En enero del 2021, delincuentes irrumpieron en la casa de Osvaldo Tata Peñaloza, en el barrio Plumerillo Norte de Las Heras. El jubilado, de 68 años, ofreció resistencia y le dieron un tiro que le quitó la vida tres días después. Los autores sólo se llevaron dos celulares, ya que no encontraron otros de valor, ni dinero. 

Casi dos años después del hecho de sangre, los dos acusados de matar a la víctima fueron condenados la tarde de este martes en el Polo Judicial Penal. 

Brian Maximiliano López Montenegro (26) y Adrián Ezequiel Barrón Elis (25) estaban citados para enfrentar una de las audiencias preliminares al juicio oral y público en su contra. Pero, en la previa, los defensores de ambos y el fiscal de Homicidios Carlos Torres, a cargo de la instrucción, acordaron definir todo a través de un juicio abreviado final. 

Así, los dos detenidos reconocieron la autoría frente al juez Juan Valdivia, del Tribunal Penal Colegiado Nº 2, quien homologó el pacto entre las partes y dictó la sentencia. 

Barrón Elis arregló una pena de 14 años de cárcel y se le declaró la reincidencia, por lo que no podrá acceder a beneficios a lo largo del cumplimiento de la condena; mientras que para López Montenegro fueron 13 años y 6 meses de encierro. 

Si bien ambos estuvieron imputados en un principio por el delito de homicidio criminis causa –matar para alcanzar la impunidad o consumar otro hecho– en concurso real con robo agravado por el uso de arma de fuego y arriesgaban una pena a prisión perpetua, hacia el final de la investigación la calificación cambió a homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego (10 a 25 años). 

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Por su parte, de la causa se desprende que en asalto letal actuaron tres sujetos. En un momento, fue aprehendido un cuñado de López Montenegro, pero terminó transformándose en testigo y fue desvinculado de la causa. Hasta este martes, ese tercer autor continúa sin ser identificado.

El crimen

La noche del 17 de enero, Peñaloza se encontraba en el living de su domicilio de la manzana F del citado barrio lasherino. Estaba mirando el encuentro que definía la Copa Diego Maradona entre Banfield y Boca. Pese a que era hincha de River, el fútbol era su gran pasión y miraba todos los partidos que podía. 

Faltaban algunos minutos para la medianoche, cuando la final estaba por terminar y el jubilado se estaba quedando dormido en el sillón. De repente, un estruendo lo despertó: tres delincuentes le dieron una patada a la puerta de ingreso y lo abordaron con un arma de fuego. 

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El hombre trató de defenderse y cuidar a su familia, ya que su hija y su esposa estaban descansando en sus respectivas habitaciones. Fue allí cuando uno de los maleantes le efectuó un disparo en el abdomen y lo dejó gravemente herido.

Acto seguido, los ladrones se dirigieron a los dormitorios, de donde sacaron un celular, mientras que otro teléfono lo tomaron de la mesa del living, antes de darse a la fuga a pie. 

Minutos más tarde, policías llegaron hasta la escena y asistieron a Peñaloza. Mientras esperaban la llegada de la ambulancia, la víctima continuaba consciente y hasta les relató lo sucedido a los uniformados. 

Posteriormente, fue trasladado hasta el Hospital Lagomaggiore, donde falleció el miércoles 20 de enero