy bueno y laburador. Sólo buscaba ayudar y lamentablemente se cruzó con gente nefasta”, escribió una de sus conocidas en Facebook, rechazando categóricamente la teoría del presunto abuso.
La mujer, quien se identificó como amiga de Rodas y su familia desde hace más de 15 años, fue contundente: “César es amigo mío y de mi familia como 15 años y más, siempre estuvo donde lo llamaba, él aparecía. Una excelente persona, un gran amigo. Estaba en el lugar equivocado, no van a salir nunca más”.

Otro de sus conocidos, describió a la víctima como “una persona sufrida” y negó que pudiera haber tenido “malas intenciones”.
Y agregó: “Se comieron el abuso con este pobre hombre. Lamento que una persona sufrida, porque él lo era, haya tenido una terrible muerte. César nunca fue un mal intencionado, fue un tipo sufrido que por ahí ni para comer tenía. Me duele el daño que hicieron a un indefenso”.
Los testimonios coincidieron en presentar a Rodas como alguien que atravesaba dificultades económicas pero que siempre estaba dispuesto a ayudar a otros. “Un tipazo fue César, lo conocí poco y era muy educado”, recordó otra de sus conocidas.
Un tercer hombre fue imputado como partícipe del brutal descuartizamiento de Guaymallén
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Una muerte que conmocionó
El impacto del crimen se sintió especialmente en la familia de la víctima y sus amigos y en las redes sociales, donde muchos se enteraron del asesinato. “Por qué me tuve que enterar por face que te habían matado Ce? Qué mierda. Y ahora me meto a ver y no sale nada. Te vamos a extrañar siempre, mis hijas y yo”, escribió una mujer que expresó la conmoción de haber conocido la noticia por Facebook.
La situación económica precaria de la familia de Rodas se hizo evidente cuando comenzó a circular un pedido de ayuda para que su madre pudiera viajar desde Neuquén a Mendoza y afrontar los gastos del sepelio.
“Estamos haciendo una colecta para ayudar con la familia de César Darío Rodas. Su mamá viene de Neuquén mañana (por este domingo) y no tiene plata para moverse, va a tener que quedarse varios días. Además, la cremación es carísima. Apelamos a la solidaridad de ustedes. Todo suma”, se leyó en el mensaje que circuló por redes sociales, aportando un alias para las transferencias.
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Una teoría difícil de confirmar
Según la reconstrucción de los pesquisas, el crimen ocurrió el miércoles pasado antes de las 18. César Darío Rodas fue sometido a una brutal golpiza con puños y patadas que escaló hasta el uso de un hacha o una pala. La agresión se sostuvo durante varios minutos antes de causarle la muerte.
Una vez muerto, los agresores desmembraron el cuerpo y distribuyeron las partes por distintos sectores de la vivienda. Posteriormente, intentaron incinerar los restos en una parrilla del patio, generando un humo denso y un olor que alertó a los vecinos.
El macabro hallazgo se produjo gracias a la denuncia de un ex cuñado de Suárez, quien se presentó en la comisaría con imágenes que le habían llegado por WhatsApp mostrando el torso mutilado de un hombre.
Dos de los imputados, la mujer y su pareja, fueron acusados por homicidio agravado por ensañamiento, que prevé prisión perpetua. El tercero quedó con una participación necesaria de ese delito, tal como trascendió este domingo.
Para la fiscalía, la violencia desplegada fue incompatible con cualquier forma de defensa y tuvo componentes que buscaron el sufrimiento de la víctima.
