Tormenta en el Gran Mendoza.

El avance del fenómeno climático conocido como “Súper El Niño” encendió los focos de atención en el Ejecutivo provincial. Ante un panorama que proyecta un régimen de precipitaciones superior al habitual, la ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, advirtió sobre la necesidad de adecuar la infraestructura hídrica y no confiarse de los esquemas tradicionales.

“Lo vimos el verano pasado con respecto a las grandes tormentas. Está ingresando el Niño, que es llamado ‘Súper El Niño’ porque tiene una proyección de precipitaciones importante. Es lo que ya se está viendo en Chile”, señaló la funcionaria, trazando un paralelismo con el escenario que atraviesa el país vecino con temporales e inundaciones.

De cara al inicio de la temporada crítica en la provincia, la titular de la cartera ambiental remarcó los plazos. “Estamos casi en agosto y sabemos que nuestras precipitaciones empiezan a partir de septiembre, octubre. Entonces tenemos que estar preparados para esto” manifestó en el marco del Encuentro Internacional y Taller Técnico “Naturaleza como Infraestructura para la seguridad hídrica en ecosistemas áridos”.

Asimismo, la ministra puso el acento en la necesidad de actualizar los mecanismos de contención. “Mendoza es una provincia que históricamente tiene una infraestructura hidráulica -obviamente mantenidaque ha permitido hacer frente y amortiguar los efectos de estos ciclos del clima. Ahora, no podemos quedarnos con que en el pasado funcionó, porque esto justamente es un desafío dinámico y cambia constantemente”, fundamentó”.

En ese marco de previsión, Latorre hizo hincapié en las tareas estratégicas que se vienen desarrollando en la zona del piedemonte para amortiguar el golpe de eventuales crecidas aluvionales que impacten sobre el llano.

Sobre este punto, detalló el alcance del proyecto Las Amunas: “Se está buscando poder, con soluciones basadas en la naturaleza, crear espacios de regeneración y de biodiversidad, a partir de lo que significan esas obras de control de torrentes”.

“Esas obras lo que hacen es disminuir la velocidad con la que baja el agua desde el piedemonte hacia el llano en casos de crecidas aluvionales. Entonces, ese agua que va desacelerando en la bajada y que encuentra espacios para acumularse, puede generar recargas de acuífero y reconstrucción de la biodiversidad a partir de esos pequeños humedales que son beneficiosos en distintos aspectos para nuestro hábitat”, puntualizó la funcionaria.

La Dirección de Hidráulica, dependiente del Ministerio de Energía y Ambiente, avanzó con la construcción de minidiques de contención aluvional que formarán parte de un esquema más amplio de conservación del agua de lluvia, en línea con las acciones impulsadas por el proyecto Amunas.

La iniciativa se desarrolla mediante un trabajo conjunto entre el Gobierno provincial, Cervecería y Maltería Quilmes y distintas organizaciones no gubernamentales. El objetivo es favorecer la recarga de acuíferos y la restauración de la biodiversidad en áreas de montaña, en lo que representa la primera experiencia de este tipo que se implementa en Argentina.

El proyecto Amunas propone recuperar el ciclo hidrológico mediante zanjas de infiltración inspiradas en una antigua técnica peruana de “cosecha de agua”, adaptada a la tradición de los aljibes mendocinos. Como parte de esta primera etapa, se prevé ampliar una zanja de retención de aproximadamente una hectárea.

El llamado “Súper El Niño” responde a un calentamiento extremo e inusual de las aguas del Océano Pacífico, alterando de forma directa las pautas meteorológicas a nivel nacional y provincial.

A escala del país, sus efectos más severos suelen golpear la cuenca del Río de la Plata y la región pampeana a través de precipitaciones torrenciales, crecidas e inundaciones con fuertes daños en cosechas e infraestructura.

En el caso particular de Mendoza, la influencia de este megafenómeno se siente con mayor fuerza en la cordillera de los Andes mediante un marcado incremento de las nevadas invernales. Si bien esto aportaría un respiro temporario a la crisis hídrica local -al recargar glaciares y garantizar volumen para los ríos en primavera y verano-, la contracara implica un aumento en la frecuencia de tormentas severas con caída de granizo en las áreas cultivadas, sumado al riesgo constante de aludes y desprendimientos que obligan a interrumpir el tránsito en el paso internacional a Chile.