La Justicia le dictó la mañana de este martes la prisión preventiva a Omar Maximiliano Roggerone (47) y Jesús Sebastián Villalba Elizondo (19) por el asesinato con tintes mafiosos de David Gastón Piroli (38), caso conocido como el crimen del baúl, ocurrido durante junio en Las Heras.
Fue la jueza Miriam Núñez, del Juzgado Penal Colegiado Nº2, quien les impuso la medida de coerción solicitada por el fiscal de Homicidios Carlos Torres, a cargo de la instrucción.
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El representante del Ministerio Público presentó pruebas que apuntan a que los dos acusados retuvieron a la víctima contra su voluntad en una vivienda donde funcionaba una carpintería, propiedad de Roggerone, donde fue torturado durante horas. Posteriormente, lo mataron, llevaron su cuerpo en el baúl de su auto a un descampado y lo prendieron fuego.
La hipótesis sostiene que Piroli se dedicaba a la comercialización de estupefacientes y que se quedó con 50 mil dólares provenientes de esa actividad, pero que no le pertenecían. Por ese motivo, los sospechosos lo secuestraron con la intención de apretarlo para que les entregara esa cuantiosa suma de dinero.

La declaración de un testigo de identidad reservada, sumado a los peritajes sobre el celular de Piroli y las labores de campo de los pesquisas de Homicidios, permitieron sindicar a Roggerone y Villalba como autores del hecho de sangre.
Para la magistrada los elementos reunidos por Torres resultaron suficientes para mantener a ambos tras las rejas por el delito de homicidio agravado por ensañamiento, que prevé como única pena la prisión perpetua.
Además, rechazó la posibilidad de que pasaran a estar detenidos en sus respectivos domicilios, tal como lo habían pedido los defensores. En el caso de Villalba, conocido por ser integrante de la banda de los Canavis, su situación es aún más grave porque también está imputado por el asesinato del futbolista Lucas Amarilla, ocurrido sólo cuatro días después de crimen del baúl.
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Por su parte, la novia del joven, quien también había sido detenida e imputada por el ataque que terminó con la vida de Piroli, quedó prácticamente desvinculada del expediente días atrás. El fiscal Torres le otorgó el recupero de la libertad porque un testigo clave no la reconoció durante la rueda de personas a la que fue sometida.
Si bien, técnicamente, continúa acusada en la causa, de no surgir nuevas pruebas que la comprometan podría terminar sobreseída en un futuro próximo.
Hallazgo en El Resguardo
Corría la noche del 22 de junio cuando un llamado a la línea de emergencias 911 alertó sobre un auto que se estaba prendiendo fuego en un lote baldío ubicado frente al cruce de avenida San Martín y calle Santa Rosa.
Policías llegaron a ese punto y detectaron un Ford Falcon en llamas, oculto entre la vegetación. Por eso, solicitaron la intervención de bomberos para frenar el avance del fuego.
Posteriormente, verificaron los interiores del rodado y en el baúl encontraron un cadáver atado de pies y manos. A simple vista, presentaba una lesión en la cabeza, que luego la necropsia determinaría que era una herida de arma de fuego.

Con el paso de las horas, los detectives del caso establecieron que el cuerpo pertenecía a Piroli, quien también era propietario del vehículo dentro del que fue hallado.
Al profundizar sobre su perfil, constataron que tenía antecedentes por violencia de género, robo y hurto, pero también había estado en la mira por venta de drogas. Ese fue el punto de partida para desarrollar la hipótesis narco, que desembocó en las detenciones de Roggerone y Villalba con el paso de las semanas.
