El tribunal de la Segunda Cámara del Crimen condenó a 14 años de prisión a Guillermo Mauricio González (39) por el crimen de Darío Ocaña Pozo (32), ocurrido el 18 de octubre de 2014 en la Villa Güemes de Las Heras. Para su cómplice, Eric Villalobos (20) la condena fue de 12 años.
Gónzalez está sindicado como líder de una banda dedicada al narco menudeo. Del otro lado se encontraría la gavilla de Daniela Sambrano contra quienes se disputan el territorio comprendido entre los barrios Güemes, La Favorita y Olivares.
En medio de esta disputa se produjo el crimen de Ocaña que nada tenía que ver con esta rivalidad.
La investigación determinó que la banda de El Guillermo atacó a balazos la vivienda de Daniela Sambrano. Más de diez vainas fueron encontradas por la policía, que mientras trabajaba en la zona era sorprendida por otra balacera.
Al parecer la misma banda de El Guillermo volvió a atacar el lugar. En medio de esto, Ocaña recibió un disparo que la causó la muerte.
La víctima se encontraba en su casa de la mencionada Villa y al escuchar la detonaciones le dijo a sus cinco hijos que se escondieran debajo de sus camas. Tras esto caminó hasta la puerta de ingreso para cerrarla. En medio de esta maniobra fue alcanzado por una bala 9 milímetros que lo mató.
Los testigos fueron claves en la causa, ya que no lograron encontrar las armas homicidas. Por esto, los pesquisas se basaron en la declaración de los vecinos quienes afirmaron que González y Villalobos eran dos de las personas que gatillaban sus armas de fuego durante el segundo tiroteo.
Por esta razón, ambos fueron detenidos y acusados de homicidio agravado. El juicio se desarrolló en la Segunda Cámara del Crimen.
El fiscal DaríoTagua tras escuchar todas las testimoniales solicitó una pena de 19 años para González y 17 para Villalobos.
La defensa, en manos de Carlos Figueroa y Pablo Rotondi, pidieron la absolución por la duda. Esto debido a algunas contradicciones de los testigos.
González no es un nombre nuevo para los investigadores. El hombre que cayó detenido a finales de octubre de 2015, está sospechado de liderar una banda de narco menudeo y para esto de reclutar a una serie de jóvenes destinados a la venta de estupefacientes. Asimismo, la banda para llevar a cabo sus propósitos, es decir la comercialización de drogas y guardar armas de fuego, usurparía viviendas del barrio. Los dueños de las mismas, amenazados, debían aceptar la situación o abandonar las propiedades.
