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22 de septiembre de 2022
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Informe especial

Crímenes y negocios: los barras de la Lepra en la mira por tres hechos de gravedad

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Asesinatos y causas federales complican a los barras.

Las investigaciones por el asesinato de Gabriel Videla, las cuevas y el lavado de dinero en el microcentro y el crimen del empresario Emilio Giménez, tienen a diversos personajes vinculados con la parcialidad más violenta de la hinchada como sospechosos. Algunos están detenidos. Otros, prófugos.

El salvaje asesinato de Gabriel Gabito Videla (26) en el Parque General San Martín; la investigación de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) para desarticular una organización delictiva dedicada a operar con el cambio de divisas en cuevas camufladas de joyerías del microcentro y el crimen durante un asalto del empresario Emilio César Giménez (49) en Guaymallén. Entre enero del 2021 y setiembre de este año hubo tres hechos en los que la barra brava de Independiente Rivadavia quedó directa o indirectamente relacionada a través de una importante cantidad de pruebas.

En las últimas horas, más allá de lo que fue la puntada inicial con el asesinato del Gabito hace un año y medio, algunos personajes que se hacían notar en la tribuna sur del club más popular de la provincia o simplemente actuaron como dirigentes quedaron acorralados en causas provinciales y federales.

Todo tiene que ver con todo. El homicidio de Videla presenta cuatro barras imputados y en la cárcel. Entre ellos se destacan los jefes de una de las facciones de la hinchada, la de Villa Hipódromo o Los Encapuchados. Uno fue capturado hace pocos días, a principios de este mes en Ciudad.

Se trata de Cristian Chori Rivero, de 29 años. Justamente, este joven era “arbolito” además de barra. Los detectives de la PCN lo individualizaron en la zona de la joyería allanada Vía Roma mientras realizaban las tareas de campo en la megacausa federal.

Ver también: Detuvieron al jefe de la barra brava de la Lepra por un asesinato

Ese comercio estaba en la misma sintonía que la razón social Stefano Cannella, también allanada por, presuntamente, dedicarse a la misma actividad de compra y venta de moneda extranjera. Nicolás Bazán (25) y Renzo González (27) son los señalados jefes de la asociación ilícita. Y su amor por Independiente Rivadavia no fue una sorpresa para los pesquisas policiales: el padre de Bazán, Ernesto –conocido como Poroto y también detenido en la causa por asociación ilícita– fue dirigente del club hasta el año pasado.

No sólo eso: el hermano de Renzo, Emiliano Mumi González, actualmente en la cárcel, también era un activo miembro de la barra leprosa.

Mientras la investigación de la PCN por las cuevas generaba el jueves pasado fuerte repercusión en toda la provincia por la detención del máximo responsable de la Policía Federal en Mendoza, comisario Dino Rossignoli –acusado de cobrar coimas de Bazán para mirar para otro lado y no investigar la actividad ilegal–, en Villa Nueva se perpetró el asesinato durante un asalto del empresario Emilio Giménez.

Con el paso de las horas, barras de Independiente Rivadavia fueron marcados como presuntos autores en la causa que lidera el fiscal de Homicidios Carlos Torres: detuvieron al penitenciario Cristian Antonio Rivero, otrora jefe de seguridad de la institución y padre del Chori, como uno de los autores del hecho fatal de inseguridad.

Además está sospechado –y con pedido de captura– otro de sus hijos, Gustavo Maximiliano Rivero, también ex integrante de los Caudillos del Parque. Un par de hinchas leprosos más se encuentran identificados y la orden del día por ese hecho de sangre.

Los detectives consultados por El Sol repiten cada vez que son consultados sobre los tres casos de alto impacto: “Todo tiene que ver con todo. Es un grupo de personajes que creció en los últimos dos años y se ha involucrado en asesinatos y negocios que generaban ganancias millonarias”.

Uno por uno

La barra brava de Independiente Rivadavia presentaba hasta el asesinato de Gabriel Gabito Videla, perpetrado el 23 de enero del año pasado durante los festejos por el aniversario del club en los Portones del Parque General San Martín, cuatro hombres fuertes que decidían quiénes entraban y quiénes no cada vez que se disputaba un partido de local en el Bautista Gargantini.

Ganaron terreno después del asesinato de Omar Jofré, llamado por su entorno Camel, a la salida del boliche La Guanaca, de Luján, el 24 de febrero del 2019.

Los apodos eran bastantes conocidos en el sector donde se alojan Los Caudillos del Parque: Fido, Limón, Pinky y el Gordo Valencho o Valenchu se quedaron con el control total de la hinchada por aquellos días.

Para los sabuesos policiales, no hubo dudas sobre el móvil del ataque, aunque luego no se reflejó en el debate contra el único sospechoso que llegó a juicio, Rubén Tula Pacheco, quien terminó absuelto: si bien el crimen del barra quedó impune, para ellos estuvo relacionado con la interna de la barra y el negocio por el comercio de estupefacientes.

