Siete semanas se cumplieron este jueves desde que Abigaíl Alexandra Carniel fue vista con vida por última vez en el barrio Sargento Cabral de Las Heras. 

Durante todo este tiempo, los últimos instantes con vida de la joven, de 18 años, que para los investigadores fue víctima de un femicidio, eran un completo misterio. Pero, durante la audiencia de prisión preventiva que se realizó este jueves el fiscal de Homicidios Carlos Torres expuso la reconstrucción que realizó junto a los detectives policiales que investigan el caso.

En la sesión, que se realizó a través de videoconferencia, el representante del Ministerio Público le solicitó a la jueza María Julieta Espínola que mantenga tras las rejas a los tres imputados: el señalado narcotraficante e instigador Matías Facundo Díaz, alias Fido, y sus presuntos soldaditos Martín Chupetín Marquez y Vicente Tito Chumacero.

Los tres sospechosos se encuentran imputados por el delito de homicidio agravado por ser cometido en el contexto de violencia de género (femicidio), con el que arriesgan como única pena la prisión perpetua.

Tras la exposición de Torres, que duró alrededor de tres horas y media, en las que presentó todas las pruebas reunidas hasta el momento, la audiencia pasó a un cuarto intermedio. Por eso, se espera que continúe la próxima semana, cuando tendrán la palabra los defensores y la querella.

La venta de una campera y el testigo clave

Cuando se inició la investigación, a mediados de abril, lo último que se sabía de Abigaíl era que había estado la noche del miércoles 14 junto a una amiga en un bar del centro mendocino.

Entrada la madrugada del jueves 15, ambas tomaron un colectivo hacia el asentamiento 12 de Mayo, donde residía, pero la joven se bajó cerca de las 0.30 sobre avenida Boulogne Sur Mer, en el barrio Sargento Cabral.

Durante semanas, lo que sucedió después se transformó en una incógnita. Nadie sabía con quién se había juntado o hacia dónde se dirigió. Los rumores en la barriada no escaseaban y hasta apuntaban contra individuos dedicados a la venta de estupefacientes, que solía frecuentar la chica.

Incluso, las viviendas de esos sujetos fueron allanadas y se hallaron manchas de sangre que fueron analizadas. Pero ninguna correspondía a Abigaíl, es decir, jamás estuvo en esos domicilios.

Pero, recientemente, el relato de un testigo de identidad reservada se sumó al expediente y dilucidó lo que pasó con la joven después de bajarse del colectivo.

La versión sostiene que la joven se reunió con Chumacero, un ex convicto de 41 años, domiciliado en el barrio Bombal de Ciudad. Al parecer, solían juntarse a consumir estupefacientes, pero esa madrugada ambos estaban cortos de dinero. 

Por eso, fueron alrededor de las 1.30 a la casa de un vecino del Sargento Cabral, a quien le ofrecieron una campera a 300 pesos. La intención era obtener dinero fácil para ir a comprar cocaína.

Una vez que consiguieron el efectivo, otros testimonios indicaron que Chumacero y Abigaíl se dirigieron hasta el ex Club Jorge Newbery, justamente al predio donde se realizó un importante rastrillaje con canes especializados en búsqueda de rastro humano y que marcaron que la joven estuvo allí.

La reconstrucción señala que en ese lugar se encontraba Chupetín Marquez, quien estaba viviendo en la casilla que utilizaban como cantina cuando se jugaban partidos en la cancha de fútbol del predio. Ese lugar se lo había otorgado Fido Díaz y también era utilizado como punto de venta de drogas, surge del expediente. 

Para los investigadores, cuando Abigaíl llegó junto a Chumacero, se produjo una discusión con Márquez. El conflicto estuvo motivado por una situación que había quedado pendiente entre la joven y el señalado soldadito de Díaz.

Al parecer, en algún momento, la chica había trabajado como mula o dealer para los hombres del Fido y se había quedado con el dinero de una droga. Aunque otra versión sostiene que la joven consumió la totalidad de la sustancia que le otorgaron y tenía como finalidad la venta en las calles.

En esta parte del relato que armaron los pesquisas, entra la investigación que estaba desarrollando personal de la Policía Contra el Narcotráfico (PCN) contra Díaz.

En la misma, durante unas escuchas telefónicas al celular de Marquez, que se hicieron días después de la desaparición de la víctima, surgió una conversación que tuvo el sospechoso con su pareja y terminó dándole un cierre a la hipótesis.

Es que en la comunicación la mujer le recriminó al Chupetín, palabras más, palabras menos: “Vos mataste a la pendeja que está desaparecida”. A lo que Marquez le respondió: “La tuve que matar por el otro”.

Esa frase de Marquez es la que terminó de comprometer a su presunto jefe, Fido Díaz, a quien los detectives sindican como quien dio la orden para matar a Carniel. 

Lo cierto es que después de ese conflicto que se despertó en la cancha del Jorge Newbery, no está claro lo que sucedió. Existe la posibilidad de que Abigaíl haya sido asesinada en ese lugar y que luego descartaron su cuerpo lejos de allí.

Aunque no descartan que los autores la hayan trasladado con vida y que luego la mataron en una locación desconocida, explicaron fuentes consultadas.

Tampoco está claro el papel de Chumacero, es decir, si participó en las agresiones que le quitaron la vida a la joven o no.

Ver también: El presunto jefe del hampa que cayó por el caso Abigaíl y sus vínculos con narcos

Eso sí, testigos lo han señalado como cercano a Díaz y eso se puede confirmar a través de sus redes sociales, ya que son amigos en Facebook. 

Más allá de eso, los pesquisas no tienen dudas de que tenía conocimiento sobre el trágico destino de la joven y no puso en conocimiento a las autoridades en ningún momento.

Incluso, existen pruebas que dan cuenta de que cambió su celular al día siguiente de la desaparición de Abigaíl. 

Con esa importante cantidad de material probatorio presentado, el fiscal Torres espera que la próxima semana la magistrada del Juzgado Penal Colegiado mantenga tras las rejas a los tres detenidos del caso.