La Asamblea Legislativa hizo evidente las líneas de juego de cada sector en el oficialismo de Mendoza.
El cornejismo, pero principalmente los ministros, se movieron a la par de los anuncios de Alfredo Cornejo.
Hay un detalle curioso, al menos en lo comunicacional por parte del Ejecutivo. Mientras el gobernador iba dando los anuncios, en las redes sociales sus principales espadas replicaban el contenido pero bajo la modalidad de influencer de la política diaria de los mendocinos.
Ministros influencer
Así se vieron los videos de Natalio Mema, Tadeo García Zalazar, Rodolfo Montero, Jimena Latorre, Mercedes Rus, Víctor Fayad e incluso la “ministra” de la obra pública, Marité Baduí, tuvo su momento donde desde sus escritorios, ya sea sentados o mostrándose dinámicos, explicaban lo que se viene.
Para los zorros de la política, la segunda mitad de mandato suele reflejar un gobierno en retirada. Queda, en términos pragmáticos, un año de gestión hasta que se conozca en octubre de 2027 quien será el gobernador. Desde ahí, habrá un tobogán de reacomodamientos en el oficialismo, dependiendo de quién gane.
Por eso este tiempo hasta ese horizonte es vital para que el Gobierno muestre sus últimas cartas y, sobre todo, para hacerse competitivo en la fuerte interna del oficialismo. Cornejo ya mostró que esta estructura que comenzó a construir en 2015 ya tiene sus cartas para la continuidad: Tadeo, Natalio o Rodolfo, en principio, aunque con “fierros” de la gestión -y mucho presupuesto para reforzar candidaturas- corren por detrás de los dos principales postulantes.
No es provincia para termos
Por eso, quienes quedaron por fuera de esos anuncios, también dieron sus golpes de efecto.
O, al menos, Ulpiano Suarez, que volvió a mostrarse con Matías Stevanato, en un juego de histeria política con el peronismo. A este feeling entre el alcalde capitalino y el intendente de Maipú puede sumarse un tercero, Esteban Allasino, de Luján de Cuyo, vinculado al PRO y al demarchismo.
A su vez, el peronismo ortodoxo se divorcia en la Legislatura de La Cámpora, da vía libre a la ficción política con estos movimientos de acercamiento. El bloque que responde a los Félix, a Carlos Ciurca, a Martín Aveiro, estrechó lazos con La Unión Mendocina de Omar De Marchi.
No está claro todavía en los papeles cómo podría fungir todo este laboratorio en un nuevo frente electoral donde confluyan ¿radicalismo, peronismo, macrismo libertario? Los signos de interrogación no son en vano, pero la realidad puede llegar a superar las categorías ideológicas más rígidas. Lo que importa, y Cornejo mismo lo viene demostrando, es el pragmatismo. No en vano fue quien craneó el Grupo Medialuna, allá por los 2000 en Palmares, donde desayunaban radicales, peronistas y demócratas.
Petri o el gato de Schrödinger
En tanto, los libertarios están expectantes. Forman parte del nuevo oficialismo. Pero aunque estén bajo el mismo sello, hay años luz de distancia entre Facundo Correa Llano de Luis Petri. El presidente del mileísmo mendocino funcionará, más que como árbitro, como dique de contención para Petri.
A su vez, el diputado nacional ya exhibe su músculo político en la Legislatura, porque asumió su hermana Griselda, pero también su armador en el terreno, Ismael Jadur. Todo, dentro de la UCR, por lo que el ex ministro de Defensa jugará más por dentro del radicalismo, aunque ya se mudó al partido de Milei. Es como la paradoja del gato de Schrödinger, pero en política: está en el radicalismo, sin estar en el radicalismo. Y, ojo, que puede sumar al Partido Demócrata como sello si llega a quedar por fuera del acuerdo Cornejo-Karina M., pero con libertad para competir.
La ingeniería electoral que viene
Hay una nueva ingeniería electoral que puede condicionar todos estos movimientos. Se trata del esquema sin PASO que reclama Javier Milei para el año próximo. Las primarias fueron suspendidas en 2025 y el oficialismo en Mendoza llegó a un nuevo frente con los libertarios gracias a las negociaciones.
De haber internas el año próximo, serán costeadas por los propios partidos, según este esquema que propone la Casa Rosada. Al menos de ahí Cornejo sacó la premisa de que no habrá intervención porteña en la definición mendocina. Al menos, esa es la certeza que ventilan en el cuarto piso de Casa de Gobierno.
A la par, el cornejismo ya sacó de la manga un proyecto similar. El cornejista Néstor Majul dio su propio golpe de efecto con la idea de derogar las elecciones intermedias, ahora que volvió a la Legislatura. Lo viene proponiendo desde octubre, al menos. Esto llevaría a los mendocinos a votar cada cuatro años, lo que implicaría no sólo un ahorro sino menos desgaste político para los oficialismos, sobre todo. La cuestión está atada a la discusión de la autonomía municipal, aunque implica una nueva reforma parcial de la Constitución mendocina.
