Franco Ábrego, el Cara Cortada, volvió a la cárcel.

Franco Nahuel Ábrego (26) volvió este martes a la cárcel de Capital, el mismo lugar donde permaneció alojado hasta noviembre del 2020, luego de ser condenado por la jueza Érica Sánchez a seis meses de prisión de cumplimiento efectivo por infringir el artículo 205 del Código Penal en función de dos decretos de necesidad y urgencia firmados por el presidente Alberto Fernández en el inicio de la pandemia por el coronavirus, que impedían la libre circulación por las calles.

El Cara Cortada, como lo apodan, incumplió meses antes el aislamiento social preventivo y obligatorio cuando la enfermedad estaba en uno de sus picos máximos y esto le costó volver a la penitenciaría, lugar donde estuvo más de tres años por haber sido hallado culpable de intentar matar a un operador del ex COSE cuando era menor de edad.

El 7 de mayo del citado año, a las 9.30, personal policial lo encontró caminando por las calles Cayetano Silva y Río Juramento de Godoy Cruz y le frenó el paso para que justificara su presencia en la zona. No cualquier persona podía salir de su casa para sus actividades diarias. Lo hacían solo los llamados esenciales.

Lo cierto es que, esa mañana, el Cara Cortada les dijo a los policías que le frenaron el paso que había “salido a dar una vuelta” y no quiso aportar con precisión su domicilio. Tampoco exhibió un permiso de circulación. Lo trasladaron hasta una comisaría por no evitar la propagación de una enfermedad epidémica y el 6 de octubre fue a juicio abreviado. Reconoció el delito y le declararon la reincidencia.

En esa misma audiencia se dispuso el cese de la prisión preventiva porque previamente lo acusaron de asesinar el 19 de abril de ese año a un joven llamado Oscar Brian Rodríguez Gordillo, quien fue ejecutado a balazos en el Campo Papa.

Ábrego le venía esquivando a los centros de detención hasta este martes, cuando ordenaron que retorne por una grave sospecha. La fiscal de Homicidios Andrea Lazo pidió su captura el fin de semana porque sostiene que fue uno de los autores del asesinato de Lucas Nahuel Ampuero (25), el joven que desapareció el domingo 26 de febrero por la noche en el oeste de Godoy Cruz.

Este lunes por la mañana, casi tres días después del hallazgo del brazo izquierdo de la víctima durante rastrillajes que realizó la policía cerca del ex autódromo Los Barrancos, el Cara Cortada llamó al 911 y se entregó en un colegio de Rivadavia.

La situación del llamado sicario de la jefa narco Sandra Jaquelina Vargas (47) es complicada. La fiscal lo imputó por una calificación que prevé prisión perpetua (homicidio agravado por el uso de arma de fuego y ensañamiento) y cree que su madre, Nora Beatriz Díaz, participó en el hecho porque ocurrió en su casa.

Este martes, después de la notificación de la acusación, Ábrego prefirió callar. No habló en el expediente por recomendación de su abogado, Sergio Carreño. Pero el sospechoso alcanzó a cruzar algunas palabras con su representante legal cuando permaneció con él, cerca de algunos policías.

“Yo no fui. No tengo nada que ver, por eso me entregué. Siempre me culpan a mí de todo”, se lo escuchó decir al joven nacido el 21 de octubre de 1996 y con domicilio en calle Cayetano Silva de Godoy Cruz, hacia el oeste del Corralón Municipal departamental.

Más allá de su defensa fuera del expediente, los investigadores cuentan con testigos que vincularon al Cara Cortada con el asesinato de Ampuero. Fuentes del caso señalaron que los declarantes contaron detalles de los últimos momentos de la víctima y dijeron que de la casa de la madre del sospechoso “salía humo” después de perpetrado el asesinato.

La instrucción sostiene que el domingo 26 de febrero, Ampuero salió de la casa de su mamá en una moto Brava 110cc blanca. Dijo que volvía en un ratito. Sin embargo, no lo vieron más. Testigos dijeron que se iba a juntar con el Cara Cortada. Desconocían el motivo del encuentro, al igual que su familia.

Los detectives creen que Ampuero, quien tenía una hija de 6 años y su mujer estaba embarazada, tenía conflictos con el presunto agresor. Habría sido asesinado de un balazo y, luego, su cadáver fue descartado en un tacho de 200 litros. En el domicilio de la madre del Cara Cortada lo habrían quemado y desmembrado para luego arrojar los restos al piedemonte.

El viernes por la noche, personal policial halló un brazo izquierdo quemado. Tenía un tatuaje del manga de Dragon Ball igual que la víctima. Los sabuesos sabían que estaban frente a la víctima y la fiscal esperó un cotejo de ADN para estar 100 por ciento segura. El resultado de la comparación genética fue positivo y la causa avanzó con la imputación.