La víctima y su hermano, quien debe ser juzgado. La escena en febrero del año pasado.

Claudio Fabián Bustos Donoso nunca volvió a ser el mismo después de ataque que sufrió. El 10 de febrero del año pasado, durante la tarde, un hierro de importante tamaño quedó incrustado más de cuatro centímetros en su cabeza y le provocó una grave lesión cerebral. Sobrevivió a aquella agresión, pero no logró recuperarse. Más de un año después, el 19 de junio de este año, murió en el Hospital Lagomaggiore.

Su muerte puede cambiar por completo el futuro judicial de su hermano Esteban, acusado de haberlo atacado. Y justamente una audiencia celebrada este lunes, en la que la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos realizó una serie de pedidos, será clave para el futuro del caso.

Bustos Donoso tenía 54 años cuando falleció. Era padre de cuatro hijos, dos de ellos de un primer matrimonio. Al momento de la agresión, se había separado de su pareja e instalado en la casa de su padre, donde también se encontraba su hermano, en Guaymallén. Lo que ocurrió entre ambos aquella tarde nunca quedó del todo claro.

Lo que sí pudo establecer la investigación es que la primera versión del episodio no se correspondía con lo que después declararon los familiares y testigos.

Un ataque que primero pareció venir de la calle

La causa se inició cerca de las 17.45 del día citado, en una casa ubicada en la esquina Pedro B. Palacios y Juan Pringles, en San José, Guaymallén, tal como reveló este diario.

En un primer momento, la historia que llegó a los policías que arribaron al lugar hablaba de una pelea con hombres que se encontraban en la vereda consumiendo bebidas alcohólicas y escuchando música a todo volumen.

Bustos Donoso, conocido como Cayo, les habría contado a los primeros efectivos que salió de su domicilio para llamarles la atención y que, durante la discusión, uno de los hombres le arrojó un caño metálico que terminó impactando contra su frente. Después regresó a la casa. Su padre fue quien llamó al 911 para pedir asistencia.

Cuando llegaron los efectivos de la Comisaría 25ª y una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado, encontraron a la víctima recostada sobre una cama ubicada en el comedor. El hierro todavía estaba incrustado en la parte frontal de su cabeza.

A pesar de la gravedad de la lesión, permanecía consciente. Los médicos constataron que tenía pulso estable y respiraba con normalidad, pero decidieron trasladarlo de urgencia al Hospital Central.

Allí se confirmó la dimensión de la lesión. El objeto metálico había penetrado más de cuatro centímetros en el cráneo y había provocado una hemorragia cerebral. Fue sometido a una intervención quirúrgica y quedó internado en terapia intensiva.

Mientras los médicos intentaban salvarle la vida, la causa comenzó a tomar otro rumbo.

Los familiares que estuvieron en la vivienda empezaron a declarar y aportaron información que modificó la hipótesis inicial. El ataque no había sido cometido por desconocidos que se encontraban en la calle. El señalado como responsable era su propio hermano.

El expediente comenzó entonces a concentrarse en un conflicto familiar. La teoría apuntaba a Esteban; sin embargo, nunca terminó de quedar clara.

Nunca quiso denunciar a su hermano

El caso tiene un dato que, con el paso del tiempo, tomó especial relevancia: en un principio, Claudio no quería denunciar a Esteban.

Su entorno sostiene que “quería mucho a su hermano” y que esa relación explica, al menos en parte, por qué intentó evitar que el conflicto derivara en una denuncia contra él. Pero las consecuencias de aquella agresión fueron mucho más profundas que las de una lesión que pudiera cicatrizar con el paso de los meses.

Claudio permaneció internado durante semanas. Y después comenzó una etapa marcada por las secuelas.

Según información a la que accedió El Sol, prácticamente no podía movilizarse por sus propios medios. Necesitaba ayuda incluso para ir al baño, tenía grandes dificultades para caminar y dejó de valerse por sí mismo.

En determinado momento, incluso había perdido la memoria sobre lo sucedido. No recordaba quién lo había atacado. Tampoco podía reconstruir qué había ocurrido la tardel hecho de sangre. Su estado nunca volvió a ser el que tenía antes del ataque.

La captura y un juicio que nunca comenzó

Esteban permaneció prófugo durante las primeras semanas de la instrucción, cuando la calificación investigada era intento de asesinato. Finalmente, fue localizado y detenido en abril del año pasado, cuando se encontraba en una finca de Rodeo del Medio, Maipú.

La causa avanzó y la acusación quedó encuadrada como un intento de homicidio. Con esa imputación, debía comenzar a ser juzgado este lunes. Pero el debate no comenzó. La razón fue la muerte de quien durante todo ese tiempo había sido considerado la víctima del intento de homicidio.

Claudio murió el pasado 19 de junio en el Hospital Lagomaggiore. Tenía 54 años.

Una semana antes había sufrido una descompensación. Tenía dificultades para respirar y fue trasladado al Hospital Central. Allí no había camas disponibles y posteriormente fue derivado al Lencinas. Finalmente llegó al Lagomaggiore de Ciudad, donde murió días después.

La sucesión de nosocomios y, fundamentalmente, sus antecedentes médicos posteriores a la lesión cerebral llevaron a la fiscal a plantear una pregunta que ahora resulta determinante para la causa:

¿La muerte de Claudio estuvo relacionada con aquella agresión de febrero del año pasado?

Una pericia que puede cambiar todo

Ante el fallecimiento, la fiscal Ríos solicitó una compulsa forense para que especialistas analicen las pruebas disponibles y, especialmente, la historia clínica de Bustos Donoso.

El objetivo es establecer la existencia -o no- de una relación causal entre la lesión que sufrió en la cabeza y el posterior deterioro de su estado de salud hasta llegar a la muerte. La respuesta tendrá consecuencias directas sobre la situación procesal del único sospechoso.

Si los peritos determinan que la lesión provocada por el hierro tuvo relación causal con el fallecimiento, el caso no será juzgado como un intento de homicidio. La acusación pasará a homicidio agravado y el expediente ingresaría en el ámbito de un juicio por jurado popular.

En ese escenario, ya no se discutiría únicamente si Esteban intentó matar a su hermano aquella tarde de febrero. El debate central sería si aquella agresión terminó provocando la muerte de Claudio más de un año después.

Si, en cambio, los especialistas concluyen que el deceso no estuvo relacionado con aquella lesión, la causa conservará su encuadre original: Esteban deberá responder por el intento de homicidio de su hermano. En ese supuesto, el debate se realizará ante la jueza María Laura Guajardo.

Por eso, antes de que un tribunal pueda comenzar a juzgarlo, será necesario conocer qué dicen los médicos forenses.

La historia clínica, los estudios realizados desde aquella tarde, la evolución de la lesión cerebral y las circunstancias de los últimos días de la víctima serán parte de una revisión que puede definir el destino de toda la causa.