Carlos Gustavo Arzuza tuvo este miércoles una nueva oportunidad para recuperar la libertad pero no la consiguió. El médico cirujano, que está detenido junto con su pareja por la muerte de una paciente a fines del año pasado en una clínica no habilitada de Capital, seguirá en la cárcel porque el juez de Garantías Marcos Pereira le dictó la prisión preventiva por homicidio simple con dolo eventual.
A la mujer, que lo acompañaba en el momento de la intervención quirúrgica, la rumana Laura Duta (39), también le decretó la medida cautelar que afecta el derecho de la libertad por participación necesaria en el citado delito, entre otras causas que tiene en su contra.
Así las cosas, la fiscal de Homicidios Claudia Ríos tendrá 30 días para elevar la causa a juicio oral y público. Sin embargo, este paso procesal podría demorarse, porque los abogados defensores Martín Ríos y Matías Aramayo insistirán en una nueva apelación para que sea analizada por el tribunal de la Octava Cámara del Crimen.
Los letrados pretenden la libertad de su cliente o, en su defecto, un cambio de calificación por homicidio culposo (sin intención).
Esta la segunda prisión preventiva que les dictan al médico Arzuza y a Duta por la muerte de Beatriz Gattari, la mujer de 48 años a la que le realizaron una liposucción y un implante de glúteos en la clínica no habilitada ubicada sobre calle Alem casi Salta de Ciudad y dejó de existir a los poco días en su casa.
La primera había sido de la titular del Cuarto Juzgado de Garantías, Patricia Alonso, a principios de marzo. Ríos y Aramayo apelaron, y, el citado tribunal de alzada declaró nula la prisión preventiva porque, básicamente y entre otros argumentos, entendió que la jueza no había explicado en su resolución si la muerte de la paciente fue provocada por un accionar delictivo de Arzuza.

De acuerdo con el informe del Cuerpo Médico Forense, Gattari dejó de existir por un tromboembolismo pulmonar, y la defensa sostiene que se trata de una causa de fallecimiento que está dentro de los riesgos en este tipo de intervención quirúrgica, más allá de si la clínica estaba habilitada o si existió falta de asepsia, como sostienen algunas de las pruebas.
Desde ocurrido el caso, la fiscal Ríos se ha mantenido firme y ordenó la detención del médico por la muerte de Gattari. Luego sumó otras causas en su contra, como presuntas estafas con medicamentos contra la Obra Social de Empleados públicos (OSEP) y lesiones graves por el resultado de la operación de otra mujer. Por estas dos investigaciones también le dictaron la preventiva.
La fiscal sostuvo que Arzuza no contaba con auxiliar ni elementos necesarios para este tipo de intervenciones pero, de todas formas, las hacía, manteniendo así su postura de que existió dolo eventual. A Duta también la acusó por ejercicio ilegal de la medicina, debido a que realizaba tareas médicas (como suministro de suero intravenoso) sin contar con título habilitante.
A pesar de que Arzuza y Duta seguirán en la cárcel porque les dictaron las preventivas por segunda vez, no está dicha la última palabra. Será la Octava Cámara del Crimen la que defina después de la apelación que hoy presentarán los defensores.
El médico fue detenido por la muerte de Gattari pero ya contaba con un antecedente: en ese momento estaba acusado por el deceso de otro paciente, Roberto del Barco. Lo imputaron por homicidio simple pero cuando llegó a juicio, en abril, le cambiaron la calificación a homicidio culposo y recibió cuatro años y medio de prisión.
