Lo afirman los investigadores: la causa que mantiene en la cárcel al jefe de la Policía Federal Argentina en Mendoza por presunto cobro de coimas está en sus primeros pasos. Luego de la detención inicial del comisario Dino Rossignoli y de los señalados jefes de una asociación ilícita dedicada al mundo cambiario ilegal, Nicolás Bazán y su socio Renzo González, los detectives de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y la Justicia federal iniciaron los trabajos de incorporación y análisis de más pruebas.

Algunas son documentales y otras tecnológicas que se encuentran en pleno proceso de peritaje, como cuadernos y teléfonos celulares incautados durante los más de 30 allanamientos que lleva el expediente después de más de un año de investigación policial. Los resultados serán clave para definir los procesamientos.

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Pero no sólo apuntan a cerrar el círculo de pruebas para fortalecer la instrucción: buscan que todos los sospechosos queden a disposición de la Justicia en un corto período de tiempo.

En total, son trece los que integran la “lista negra” que habría participado de las actividades ilegales y, 11 de ellos se encuentran imputados a disposición del juez federal Marcelo Garnica. No todos están en la cárcel.

En las últimas horas, trascendió que se entregó uno de los tres hombres que permanecían en la clandestinidad con pedido de captura: se trata de Andrés Bauco, quien era señalado por los pesquisas como uno de los socios de la joyería Vía Roma junto con Félix Masera y Renzo González, una de las razones sociales que actuaban como pantalla para lo que, se cree, era su verdadera actividad: el cambio de dólares y euros.

Vía Roma mantenía el mismo sistema o manejo de dinero que el otro comercio del microcentro de la provincia que quedó bajo la lupa de los detectives, Stefano Cannella, relacionado y potenciado mayormente con Nicolás Bazán y su papá, Ernesto (también imputado).

Para los detectives, Masera y Bauco eran sujetos de extrema confianza de Nico Bazán en el local de calle Catamarca y luego se desprendieron para constituir la sociedad Vía Roma. La idea era expandirse y no quedarse con un solo local que llamara la atención de los investigadores.

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Estos comercios previamente pertenecían a Stefano Cannella. De acuerdo con fuentes consultadas por El Sol, si bien las citadas sociedades se registraron por personas diferentes, los movimientos de dinero entre ambas eran constantes y también compartían algunos empleados. Básicamente, trabajaban como si se tratara de una unidad.

Las fuentes agregaron que, con el pedido de captura vigente, Bauco se entregó en los Tribunales federales el martes y luego fue derivado a la Comisaría Sexta.

Sobre él recayó la imputación de asociación ilícita y lavado de dinero y logró con el paso de las horas el arresto domiciliario luego de pagar una caución de 500.000 pesos, agregaron las fuentes.

De esta forma, sólo resta capturar –o que se pongan a disposición de la Justicia– a otros dos hombres: uno es el jefe de seguridad de los locales, el comisario retirado Ángel Alberto Fava, señalado además por ser quien advertiría a Bazán sobre posibles allanamientos o investigaciones policiales en su contra, y el otro es Eduardo Ezequiel Fernández, un joven godoicruceño nacido el 16 de julio de 1993 que se encuentra mencionado como uno de los empleados de Bazán.

Para los detectives, se trata de un protagonista clave en uno de los cohechos, debido a que, por las pruebas incorporadas, su jefe lo envió en una oportunidad a encontrarse con el comisario Rossignoli para entregarle “la cuota mensual” en dólares de coimas para evitar ser investigados o continuar con la actividad ilegal de compra y venta de moneda extranjera.

Así las cosas, la lista de detenidos la integran el máximo responsable de la Policía Federal local, Dino Rossignoli; Nicolás Bazán y su padre, Ernesto –empresario y ex dirigente del club Independiente Rivadavia, quien esta semana accedió a la detención domiciliaria por problemas de salud–; Renzo González; el policía retirado Marcelo Negro Salcedo –también ex custodio de los locales y dinero–; Félix Masera, los hermanos Juan y Alejandro Moral –productores musicales que habrían lavado dinero proveniente de las joyerías–; Roberto Poroto Bustos –custodio y hombre relacionado con el comisario inspector retirado Ángel Fava, otrora miembro del Ejército y también dedicado a servicios de inteligencia–; la contadora María José Gregorio y Andrés Bauco.

Por diferentes motivos, Masera, los hermanos Moral y Gregorio también pasan sus días con detención domiciliaria.

Meses de trabajo

La investigación de la PCN nació en plena pandemia por coronavirus. Los efectivos trabajaron sobre cuevas del microcentro y fijaron la lupa en las joyerías Stefano Cannella y Vía Roma. Mucha gente en la puerta de los locales pero poca mercadería ofrecida a la venta.

No tardaron demasiado en darse cuenta de que se trataba de una pantalla para su otra actividad: la compra y venta de moneda extranjera.

El 6 de julio hubo 22 allanamientos en el centro y propiedades del Gran Mendoza. Se secuestraron 4.100.000 pesos, casi 50.000 dólares, 7.480 euros, 19 máquinas de contar dinero, 2 armas de fuego, 21 cartuchos calibre 9mm, 41 equipos electrónicos, 11 equipos informáticos, 4 balanzas, 100 gramos de cannabis, 6 plantas de cannabis sativa, 2 dosis MDMA (éxtasis) y 4 cartuchos vaporizadores de tetrahidrocannabinol (THC), además de la identificación de 74 personas.

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Con el paso de las semanas, los detectives analizaron los documentos incautados y detectaron que existían cuadernos de Nico Bazán donde figuraban anotaciones de movimientos de entrada y salida de dinero.

Observaron que figuraban pagos a la Policía Federal y el análisis del teléfono celular del sospechoso permitió conocer que mantenía una relación de confianza con el jefe de la delegación local de la Federal, Dino Rossingnoli.

De los trabajos investigados se desprendió que el comisario habría cobrado coimas durante dos años y que el contacto inicial habría sido con el padre de Nicolás Bazán, Ernesto.

Con los nuevos elementos incriminatorios incorporados en el Juzgado Federal de Marcelo Garnica, se solicitaron otras detenciones y el 14 de setiembre se procedió a la captura de Rossignoli, los Bazán y también Renzo González.

Durante una de las medidas, al comisario le hallaron 20.000 dólares en su despacho de calle Perú. Además, con el paso de las horas, la misma fuerza para la que se desempeñaba ordenó una auditoría interna y el resultado terminó por complicar más al sospechoso: detectaron que faltaban 2.300.000 pesos incautados durante una serie de allanamientos realizados a fines del 2020 por comercialización y distribución de zapatillas truchas.

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