El condenado recibió una dura pena. Se reserva su identidad para proteger a la víctima.

Un hombre de 43 años fue condenado este martes por la mañana a 11 años de prisión efectiva por haber abusado sexualmente de su sobrina durante cuatro años consecutivos, cuando la víctima era menor de edad. La sentencia fue dictada por el juez Diego Lusverti tras un juicio oral donde se comprobaron los hechos denunciados por la adolescente a mediados del 2023 en Guaymallén.

La fiscal María de las Mercedes Moya, de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, logró demostrar ante el tribunal que el acusado cometió múltiples abusos contra la menor entre enero de 2010 y enero de 2014, cuando la víctima tenía entre 6 y 10 años. Los hechos ocurrieron en la vivienda que compartían en el barrio Paraguay, en la localidad guaymallina de Buena Nueva.

Durante el proceso judicial, el hombre había negado sistemáticamente las acusaciones y alegado ser víctima de una denuncia falsa. Incluso utilizó las redes sociales para proclamar su inocencia y compartir contenido en contra de las supuestas “denuncias falsas” en casos de abuso sexual y violencia de género. Sin embargo, la evidencia reunida por la fiscalía resultó contundente para establecer su culpabilidad, sostiene la información a la que accedió El Sol.

La investigación reveló que el ahora condenado, tío paterno, aprovechaba los momentos en que se encontraba solo con la menor para perpetrar los abusos.

Según el expediente y el proceso oral, el hombre abordaba a la víctima tanto en su habitación como en el dormitorio de la niña, y algunos de los hechos fueron cometidos mientras ambos se encontraban en la pileta de la propiedad, donde la obligaba a practicar sexo oral.

Los peritajes médicos fueron determinantes para sustentar la acusación. Los forenses que examinaron a la víctima constataron desgarros en sus genitales producidos por los múltiples accesos carnales, lesiones de vieja data que corroboraron el relato de la adolescente. Estos elementos probatorios, sumados al testimonio de la víctima, permitieron que la fiscalía construyera un caso sólido contra el acusado.

El hombre fue imputado inicialmente en el 2023 por abuso sexual simple en varios hechos, abuso sexual por acceso carnal en concurso ideal con abuso sexual gravemente ultrajante en varios hechos, abuso sexual con acceso carnal en dos hechos y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa.

Durante el proceso, el juez Juan Manuel Pina del Juzgado Penal Colegiado Nº 1 había rechazado el pedido de detención domiciliaria formulado por la defensa, considerando que “no estaban dados los requisitos indispensables” para conceder ese beneficio.

La defensa del condenado, de quien se reserva su identidad para proteger a la víctima, había intentado sin éxito cuestionar la credibilidad del relato de la joven, llegando incluso a solicitar peritajes psicológicos a la madre y una tía de la menor, a quienes señalaba como responsables de haber “elaborado” la denuncia para perjudicarlo. Sin embargo, la Justicia no hizo lugar a esa solicitud por considerarla improcedente.

Así las cosas, la sentencia de 11 años de encierro puso fin a un proceso judicial que se extendió casi dos años, durante el cual el acusado permaneció con prisión preventiva hasta el momento del veredicto.