La bailarina Verónica Macías y el humorista Cacho Garay. (Foto de Garay: gentileza Diego Vergara Oscaris)

Son días agitados en la causa que investiga a Juan Antonio Cacho Garay por los presuntos maltratos y abusos sexuales contra su ex pareja, Verónica Macías Bracamonte. La mujer entró en crisis en una nueva audiencia desarrollada el jueves y esto encendió las alarmas en el mundo tribunalicio, debido a que terminó internada.

Luego de la polémica que provocó el apartamiento del fiscal de Violencia de Género Daniel Carniello -fue reemplazado por su par Mónica Fernández Poblet-, el caso sumó una nueva controversia luego de la última declaración que formuló la denunciante en el Polo Judicial.

Fuentes consultadas relataron que la mañana del citado día Macías fue citada para ampliar su declaración -ya lo hizo en otras cuatro oportunidades- a la UFI de Violencia de Género en el edificio del Ministerio Público Fiscal.

Pese a que especialistas le recomendaron a la flamante fiscal del caso que procurara no rodear con hombres a la denunciante, ya que ha desarrollado una especie de fobia hacia los varones, sostiene la información a la que accedió este diario, estuvieron presentes en el acto los dos abogados querellantes y los defensores de Garay y de Sandra Astudillo Staffolani, la ex empleada de la Legislatura provincial acusada de participar en las vejaciones y amenazas contra la bailarina.

Luego de pasar dos horas y diez minutos declarando, el nerviosismo de Macías se hizo notar. Todo empeoró cuando los funcionarios judiciales advirtieron que la transcripción del relato que acababa de ofrecer la mujer se borró por un error que pocos supieron explicar.

Esa situación disparó una crisis en Macías, quien salió corriendo del despacho en el que se encontraba y se escondió debajo de un escritorio para la sorpresa de propios y ajenos, revelaron las fuentes.

Ante eso, Fernández Poblet solicitó asistencia médica para la denunciante, quien luego fue trasladada al Hospital Lagomaggiore. Allí recibió la contención adecuada y permaneció varias horas internada, hasta que le dieron el alta médica.

Esta no es la primera vez que Macías sufre una crisis en el edificio judicial, ya que a mediados de junio se desmayó mientras hablaba con la prensa después de prestar declaración.

Más allá del episodio, los dichos que plasmó el jueves en el expediente la ex pareja de Garay, complicaron la situación de ambos imputados y provocó que la fiscal del caso le revocara el beneficio de la detención domiciliaria a Astudillo, quien quedó alojada en un penal de mujeres de la provincia.

Por su parte, la situación de Garay no se modificó, por lo que permanecía hasta este lunes cumpliendo la prisión preventiva en la casa de su hermana. No obstante, el juez Federico Martínez, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, deberá definir este miércoles el pedido de revocación de la domiciliaria formulado, en principio, por la querella de Macías, y al que adhirió recientemente la Fiscalía, en una audiencia que tendrá su inicio a las 8.30 en la Sala 21D del Polo Judicial.

Garay se encuentra imputado por amenazas simples, amenazas agravadas por el uso de arma de fuego, coacciones simples, coacciones agravadas por el uso de arma, robo simple, tenencia ilegal de arma de fuego (dos hechos), abuso sexual con acceso carnal en un número indeterminado de hechos, abuso sexual doblemente agravado por ser con acceso carnal y por ser cometido por dos o más personas en un número indeterminado de hechos, privación ilegítima de la libertad agravada en un número indeterminado de hechos y desobediencia, todo en concurso real y en contexto de violencia de género.

Mientras que Astudillo está acusada por los delitos de abuso sexual doblemente agravado por ser con acceso carnal y por ser cometido por dos personas y con el uso de armas en un número indeterminado de hechos, todo en concurso real y en contexto de violencia de género.