Ver también: Condenaron a duras penas al jefe narco lasherino Matías "Fido" Díaz y su banda

Fido es el conocido Matías Facundo Díaz, preso por la desaparición de Abigaíl Carniel en el barrio Sargento Cabral y por lavado de dinero en mayo del año pasado y condenado recientemente a 13 años de prisión por un millonario secuestro de marihuana incautado en marzo del 2020 en el barrio Los Ciruelos, de Las Heras.

Al mismo tiempo, estos personajes se contactaban o tenían relaciones directas con las diferentes facciones o filiales que pisaban fuerte en la popular del estadio ubicado en el Parque General San Martín: la que integraban los del distrito Villa Hipódromo (conocidos como Los Encapuchados), la de Jesús Nazareno, en Guaymallén, y también la del barrio 8 de Abril, de Las Heras, por citar algunas de un total de 15.

Con ciertos grupos la relación era pésima al extremo, principalmente, con los personajes que respondían al Camel. Hubo tiroteos y enfrentamientos en diferentes barriadas del oeste godoicruceño y violentos encuentros en la popular. El objetivo era simple: quedarse con los negocios de la hinchada.

Hace pocos días, efectivos de la División Homicidios, de Investigaciones, capturaron a uno de los señalados jefes de la facción de Villa Hipódromo, la que tomó el control parcial de la barra después del asesinato del Gabito y la caída del Fido Díaz en las redes policiales, luego de pasar más de un año con pedido de captura.

El “arbolito” Cristian Leandro Rivero, conocido como Leo o Chori, fue atrapado luego de pelearse con su ex pareja en Las Heras y Mitre, de Ciudad. Pasó a la cárcel tras ser imputado por homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y alevosía.

Por esa causa, que está en manos del fiscal de Homicidios Carlos Torres, permanecen encerrados con prisión preventiva confirmada por un tribunal el hombre que colideraba con el Chori la facción de Los Encapuchados, Nicolás Gorda Marta Cano (30), y otros dos sujetos que también habrían estado en la escena la citada noche, Pablo Daniel Cara de Viejo Manrique (45) y Julián Exequiel Reyes. Este último resultó herido de bala en la ingle durante el fuego cruzado que se produjo cuando mataron al Gabito.

El expediente por este asesinato incorporó información de importancia vinculada al mundo de la parcialidad más violenta que se instala en la popular cada vez que la Lepra juega de local. Y fueron dos testigos reservados, quienes se conocen entre sí, los que contaron detalles esclarecedores del crimen de Videla aunque no coincidieron en algunos de los nombres de los que habrían actuado frente al Gabito.

El expediente, en detalle

La causa que instruye Torres tiene a tres imputados con prisión preventiva confirmada por el tribunal compuesto por Horacio Cadile, Marcelo Gutiérrez del Barrio y María Laura Guajardo. El Gorda Marta Cano, el Cara de Viejo Manrique y Reyes continúan en la cárcel y podrían sentarse en el banquillo si la elevación a juicio los termina complicando.

Rivero fue detenido porque tenía pedido de captura como uno de los partícipes. Trascendió que asegura su inocencia y este jueves tenía pensado declarar por recomendación de su abogado, Federico Ábalos, pero finalmente no lo hizo.

En primera instancia, dos testigos reservados y una cámara de seguridad serían los elementos del Ministerio Público para sostener la acusación en su contra, aunque una serie de contradicciones pusieron en jaque lo que aportaron en la causa.

Justamente, uno de los testigos de identidad reservada, que figura en la causa como el Nº1, contó que después del hecho habló con un amigo –este, se transformó luego en el sumario en el testigo reservado Nº2– que estuvo presente en el festejo de la Lepra la noche del sábado 23 de enero en los Portones del Parque y que cinco hombres abordaron a Gabriel Videla.

Por esos días, el Gabito, quien supo estar ligado al Camel, tenía la posibilidad de quedarse con el liderazgo de la barra apoyado financieramente por algunos de los jefes máximos, lo que generó roces con la facción de Villa Hipódromo, que estaba liderada por el Gorda Marta y el Chori Rivero, de acuerdo con diversas declaraciones y información policial y judicial a la que accedió El Sol.

El testigo Nº1 señaló que uno de los sujetos se fue por atrás del Gabito para intentar inmovilizarlo. Luego le hicieron una zancadilla para que cayera en una acequia. “En ese momento le efectuaron los disparos”, detalló.

Explicó que la información la conoció luego de contactar a un amigo que sabía quiénes eran los que habían disparado contra Videla. “Dijo que era uno de apellido Cano –a quien le dicen Marta–, Pablo Manrique, Julián Reyes, y también los hermanos Rivero... a uno le dicen Chori”.

Además, habló sobre lo que sabía de la interna de la barra, revelando algunos datos de importancia para la fiscalía.

