Tras dos semanas de debate, uno de los imputados por el asesinato de la empresaria Norma Ethel Carleti decidió declarar este martes frente a las partes. Se trata de Juan Carlos Guerrero, el ex empleado de Leonardo Hisa, padre de los señalados coautores materiales -Kevin y Alexis- y acusado de ser partícipe necesario en el crimen.

Guerrero ya había realizado una declaración espontánea durante una audiencia, en la que señaló a Hisa como el planificador del homicidio y se despegó, junto a sus hijos, de haber participado en el hecho de sangre. Así como también lo hizo en entrevistas a diferentes medios de comunicación.

En esta ocasión, se desentendió de las acusaciones en contra de su familia y disparó pesadas municiones contra fiscales, jueces y abogados que pasaron por la causa.

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Durante la audiencia de este martes, Guerrero tomó la palabra y aseguró frente a las partes que sólo confía en sus abogados defensores y en los doce integrantes del  jurado, a quienes se dirigió todo el tiempo.

El acusado relató cómo fueron sus días previos al crimen de Carleti y justificó que sus comunicaciones con Leonardo Hisa fueron por motivos laborales.

Explicó que el día del asesinato, el 5 de marzo de 2018, pasada la medianoche, policías fueron en dos oportunidades a su casa. La primera para verificar que su hijo, Kevin, quien estaba con domiciliaria, se encontraba en su casa y en la segunda el joven fue detenido.

Con respecto a ese procedimiento sostuvo que nadie le dio explicaciones y que los policías “no contaban con una orden de allanamiento”.

Horas después, alrededor de las 4.10, Emiliano Campos, ex diputado provincial por la UCR y familiar de Hisa, le avisó que Carleti había fallecido: “Me pidió que fuera a la casa de Leonardo para ver cómo estaba”. Pero el hombre explicó que hizo caso omiso a esa orden porque debía llevar a sus nietos a la escuela en algunas horas.

Cerca de las 7.30, Hisa fue hasta su domicilio y le pidió que fueran al mausoleo de la familia Carleti para limpiarlo: “Leonardo estaba destrozado, yo era su empleado y no me podía negar. No era la primera vez que limpiaba ese lugar, lo hacíamos cada 15 días”.

Posteriormente, relató cómo fue su primer contacto directo con las fuerzas policiales tras el asesinato. Relató que un comisario le hizo firmar una declaración para quedar en libertad y agregó que policías de Investigaciones apretaron a su yerno para que inculpara a su familia.

Seguidamente, indicó que el ayudante fiscal Adrián Frick -primero en intervenir en el expediente- quería meterlo preso pero no podía y que ese fue el motivo por el que “armaron” el video de su hijo confesando la autoría del crimen en la cárcel.

Agregó que los sujetos que registraron esas imágenes lo llamaron y le pidieron “dinero y un departamento” para que no llegara a la Justicia: “Días después de eso me detuvieron”.

Tras eso, contó que un abogado de apellido Isura fue a visitarlo al calabozo donde estaba detenido y le ofreció un maletín con dinero: “Me dijo que había arreglado con los Ábalos y con Sosa Arditi, que necesitaban un culpable y que Kevin se tenía que hacer cargo. Me prometieron que lo iban a mantener en la cárcel con beneficios y que mi familia iba a tener un buen pasar económico”, reveló.

Por su parte, también criticó al fiscal de Homicidios Carlos Torres -apartado de la causa en septiembre de 2018- porque “la jueza Di Bari dijo que no me podía tener detenido por las acusaciones y me dio la libertad, pero Torres incumplió la orden de la autoridad”.

Guerrero, además, apuntó contra el juez Fernando Ugarte -también apartado del expediente en 2019- y consideró que le otorgó a Hisa la prisión domiciliaria porque vive en el barrio Las Praderas, que es propiedad del ex legislador radical. Con respecto a eso, sentenció: “Es una vergüenza haberme encontrado con una Justicia que es imparcial”.

Y agregó ante el jurado: “Les cuento esto porque mañana les puede pasar esto a ustedes y esta gente es la que los va a juzgar”.

Por último, disparó contra el jefe de la Fiscalía de Homicidios Fernando Guzzo -acusador en el debate-, a quien se encontró durante una mesa de debate que se realizó en la cárcel y a la que fue como representante del pabellón en el que estaba detenido en el penal Boulogne Sur Mer.

En esa oportunidad, Guerrero relató que le preguntó a una representante de Derechos Humanos “qué pensaba de la tarea de los fiscales, si lo hacen bien o mal”. Según su versión, ante eso fue “atacado” por Guzzo, quien le habría dicho: “A usted lo vamos a llevar a juicio y va a terminar condenado”.

El caso

El asesinato de la empresaria frutihortícola tuvo lugar durante la madrugada del lunes 5 de marzo del 2018, pasada la medianoche, en su vivienda de calles República de Siria y Almirante Brown, en el mencionado departamento valleuquino.

De la investigación surge que, al menos, dos individuos irrumpieron en la propiedad de Carleti y la agredieron cuando estaba en la cocina.

El atacante utilizó dos cuchillos que tomó de ese sector de la vivienda, con los que le propinó 55 puñaladas a la víctima, en diferentes partes de su cuerpo.

La versión oficial sostiene que Leonardo Hisa, quien estaba atravesando un conflicto por el divorcio con la empresaria, contrató a los Guerrero para asesinarla a cambio de una importante suma de dinero.

Por esa razón fueron capturados tras el crimen los hermanos Kevin, Alexis y Ever Guerrero, quien quedó desligado tiempo después. A los jóvenes se le sumaron luego su padre, Juan Carlos, y su madrastra, quien terminó siendo sobreseída.

Hisa y los Guerrero llegaron al juicio imputados por el delito de homicidio agravado por el vínculo, por ser en contexto de violencia de género (femicidio) y por precio o promesa remuneratoria, por lo que arriesgan como única pena la prisión perpetua.