José Miguel Ontiveros purga la pena máxima.

El hallazgo de sustancias estupefacientes en pabellones e ingresos de las cárceles de la provincia viene generando preocupación en el Servicio Penitenciario desde hace meses. Tanto es así que se han iniciado investigaciones administrativas y causas federales para intentar desarticular organizaciones que operan dentro y fuera de los establecimientos carcelarios. La mayoría se encuentra en proceso de instrucción.

Por citar algunos penales, detectaron y secuestraron cocaína y marihuana en Boulogne Sur Mer, San Felipe, Almafuerte y penitenciarios han quedado en la mira por sospechas de mantener estrechas relaciones con internos referentes de cada sector.

El Sol viene publicando una serie de informes sobre los secuestros de drogas en diferentes alas y la caída de guardiacárceles intentando ingresar la mercadería ilegal para su comercialización o distribución intramuros. El negocio mueve millones de pesos y la connivencia parece imparable.

A raíz de esto, en los últimos días trascendió que un ex policía que pasa sus días en la penitenciaría de San Felipe purgando la pena de prisión perpetua por acribillar a balazos a su ex suegra y un sobrino de 8 años en setiembre del 2014 en Guaymallén quedó en la mira por el hallazgo de más de medio kilo de marihuana.

La información a la que accedió este diario es que, a fines de enero, hubo una requisa en los talleres donde desarrollan trabajos textiles y capacitaciones laborales y dieron con la sustancia para la comercialización interna, pesando exactamente 552 gramos de acuerdo con fuentes penitenciarias.

Para las fuentes, el interno José Miguel Ontiveros, quien pasa sus días en el pabellón para funcionarios de San Felipe y se encontraba en el lugar al momento del descubrimiento de la marihuana, era el responsable. Debido a esto, dieron aviso a las autoridades del establecimiento y se inició una pesquisa interna.

Durante la medida, los penitenciarios también secuestraron un teléfono celular con el objetivo de que sea peritado en búsqueda de pistas que sirvan para conocer qué tipo de conexiones le permitieron tener esa droga a su disposición para la venta.

“Esa cantidad de marihuana no ingresa durante las visitas. Es más que probable que haya penitenciarios involucrados”, detallaron desde la cárcel capitalina. De todas formas, detallaron que iban a esperar por el resultado de los peritajes (de profundizarse la investigación, debido a que la misma no había avanzado demasiado) para encaminar una hipótesis concreta sobre el caso.

El doble crimen que conmocionó a Mendoza

El otrora policía José Miguel Ontiveros (45) fue condenado a prisión perpetua por el asesinato de su sobrino Benjamín Monje (8) y su ex suegra Gabriela Fernández (44), ocurrido en el 2014 en el barrio Solares de San Antonio.

El doble homicidio ocurrió cuando Ontiveros, entonces integrante de la Comisaría de Notificaciones Judiciales, violó una orden de restricción y atacó a las víctimas a tiros.

El hecho de sangre se produjo en la siesta del 21 de setiembre del año citado, cuando una familia compartía un momento agradable por el Día de la Primavera. Ontiveros llegó hasta la vivienda, donde encontró en la puerta a Fernández y al niño andando en bicicleta. Los conocía y fue directo a matarlos.

Sin mediar palabra, abrió fuego y les provocó la muerte en el acto. La madre de Benjamín, también policía, escuchó los disparos, tomó su arma reglamentaria y persiguió al agresor, quien poco después fue detenido.

La investigación determinó que Ontiveros mantenía una conflictiva relación con su expareja, quien había decidido terminar el vínculo. Ante esto, el hombre la amenazó en varias oportunidades, lo que derivó en una orden de restricción. En una oportunidad, le dijo: “Vas a sufrir el resto de tu vida”. El efectivo le había asegurado que iba a asesinar a sus familiares si continuaban en crisis.

El caso llegó a juicio y el fiscal Javier Pascua, de la ya desaparecida Primera Cámara del Crimen, solicitó a fines del 2019 la pena de prisión perpetua al considerar que Ontiveros actuó de manera premeditada.

Argumentó que las amenazas previas contra su expareja evidenciaban un plan homicida y descartó que el policía haya actuado bajo emoción violenta.

Durante su alegato, Pascua subrayó que Ontiveros nunca mostró arrepentimiento y calificó su accionar como cobarde. “No existe pena que pueda cubrir el dolor y el daño que ha cometido este señor”, sostuvo; agregando que desde el inicio del juicio estaba claro el desenlace del proceso.

Por su parte, la defensa intentó que se le aplicara una pena de tres años, argumentando que actuó bajo emoción violenta. Sin embargo, el tribunal, presidido por Mateo Bermejo, consideró que las pruebas eran contundentes y dictó la condena a prisión perpetua, además de la inhabilitación de por vida para integrar cargos públicos.

Por lo que detallaron fuentes penitenciarias, luego del secuestro de la marihuana, el pasado 21 de enero, Ontiveros continúo alojado en el pabellón para funcionarios que cometieron delitos, en San Felipe, un sector que no tiene demasiado contacto con el resto de la población carcelaria.