Gustavo Arzuza, en una de las audiencias en los Tribunales locales.

El médico cirujano Gustavo Arzuza y su pareja, la rumana Laura Duta, se jugaron la última ficha para poder recuperar la libertad en la audiencia en la que se solicitó la prisión preventiva para ambos en la causa por la muerte de la paciente Beatriz Gattari, ocurrida en diciembre del año pasado.

El jueves, la fiscal de Homicidios Alejandra Claudia Ríos –y también dos abogados querellantes– pidieron a la titular del Cuarto Juzgado de Garantías, Patricia Alejandra Alonso, que le dicte la medida cautelar que afecta el derecho de la libertad porque existe riesgo de fuga y entorpecimiento de la instrucción si vuelven a la calle. 

Mañana a las 13, la jueza informará a las partes si confirma el pedido o si hace lugar a los argumentos de la defensa, a cargo de Martín Ríos, quien sostuvo que el imputado puede someterse a proceso en libertad o, en su defecto, recibir el beneficio de detención en el hogar.

Arzuza habló ante las partes y pidió recuperar la libertad. Contó detalles de su vida, su formación (de cómo llegó a convertirse en medico) y explicó que sus hijos adolescentes necesitan que su padre trabaje. Por su parte, su novia, Duta, no quiso agregar demasiado al proceso por su complicación con el castellano. 

La representante del Ministerio Público realizó la extensa exposición oral de las pruebas que se reunieron contra el médico en tres causas en su contra. Una es por homicidio simple con dolo eventual, otra por lesiones graves (contra otra mujer) y la tercera por una presunta estafa con medicamentos contra la Osep. 

Laura Duta, la rumana detenida.

En lo que respecta a la muerte de Gattari, la fiscal se basó, para sostener el requerimiento, en que Arzuza no era cirujano plástico pero de todas formas realizaba este tipo de cirugías en un consultorio de calle Alem de Ciudad que no contaba con la habilitación correspondiente.

Dijo que no tenía un auxiliar ni los elementos necesarios para desarrollar este tipo de operaciones estéticas pero, de todas formas, las hizo. “Sabiendo el riesgo que había, continuó con la acción”, sentenció Ríos para sostener el dolo eventual. 

Además, hizo un repaso de, al menos, seis muertes de mujeres y varones que fueron operados por él desde el año 2000, causas que están en pleno proceso y no lo tienen como acusado.

Por su parte, también explicó las pruebas contra Duta, que era pareja del médico y además le ayudaba con las operaciones. 

La mujer, de 39 años, condenada en su país hace algunos años por tráfico de heroína, está acusada, además de la participación en el homicidio con dolo eventual, de ejercicio ilegal de la medicina, debido a que realizaba tareas médicas (como suministro de suero intravenoso) siendo que ella no contaba con el título correspondiente. “Soy economista”, señaló Duta al iniciarse la audiencia, confirmando de esta forma la posición de la fiscalía. 

Martín Ríos, abogado del médico y de Duta, sostuvo que toda operación tiene riesgos y, por la causa del deceso según la necropsia (tromboembolismo pulmonar), no se estaba frente un delito. “No se puede acreditar que (a Arzuza) se le representó la muerte (de Gattari) y de todas formas continuó con la acción”, cerró el letrado. 

El abogado de los imputados dijo que no hay riesgo de fuga y menos entorpecimiento de la instrucción. Y se basó en que Arzuza está siendo juzgado por la muerte del empresario Roberto del Barco (ocurrida en el 2013, después de una liposucción) y enfrenta ese debate oral en libertad. 

El representante legal le solicitó a la jueza que, en caso de que no hiciera lugar a la libertad, se analice la posibilidad de la detención en su casa. La fiscal, ante esto, se opuso porque no se han realizado, por ejemplo, ni una encuesta ambiental, requerimiento necesario para que se pueda analizar la posibilidad. 

Más allá de todo, la última palabra la tendrá la jueza Alonso. Mañana a las 13 dará a conocer si dicta la prisión preventiva.