Córdoba y Delgado, los dos imputados que tiene el caso.

Para los investigadores judiciales, no existen dudas: Luis Gabriel Córdoba, un mecánico nacido el 17 de octubre de 1976, conocido como Chucky, fue el autor intelectual del crimen del prestamista Juan Carlos Fracchia (61) la madrugada del 14 de julio del año pasado en un domicilio de Ameghino 460, Maipú.

El ataque fue pactado días antes por una serie de deudas económicas y el hombre que cumplió el plan a cambio de una promesa de dinero fue Gustavo Luis Delgado Morales, un changarín de 24 años oriundo de la localidad de Puente de Hierro.

La investigación por este asesinato cometido hace casi un año llegó a su fin en la fiscalía de Homicidios de Claudia Alejandra Ríos. 

Debido a esto, la representante del Ministerio Público solicitó hace pocas horas al Tribunal Penal Colegiado que ambos imputados por homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria agravado por el uso de arma de fuego –uno en calidad de autor material y el otro como autor intelectual– se sienten en el banquillo de los acusados.

En caso de llegar a debate, deberán responder ante un jurado popular, arriesgando la pena única de prisión perpetua si son hallados culpables.

El seguimiento para identificar a los dos sospechosos fue contundente. Un mes y medio después del crimen, ambos estaban detrás de los barrotes de una cárcel. Una serie de pruebas levantadas en la escena sirvieron para encaminar la causa hacia un posible esclarecimiento.

El primero en ser apresado fue Delgado. Lo sorprendieron en su domicilio del barrio Dos Ángeles, de Guaymallén, el jueves 26 de agosto. Este joven confesó espontáneamente ante los efectivos de Investigaciones el hecho de sangre y explicó que se lo habían encargado.

Palabras más palabras menos, manifestó que hizo ese trabajo porque un mecánico de Maipú le había prometido “una papa” de dinero; agregando que en su billetera tenía un papel donde se encontraba el teléfono del sujeto. Acto seguido, los efectivos requisaron ese elemento del detenido y hallaron en un escrito con dos números telefónicos. Uno pertenecía a la línea utilizada por Córdoba.

Llegaron a él gracias a un par de elementos que encontraron en la casa de Fracchia: la investigación sostiene que, luego de disparar dos veces –uno de los plomos de una pistola 22 impactó en la sien de la víctima–, Delgado se marchó con un celular Iphone y dejó olvidados al lado de un cerco de la propiedad su mochila y una gorra.

El material genético que hallaron los detectives en esos objetos fue determinante para lograr identificarlo.

Ver también: Quiénes son los acusados del crimen por encargo del prestamista en Maipú

A las pocas horas de la captura, los efectivos trabajaron sobre el círculo íntimo de Delgado. Así fue como supieron que varios familiares comenzaron a comunicarse con el mecánico Córdoba.

De las escuchas telefónicas surge que, a las 18.59 del 26 de agosto, horas después de la captura de Delgado, hubo una llamada a la línea de Córdoba y provenía del celular que pertenecía a la madre del señalado autor material: “Gabriel, mirá, eh… Ocurrió… Soy el cuñado de Gustavo. Sabés que ocurrió una situación, al chabón lo agarró la yuta por la boleta que vos mandaste a hacer, así que fijate, movete… y, por el abogado”.

Córdoba respondió en tono de duda, “¿Cómo?”, a lo que el llamante reiteró: “Fijate, movete por el abogado”. El mecánico preguntó quién hablaba y volvieron a insistirle: “Al Gustavo lo agarró la yuta por la boleta de Maipú, así que movete con el abogado”. Por último, ante las contestaciones interrogativas de “¿la boleta?” que realizaba el hombre marcado como instigador, expresó: “Sí, vos sabés de lo que estamos hablando, así que movete con el abogado, compadre, o te… Te hablo más tarde”.

Con el paso de las horas, las llamadas fueron cada vez más, pero Córdoba no atendía el teléfono. Le mandaron un mensaje de texto y le espetaron: “Hijo de puta, atendeme el teléfono, si no vos también vas a caer. Soy familiar del wacho que mandaste” (sic). E insistió: “No te hagas el gil”.

Lo cierto es que, se desprende la instrucción, Córdoba habría contratado a un representante legal a cambio de “un millón y medio de pesos” y también comprado prendas de vestir para asistir al presunto matador mientras se encontraba detenido.

Con estas pruebas, la fiscal ordenó su captura, la que se hizo efectiva el 1 de setiembre, es decir, seis días después de la caída del primer sospechoso. 

Al momento de la indagatoria, Córdoba negó toda participación en el hecho. Dijo que tenía buena relación con Fracchia –de amistad y trabajo– y desmintió que existieran conflictos entre ellos.

Para los investigadores, Fracchia, quien también se dedicaba a alquilar y vender propiedades y vehículos, le prestó dinero a Córdoba y luego exigió la devolución con intereses elevados por el paso del tiempo sin el reintegro correspondiente.

Esto complicó la relación entre ambos y por eso, entienden los sabuesos policiales y judiciales, le habría prometido pagar una importante suma de dinero al changarín, Delgado, para que terminara con la vida del Fracchia en su propio domicilio.

Todo apunta a ellos

El ataque ocurrió a la 1 del 14 de julio del año pasado. La reconstrucción sostiene que Delgado ingresó al domicilio de calle Ameghino después de escalar un portón de ingreso.

Una vez que tomó el control de la propiedad, abordó al prestamista en su habitación. Allí lo golpeó y disparó dos veces el arma calibre 22 que llevaba: uno de los plomos dio en la cabeza de la víctima, que previamente accionó un arma de fogueo para intentar defenderse de la agresión.

Antes de huir, Delgado sustrajo el Iphone de Fracchia y dejó olvidados una mochila y una gorra de Batman.

La alarma de la vivienda se activó y la novia de Fracchia llegó hasta la escena junto con la policía, debido a que no contestaba los llamados. Como ella tenía llaves, ingresó por el portón y se encontró con la dramática escena. Empezó a pedir ayuda a los gritos y minutos después llegó una ambulancia.

A la hora de declarar, describió que su pareja se encontraba con vida sobre una cama llena de sangre. Dijo que lo escuchó toser y que “tenía cara de desesperación”, sin poder emitir palabra alguna.

Los médicos tomaron contacto con la víctima y la trasladaron hasta el Hospital Central. Ese mismo día por la noche murió producto de la lesión provocada en la cabeza.