– “(...) Empezaron a haber rumores que decían cosas como que Gabriel se iba a quedar con la barra él solo. Hoy en día, la barra del Parque Sur no tiene ningún líder”.

“Gabriel había hablado con los hermanos Rivero y el Marta Cano, porque ellos lo invitaron a comer un asado, le dijeron que no tuviera miedo porque no le iban a hacer daño ni nada. Esta charla ocurrió alrededor del mes de diciembre del 2020. Yo le dije que no se comiera el verso porque era una cama más que obvia”.

“En todos lados decían que lo iban a sacar de la hinchada, y no lo querían en ningún lado porque todos tenían miedo de que Gabriel se quedara con la hinchada”.

Para el testigo, el Gabito presentía que algo podía pasarle durante los festejos. “Yo también tuve miedo de que le pasara algo y le dije que no fuera, pero él me dijo que estaba seguro de que a él ‘no le iban a poder llegar nunca’”. Y agregó: “Él me dijo que el Marta y los Rivero le habían dicho que lo iban a recibir bien, que no tuviera miedo, que fuera tranquilo”.

Con respecto a los momentos previos y posteriores al hecho, describió ante las partes que el Gorda Marta lo agarró de atrás y el Gabito se zafó. En ese momento corrió para atrás y un sujeto –nombró su identidad, está en la mira de la Justicia pero sin pedido de captura– lo hizo trastabillar mientras le disparaban. “Gabito salió corriendo hacia el club Andino y ahí es donde queda tirado”, narró.

Acto seguido, agregó que su amigo le contó que Manrique, Cano y Reyes fueron los que dispararon. Fue durante un encuentro que tuvieron en la playa de estacionamiento del Hipermercado Libertad, de Godoy Cruz.

Justamente, por este lugar que citó entró en conflicto con el identificado testigo reservado Nº2, debido a que este negó haberse visto en ese lugar. Más allá de esto, la investigación avanzó y permitió realizar una hipótesis sobre cómo se planeó y perpetró el ataque contra el joven de 26 años. El caso marcó otro antes y después, debido que los cruces entre las facciones comenzaron a tomar estado público.

En los últimos días

El 6 de julio, efectivos de la PCN desarrollaron 22 allanamientos en joyerías del centro. Incautaron más de 4 millones de pesos, documentación de importancia, e identificaron a 74 personas. Hubo ex policías que hacían de custodios en la mira.

El objetivo fue terminar con las cuevas que funcionaban en joyerías como Stefano Cannella y Vía Roma y en bares y locales bailables del centro. Los comercios eran una pantalla para las transacciones ilegales de moneda extranjera, el mercado negro del oro y el lavado de dinero.

La pesquisa continuó con el paso de los días y sumó datos de importancia: peritajes a teléfonos celulares y libros contables permitieron conocer que el responsable de Stefano Cannella, Nicolás Bazán, habría pagado coimas al jefe de la Policía Federal de Mendoza, Dino Rossignoli, para evitar ser allanado o investigado.

Ver también: Un cuaderno con anotaciones de pago de coimas complica al jefe de la Policía Federal

El comisario terminó preso hace una semana. También hubo otros ocho detenidos, entre ellos Bazán y su padre, un ex policía y hasta una contadora. La relación con Independiente Rivadavia no fue un detalle menor: Stefano Cannella pagaba por publicidad en la cartelería de la cancha y la camiseta del club.

El socio de Nicolás también cayó en las redes policiales. Renzo González fue imputado en la causa federal como jefe de una asociación ilícita. Su hermano Mumi está identificado como barra a pesar de que pasa sus días en la cárcel.

El punto de ebullición con personajes ligados a la hinchada leprosa sucedió la semana pasada, cuando acribillaron al empresario frutihortícola Emilio César Giménez para robarle 5 millones de pesos que transportaba en su Amarok V6 blanca por las calles de Villa Nueva.

Una banda integrada por entre seis y ocho malvivientes que se movilizaba en autos robados de alta gama lo emboscó en Jorge Newbery y Padre Manzano y le disparó dos veces ante la resistencia de la víctima.

Uno de los plomos dio en el pecho de la víctima. Los asaltantes huyeron sin el botín y el caso generó conmoción en la provincia.

A las pocas horas, el mismo fiscal que instruye la causa por el crimen del Gabito ordenó la detención de Cristian Antonio Rivero, el penitenciario que estuvo hace unos años a cargo de la Seguridad de la Lepra y que es padre del Chori y Gustavo Maximiliano, miembros de una de las facciones de la barra.

Cámaras de seguridad lo captaron manejando un Fiat Tipo que participó en el ataque, de acuerdo con la reconstrucción. Su hijo Gustavo también quedó en la mira y con pedido de captura.

Habría participado activamente en el hecho de inseguridad. Cuando lo fueron a detener, no lo encontraron. “Desapareció de su casa”, confió una fuente a este diario.

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