Declaraciones testimoniales. Testigos reservados. Cámaras de seguridad. Reconocimientos positivos. La investigación por el asesinato del hincha de Independiente Rivadavia Gabriel Gabito Videla (26) en enero del año pasado a metros de los Portones del Parque General San Martín tiene a tres barras –entre ellos, uno de los líderes de una de las facciones– en la penitenciaría con la prisión preventiva dictada y confirmada por un tribunal.
El fiscal de Homicidios Carlos Torres lidera una instrucción complicada. Tuvo a varios jóvenes tras las rejas que terminaron desvinculados, pero lo que aportaron los declarantes de identidad protegida encaminaron la causa hacia los actuales sospechosos.
A principios de setiembre, personal policial atrapó al cuarto hombre que tenía pedido de captura por el asesinato, Cristian Chori Rivero, un joven “arbolito” de las cuevas del centro, de 29 años, que estaba al frente, junto con Nicolás Gorda Marta Cano, de la filial Villa Hipódromo, también bautizada Los Encapuchados. Lo sorprendieron después de una discusión con su ex pareja en Las Heras y Mitre, de Ciudad.
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Este lunes estaba previsto que el fiscal Torres solicitara la medida cautelar que afecta la libertad contra Rivero. Sin embargo, la audiencia se reprogramó para las 10 del miércoles 12.
Más allá de esta novedad, trascendió que, en los últimos días, Rivero decidió hablar en el expediente. Se defendió de la acusación que prevé prisión perpetua y aseguró que nada tiene que ver con el crimen del Gabito.
A la víctima la describió como “un amigo” y también desvinculó a los otros tres imputados que tiene el caso, el citado Gorda Marta, Julián Exequiel Reyes y Pablo Daniel Cara de Viejo Manrique.
Todos los acusados decidieron hablar en la causa después de sus detenciones y contar su versión. Y, al igual que el Chori Rivero, palabras más palabras menos, se desligaron de la muerte violenta del Gabito.
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La última declaración
Cristian Chori Rivero ganó notoriedad en las últimas semanas luego de su captura por el crimen perpetrado durante los festejos de un nuevo aniversario del club del Parque General San Martín, el sábado 23 de enero del año pasado.
No sólo por ser uno de los señalados jefes de Los Encapuchados, junto con el Gorda Cano, sino porque su padre, el penitenciario Cristian Antonio Rivero, fue detenido el 18 de setiembre como uno de los autores del crimen del empresario Emilio Giménez durante un asalto perpetrado dos días antes en el cruce de Newbery y Padre Manzano, de Guaymallén.
El guardiacárcel, quien se encontraba de licencia psiquiátrica, fue imputado por homicidio criminis causa (a la víctima intentaron sustraerle unos 5 millones de pesos que llevaba en su camioneta) y enviado a la cárcel. Otro hijo, identificado como Gustavo Rivero, se encuentra en la orden del día como uno de los integrantes de la banda que atacó al empresario Giménez.
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El penitenciario también tenía relación directa con el club Independiente Rivadavia: dos de los imputados por el crimen del Gabito confirmaron en sus declaraciones que era jefe de seguridad del club.
Más allá de esto, el Chori declaró en la causa el miércoles 28 a las 14.50. Lo primero que dijo ante las partes, el fiscal Torres y su abogado defensor, Federico Ábalos, fue que era totalmente inocente de los hechos que le imputan y apuntó contra otro barra que continúa presenciando los partidos de la Lepra en el Malvinas Argentinas.
“Sé que hay una persona que sigue yendo a la cancha que no está ni siendo investigada y que por causas naturales, sé que no lo van a agarrar”, reveló. Ante la pregunta para que aporte la identidad de esta persona, Rivero aseguró que no iba a revelarla porque su vida estaba en riego.
Con respecto a su relación con el Gabito Videla, Rivero no dudó en afirmar que eran amigos. “Nunca jamás tuvimos problemas; es más, compartimos muchos viajes juntos”.
Rivero, quien en el último tramo de su declaración dijo que los detenidos “son inocentes como yo”, no negó haber estado presente durante los festejos que desembocaron en el crimen del Gabito –cámaras de seguridad lo captaron en el sector–, pero aclaró que había gente que tenía conflictos con él y por eso lo involucraron en el hecho. “Sí, sí, sé y me consta. Además de la barra, dirigentes, porque la barra se disolvió el día de Los Encapuchados”, haciendo referencia a cuando un sector de la barra ingresó al estadio Bautista Gargantini –entre los que se encontraban los hermanos Rivero– y provocó la suspensión del partido con Atlanta, en febrero del 2020.
El Chori también habló su relación con el asesinado jefe de la hinchada en febrero del 2019, Omar Alfredo Camel Jofré y sobre los otros detenidos por el crimen del Gabito.
Le consultaron si conocía a Pablo Manrique y sólo dijo que lo había visto “dos o tres veces”, reiterando que era inocente del hecho que le imputan.
