El lunes 1 de setiembre por la mañana, Daniel Alejandro Maldonado (29) fue encontrado agonizando cerca de la Avenida del Libertador, a escasos metros de calle Padre Jorge Contreras, en el Parque General San Martín. Personal policial y médico lo socorrió después de que un cuidacoches diera el aviso al 911 pero no pudieron salvarle la vida. Murió a los pocos minutos. El joven Maldonado había recibido, al menos, dos puntazos en la zona del cuello con un arma blanca y un golpe arriba del ojo.

Pasaron diez días del crimen y los pesquisas judiciales y policiales, a pesar de los trabajos de inteligencia que han realizado, no pudieron dar con el o los autores del ataque. Con la hipótesis de robo seguido de muerte totalmente descartada, comenzaron a seguir el círculo íntimo de la víctima, pero no hay resultados. Ante esto, detectives del caso consultados por este diario sostuvieron que buscan testigos que puedan haber visto lo que sucedió en esa zona del Parque.

Desde ocurrido el homicidio simple, la fiscal de Instrucción de Capital Daniela Chaler y los efectivos de la Unidad Investigativa departamental, centraron la causa en la búsqueda de declarantes para intentar encaminarla hacia el esclarecimiento.

Pero hasta ayer no se había hallado personas que puedan aportar datos que sirvan para el análisis. Ante esto, se baraja la posibilidad de ofrecer recompensa de dinero para motivar la presencia de llamados o de testigos en la fiscalía.

Trascendió que los sabuesos policiales se contactaron con un hombre hace pocas horas pero de nada sirvió su aporte. Creían que habían dado con la persona indicada pero, en realidad, había mantenido un contacto con la víctima y la última vez que lo vio fue una semana antes del crimen.

Otra de las pruebas que están en pleno proceso de investigación, son los dos celulares de Maldonado. Los teléfonos estaba en su casa y fueron secuestrados por los efectivos. Como la hipótesis más fuerte sostiene que el agresor podría ser alguien de su círculo íntimo, el análisis de los aparatos podría transformarse en una cuestión clave.

Desde un principio, el homicidio del joven Maldonado generó intriga en los detectives. Primero porque se cometió en una zona roja donde existe prostitución masculina, y segundo, porque la víctima no tenía documentación, lo que generó perder algunas de investigación. Cuando revisaron el cuerpo, detectaron que llevaba en un bolsillo 10 pesos, anillos en sus dedos y un reloj de muñeca. Su billetera con la documentación la había dejado en su casa. La identificación se logró gracias a que su madre hizo una denuncia por averiguación de paradero en Maipú.

La mujer, Clara Inés Sevilla, en diálogo El Sol, relató que su hijo le había transmitido que la noche anterior al homicidio que se iba a juntar con amigos en la Peatonal de Ciudad para luego ir a un cumpleaños. Sin embargo, se cree que Maldonado no dijo la verdad. Es más, creen que no le contaba a su familia –vivía también con un hermano más chico– lo que hacía cada vez salía. “Puede ser que haya mentido. Por eso se está investigando qué es lo que hacía en ese lugar, que es muy peligroso de noche”.

Por último, el resultado del análisis forense al cadáver clarificó un poco el panorama con respecto a cómo se produjo el ataque. Maldonado presentaba signos de defensa en su cuerpo: se cree que mantuvo una discusión con una persona que conocía íntimamente y luego se defendió con sus manos del ataque con un arma blanca.