El machete que utilizó la víctima para defender a su familia y las cámaras que captaron el auto que utilizó al grupo.

Antes de que la jueza Marina Martín defina si los seis imputados continuarán detenidos, la fiscalía comenzó a principios de esta semana a desplegar en la audiencia de prisión preventiva las pruebas que reconstruyen, paso a paso, cómo se gestó y ejecutó el asesinato de Germán David Di Giovambattista, el empleado municipal de 40 años que fue confundido con los autores del robo de una moto y terminó ejecutado en abril frente a su familia en la puerta de su casa de El Bermejo, en Guaymallén.

La exposición del Ministerio Público no solo repasó la investigación que permitió identificar y detener a los sospechosos, varios de ellos vinculados a la barra del Club Deportivo Maipú, sino que incorporó elementos que hasta ahora no habían trascendido.

Entre ellos, la imagen del machete con el que la víctima intentó defender a su esposa y a sus hijas cuando el grupo irrumpió en la casa, además de nuevos detalles sobre el trabajo que permitió establecer cuál era el vehículo utilizado por los agresores y quiénes viajaban en él aquella noche, tal como sostiene la información a la que accedió El Sol.

La audiencia se desarrollará en varias jornadas y no está definido cuántas serán necesarias para que todas las partes expongan sus argumentos. Una vez concluida esa etapa, la magistrada resolverá el pedido de prisión preventiva que encabeza la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo, aunque tampoco se descarta que durante el proceso puedan surgir planteos procesales vinculados con la responsabilidad penal de alguno de los acusados.

La prueba del machete

Uno de los elementos que se destaca en el expediente es la fotografía del machete que utilizó Di Giovambattista en un intento desesperado por defender a su familia cuando el grupo llegó hasta su casa de calle Mathus Hoyos.

La imagen no había trascendido y cobró relevancia porque aparece respaldando uno de los puntos centrales de la declaración que meses atrás realizó Gustavo Alfredo Gómez Knap, el comerciante de Maipú acusado de conducir el Chevrolet Onix gris oscuro que trasladó a los atacantes.

En aquella declaración, Gómez aseguró que permaneció siempre dentro del vehículo y que recién durante la huida escuchó cómo algunos de los ocupantes le recriminaban a Brian Jesús Amaya Gómez, el principal sospechoso, haber efectuado el disparo mortal.

También sostuvo que, cuando intentó averiguar qué había ocurrido, Gerardo Sosa, otro de los acusados, le respondió que el tirador había sido enfrentado con “un machete”. Ese dato quedó incorporado en la causa y encontró de esta forma respaldo en la prueba material que tiene la fiscalía.

Para los investigadores del Ministerio Público y también los policiales, ese machete confirmó que la víctima intentó resistir el avance del grupo cuando estos ya habían advertido que se encontraban frente a la casa y que gritaban que buscaban una moto. El hombre intentó defender a su familia y no sabía qué estaba sucediendo.

Para los pesquisas, creyó que estaba siendo víctima de un hecho de inseguridad. Sin embargo, por las pruebas que se sumaron con el paso de las semanas, todo se trató de un error, se confundieron de domicilio y buscaban a los autores de un robo ocurrido un par de horas antes.

Cómo identificaron el Chevrolet Onix

Otro de los capítulos destacados de la pesquisa en el trabajo realizado por Investigaciones para individualizar el automóvil utilizado durante el ataque.

Los trabajos comenzaron apenas ocurrió el crimen. Relevaron cámaras particulares de la zona y obtuvieron imágenes de un centro cultural lindero a la casa donde quedó registrado el momento en que el vehículo llegó por calle Mathus Hoyos.

De acuerdo con un informe incorporado al expediente, del auto descendieron entre cuatro y cinco personas mientras el conductor permanecía al volante y luego realizó una maniobra en “U” para quedar orientado hacia el oeste, facilitando la fuga.

Las primeras filmaciones permitieron establecer que se trataba de un Chevrolet Onix y revelaron una característica que terminó siendo clave para su identificación: la luz trasera izquierda estaba fuera de funcionamiento.