“¿Por qué cree que lo sindican en este hecho?”, le preguntó el Ministerio Público. “Porque no tenemos precio, tenemos ideales y valores que no van a poder comprar, por ejemplo, el lavado de plata, en narcotráfico a través del club; por eso me encuentro detenido, porque no permito ni lo permitiré; a mí me encuentran muerto y uno nunca sabe, porque hubo dirigentes que antes de convertirse en dirigentes nos aseguraron que venían a lavar la plata del narcotráfico y a propulsar sus carreras políticas. A lo cual, cuando nos opusimos, antes de que sucediera el lamentable hecho de Gabriel, ellos nos aseguraron que si esto salía a la luz, con textuales palabras, nos iban a mandar ‘cuarenta años en cana’. Fue el señor Carlos Castro”, respondió, nombrando al actual presidente del club.
Los tres primeros que hablaron
Julián Exequiel Reyes también está imputado en el expediente que lleva la calificación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, por el concurso premeditado de dos o más personas y alevosía.
Declaró dos veces en la causa: el 5 de julio del año pasado y el 17 de marzo de este año. Dijo que estuvo durante los festejos la noche del 23 de enero y que resultó herido de un balazo.
Del análisis de su declaración se desprende que la víctima también portaba una pistola y la accionó durante un cruce. Describió al Gabito como un joven con “musculosa rosada o roja” y que estaba cerca de él cuando se escucharon las detonaciones.
“Veo que se va cayendo al piso y en ese momento vi que de su mano salía un fuego y de inmediato sentí un dolor en la ingle. Me toqué la parte de adelante de la pierna y sólo sentía que estaba caliente, pero cuando me toqué la parte de atrás tenía mucha sangre”, dijo.
Declaró que conocía al Gabito y que no era parte de las filiales. También dijo que sólo “conocía de vista” al Gorda Marta –lo vio en plaza Laprida antes de partir hacia los festejos–, a los hermanos Gustavo y Chori Rivero, “del barrio Villa Hipódromo” y al Cara de Viejo, “de la cancha”.
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El remisero Nicolás Gorda Marta Cano también habló dos veces en el expediente. Lo hizo en las mismas fechas que Reyes. Explicó que estuvo en los festejos y que caminó desde la Rotonda de la universidad hacia el este cuando se escucharon las detonaciones.
Agregó que se subió al colectivo en el que había llegado y que se fue de la escena, negando cualquier tipo de acusación. Horas después se enteró del asesinato del Gabito. “Estuvimos muy mal y arrepentidos, porque nosotros incentivamos a que los hinchas fueran con sus familias a los festejos, y después de lo que pasó nos arrepentimos”, dijo y confirmó que integraba una de las facciones.
“ Yo soy de Villa Hipódromo, que es la primera filial oficial del club, y organizamos actividades como el Día del Niño y cosas así. No cumplía función en la barra del club. Sólo soy un hincha”, aseguró.
Además de ratificar que tenía relación con el presidente Carlos Castro, dijo que no conocía al Gabito. Negó ser parte de los Caudillos del Parque y agregó que sólo conocía de vista al Cara de Viejo.
El Gorda Marta fue uno de los imputados que afirmaron que el penitenciario Cristian Antonio Rivero era uno de los jefes de seguridad del club.
Pablo Daniel Manrique también accedió a la indagatoria el 5 de julio del 2021 y el 17 de marzo de este año.
“Lo único que quiero decir es que el día de los hechos yo estuve con mi ex novia, Luciana Rocío Jara, en su casa del barrio La Estanzuela. Yo no estuve esa noche en los festejos de Independiente Rivadavia. A las personas que escuché nombrar en la imputación, a la mayoría no las conozco. A Julián Reyes sí porque era compañero de su tía en la secundaria. A tres o cuatro chicos los he visto un par de veces pero al resto no lo conozco”, aseveró.
También señaló ante las partes que no conocía al Gabito Videla y que el guardicárcel Rivero “era el encargado de la seguridad de la Ciudad Deportiva y del Club”.
“Yo no soy un barra brava, soy un empleado del club”, dijo. Y afirmó que conocía a los hermanos Rivero por su padre.
En su segunda declaración negó el apodo Cara de Viejo: “Me dicen Negro Pablo o Boliviano, que estaba en una causa del 2003; ahí estaban mis apodos”.

Sorprendidos
Gabriel Videla era un joven con aspiraciones en el mundo de la barra brava de Independiente Rivadavia. En diversas investigaciones policiales y judiciales se trabajó la hipótesis de que fue asesinado porque tenía la intención de liderar la parcialidad más violenta.
Para los detectives, al Gabito le tendieron una trampa durante los festejos del 23 de enero del año pasado. Testigos afirman que estaba armado y otros aseguran que lo abordó un grupo de sujetos y no le dio tiempo a reaccionar. Le dispararon más de seis veces. “No fue una masacre, de milagro”, contaron los policías que trabajaron en el caso.
Los testigos reservados describieron que el Gorda Marta intentó inmovilizar a Videla con una llave por la espalda y que en ese momento comenzaron a dispararle.
También dijeron que estaban Pablo Manrique, Julián Reyes y el Chori Riveros. Por estos aportes, más el análisis de cámaras de seguridad, se ordenaron las detenciones.
