Jonathan Gustavo Alfredo Moyano tiene 35 años. Hasta la noche del 3 de este mes vivía con su pareja y sus hijos en el barrio Aluminé, de El Carrizal de Abajo, en Luján. Está sospechado de ser un jefe narco y actualmente está en la cárcel.

Los investigadores lo marcan como un hombre agresivo, que demostraba su jerarquía y poder a su banda y con estrecha relación con un grupo de personajes oriundos de Las Heras y la zona de la triple frontera, tal como reveló El Sol en un primer informe sobre los últimos días de una banda dedicada al tráfico y la venta de drogas en el Gran Mendoza y el Sur provincial.

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No todos los sospechosos fueron detenidos en diversos procedimientos realizados por la Policía de Mendoza y la Federal entre noviembre y los primeros días de este mes, y muchos son familiares directos.

Moyano, conocido como el Tuerto porque le falta el ojo izquierdo, está acusado de ser el dueño de dos millonarios secuestros de marihuana.

En total, el 9 de noviembre del año pasado en Las Heras y el 26 de enero en Godoy Cruz, efectivos de la Unidad Especial de Patrullaje (UEP) y la Unidad Investigativa, respectivamente, incautaron poco más de 44 kilos de esa droga. Y producto de esas medidas, dos hombres, uno sospechado de ser transportista y el otro acopiador y vendedor, quedaron a disposición de la Justicia.

Armar el rompecabezas de la organización que lideraría el Tuerto, conocida entre las fuerzas policiales como el Clan Moyano, no fue una tarea sencilla.

Policías de la provincia fueron incautando la marihuana y capturando a los sospechosos, mientras efectivos de la Brigada de la fuerza federal profundizaban una investigación con trabajos de campo y escuchas telefónicas directas.

Básicamente, los efectivos locales sorprendían a los integrantes de la presunta banda que lideraba Moyano de casualidad, ya que desconocían los trabajos de sus pares federales.

Por ejemplo, en noviembre del año pasado, los policías de la UEP de Las Heras detectaron maniobras irregulares de un automovilista al mando de un VW Bora blanco, le frenaron el paso y le encontraron 20 kilos de marihuana.

Ver también: Lo detuvieron con más de 20 kilos de marihuana en Las Heras

El sospechoso fue Hugo Andrada, marcado como mula del Tuerto Moyano, quien, a su vez, lo escoltaba por la zona, se desprende de la causa.

Y, a fines de enero de este año, policías de la Unidad Investigativa Departamental (UID) de Godoy Cruz, que trabajaban una causa por robo agravado y desplegaron tres allanamientos en barrios de la popular triple frontera (Godoy Cruz, Maipú y Godoy Cruz), detuvieron en su casa a Andrés Javier Salas, apodado Yeyé y de 38 años, con casi 24 kilos de marihuana.

El Yeyé es señalado como el hombre que acopiaba los estupefacientes del Clan Moyano. Además de los ladrillos de la droga, escondía una pistola calibre 9mm y municiones, dinero en efectivo, cocaína (más de 300 gramos) y tres balanzas de precisión.

Con las detenciones y las incautaciones confirmadas –los federales ya habían solicitado al juzgado de turno el 17 de enero la detención del señalado jefe–, se metieron de lleno en la búsqueda del resto de los integrantes de la banda.

Hubo allanamientos masivos en Luján y en Las Heras, y los apuntados fueron familiares del Tuerto, de Andrada y también de Salas.

No encontraron más estupefacientes, pero sí hubo secuestros de vehículos. La frutilla del postre para los policías federales fue la captura de Moyano.

El hombre más buscado terminó tras las rejas a disposición de la Justicia federal por los cargamentos incautados previamente.

Sus familiares zafaron a pesar de que existían sospechas de comercialización y transporte de sustancias prohibidas sobre ellos. No quedaron encerrados, pero sí en la mira.

Este diario accedió a las escuchas que complicaron la situación procesal del presunto líder narco. Los detectives registraron los momentos posteriores al secuestro de los 20 kilos de marihuana que transportaba Hugo Andrada en un VW Bento el lunes 8 de noviembre del año pasado en Las Heras.

Sostienen que Andrada, oriundo del barrio Tres Estrellas, actuaba como mula del Tuerto y llevaba el cargamento hacia ese complejo. Justamente, en la escena detectaron la presencia de un Peugeot 308 que hacía de punta.

Los investigadores concluyeron que, al mando de ese vehículo, se encontraba Moyano, a quien no le gustaba tener contacto directo con la droga. A pesar de esto, no pudieron detenerlo y logró escapar de las redes policiales.

Después del secuestro de la marihuana, Jonathan Moyano se comunicó con un familiar directo (F.D.) de Andrada, quien también participaba en las maniobras delictivas pero, llamativamente, no fue detenido en la causa.