Con esa información, Homicidios inició un relevamiento de cámaras públicas y privadas para reconstruir el recorrido del rodado.

Los registros de los domos policiales permitieron seguirlo desde Mathus Hoyos hasta la rotonda del Avión de Las Heras y luego hacia la Ciudad de Mendoza. Si bien tenían el rodado, a esa altura, no era posible observar la patente. El avance decisivo llegó cuatro días después del hecho de sangre.

Una mujer llamó al 911 y aseguró que el vehículo utilizado por los homicidas tenía la patente MMC-123. Ese dato fue incorporado inmediatamente al sistema de lectura automática de patentes del Centro Estratégico de Operaciones (CEO), que confirmó que ese dominio había sido captado durante la noche del ataque, desplazándose desde Maipú hacia Guaymallén.

La secuencia quedó registrada por distintas cámaras instaladas en el Gran Mendoza.

El recorrido del vehículo y las cámaras de seguridad que lo captaron la noche del crimen.

Primero fue detectado en Urquiza y Mitre, luego en Urquiza y Roca, más tarde en Carril Ponce y Elpidio González, continuó por Torrontegui y Europa y finalmente fue visto en Profesor Mathus y Tirasso, además de Tirasso y Mathus Hoyos, apenas minutos antes del asesinato.

Esa trazabilidad permitió ubicar al Onix en inmediaciones de la casa de Di Giovambattista en una franja horaria plenamente compatible con la ejecución del asesinato.

La reconstrucción no terminó allí. El análisis de una de las cámaras ubicadas en Maipú permitió observar que uno de los acompañantes llevaba una campera roja con características similares a la utilizada por simpatizantes del Deportivo Maipú.

Ese detalle motivó que los pesquisas comenzaran a profundizar sobre el entorno familiar de la titular registral del automóvil y sus allegados. La pesquisa condujo hasta el grupo Gómez-Knap y posteriormente a Lucas Gómez, hijo de Gustavo, quien horas antes había denunciado el robo de una motocicleta Honda Tornado y un teléfono iPhone durante una falsa compra pactada mediante redes sociales cerca del Mendoza Plaza Shopping, tal como reveló este diario por aquellos días.

La hipótesis que terminó consolidándose sostiene que, tras rastrear el teléfono mediante la geolocalización de iCloud, un grupo de allegados salió a recuperarlo por cuenta propia.

Sin embargo, la ubicación obtenida resultó equivocada y los llevó hasta la morada donde residía Di Giovambattista, completamente ajeno al asalto sufrido por el joven cerca del centro comercial.

Además del análisis de cámaras, los detectives realizaron entrevistas con vecinos, reconstruyeron el recorrido del vehículo, efectuaron tareas de inteligencia sobre distintos domicilios, analizaron perfiles públicos de redes sociales vinculados al entorno de los sospechosos y verificaron que el Chevrolet dejó de ser detectado por las cámaras después del hecho de sangre, circunstancia que fortaleció la hipótesis de que había sido ocultado para evitar su secuestro. Hasta estos días, el vehículo continúa sin ser hallado.

Los imputados

La causa tiene actualmente seis detenidos sobre quienes la fiscalía busca sostener la prisión preventiva mientras avanza hacia la etapa de juicio, aunque podría  haber un final anticipado.

Entre los principales acusados aparecen el citado Brian Jesús Amaya Gómez, señalado como el presunto autor del disparo mortal; Gustavo Alfredo Gómez Knap, acusado de conducir el Chevrolet Onix; Gerardo Sosa; Maximiliano Nahuel Miranda Del Giudice, conocido como “Colla“; Lucas Matías Espíndola Oviedo, alias “Gordo Springfield”; y Fernando Ismael Tejada Quiroga, apodado “Viejo” o “Vejete”.

Gran parte de ellos mantienen vínculos con distintos sectores de la barra del Club Deportivo Maipú, circunstancia que también fue desarrollada durante la investigación.