Supieron en ese momento que el jefe estuvo en la escena y que alguien le había pasado información a la Policía, que los sorprendió mientras circulaban por la zona del barrio 20 de Julio.

Jonathan: Hola.
Familiar directo: ¿Qué́ pasó?
J.: ¿Me escuchás?
F.D.: Sí, sí, te escucho.
J.: ¿Qué onda?
F.D.: Nada, no está acá, si se lo han llevado para la comisaría, viste…
J.: Nos han entregado. curleado, alguna se no… que, no, boludo, si llegamos y mirá: si salimos de ahí y… ya vamos a hablar. Al toque, salimos de ahí, compadre, y se nos fueron… se nos pegaron dos móviles. Uno a cada auto, boludo.
¿Me entendés? Cuando agarra el gordo que sale el gordo e vuelo, yo le cruzo el auto a uno de los móviles.
F.D.: Ah…
J.: Y ahí, y de ahí sale el otro de atrás.
F.D.: Sí, no ha alcanzado a tirar nada.
J.: ¡No. Si no alcanzó a tirar nada! Compadre, acordate lo que yo te digo, yo ahora, yo… vos sabés que me voy a averiguar al toque, ya hablé con el Pablo, ya todo, igual.
F.D.: Ah ¿ya llamaste ya?
J.: Sí, boludo.
F.d.: Y, sí, pa’ ver si pueden hacer un arreglo ahí en la comisaría, nomás, huevón.
J.: Y sí, es lo que quiero hacer, boludo.
F.D.: ¿A dónde estás vos?
J.: Estoy re lejos, yo. Mirá, me preguntan dónde estoy y no le quiero decir a nadie. Estoy esperando que una pinta me venga a buscar, nomás.
F.D.: Ahhh.
J.: Porque el… vos sabés cómo es esto es… porque alguien me… alguien sopló la bolsa. Eso, hermano, eso. No puede ser que llegamos justo y…
F.D.: Bueno, bueno, dale. Y yo no puedo… ¿y a qué voy a ir a la comisaría? Al pedo, si…
J.: No, no, no. No, que no vaya nadie. No se arrime nadie, nadie. No se va a tener que arrimar nadie.
F.D.: Bueno, dale.
J.: Nadie…
F.D.: Ya nos juntamos y hablamos. Avisame después cuando vas a ir y nos juntamos.

Además de Andrada, un primo de Moyano, identificado como Andrés Yeyé Salas (38) fue detenido el 26 de enero de este año con casi 24 kilos de marihuana. 

Fueron policías de la UID Godoy Cruz los que irrumpieron en su domicilio del barrio Tres Estrellas por una investigación de robo agravado. También dieron con tres balanzas de precisión y un arma de fuego.

Antes de esta captura, el señalado jefe de la organización había demostrado su malestar con uno de los miembros, porque Salas habría vendido drogas a sus clientes a un precio superior a lo pactado.

Más allá de eso, luego retomaron la relación y siguieron con la venta a grandes escalas, sostiene la investigación.

Llamada registrada el 5 de diciembre del año pasado entre el Tuerto y Salas:

Yeyé: Estoy pasando la Sarmiento.
Jonathan: Sí, bueno, ¡escuchame!, ¿cómo la Sarmiento? ¿cómo la Sarmiento, boludo?
Y.: Por el Acceso, pues.
J.: ¿Por el acceso?
Y.: Claro.
J.: ¿Ya subiste al Acceso, vos?
Y.: Sí.
J.: Puta, yo te estoy esperando, ¿viste toda la maraña de milicos esos?
Y.: Sí, sí, la vi, boludo. Justo era en la Paso.
J.: Bueno, andá despacito. Así yo puedo entrar antes que vos al barrio y te hago la visa allá́.
Y.: Dale, yo ya me tiré para la orilla.
J.: Dale, dale. Yo te estaba esperando… Te estaba llamando por esa maraña de milicos ahí con el auto blanco. Como 6 móviles eran.
Y.: Sí, si los vi, boludo. Los pasé por el costado. La (nombra a su pareja) se cagó entera.

Los policías investigadores concluyeron, gracias al análisis de las pruebas y escuchas telefónicas, que la banda se proveían de drogas los domingos y lunes para comercializarlas el resto de los días de la semana.

Ver también: Golpe al narcotráfico: secuestraron más de 23 kilos de marihuana en Godoy Cruz

Para los detectives, el Tuerto Moyano contaba con la ayuda de varios familiares. Es más, hasta habla con sus más cercanos sobre el tráfico de estupefacientes hacia otras provincias, utilizando jóvenes mujeres mulas para que oculten y trasporten la droga en sus partes íntimas.

Así las cosas, tres hombres quedaron detenidos a disposición de la Justicia federal.

El primero en caer, Hugo Andrada, solicitó la detención domiciliaria al poco tiempo de su captura, pero los jueces de la Cámara Federal de Apelaciones no hicieron lugar al planteo a fines del año pasado.