Un hombre de 32 años murió ayer a la madrugada después de recibir un tiro en la puerta de su casa de la conocida villa Güemes, de Las Heras, mientras se enfrentaban dos bandas vinculadas a la venta de drogas al menudeo. Hasta anoche no había detenidos, pero efectivos policiales y funcionarios judiciales reconstruían con pruebas cómo se había producido el homicidio. Si bien tardaron algunas horas en acreditarlo, la víctima no tenía nada que ver con el enfrentamiento entre bandas y fue alcanzada por un plomo mientras intentaba resguardar en su hogar a su familia. Varios sujetos fueron identificados con sus apodos, pero no hubo detenciones.

el antes y después.  El llamado ingresó al 911 el sábado a las 23.50. Un testigo denunció que un grupo de malvivientes se trenzaba a tiros con otro sobre calle Güemes, de Las Heras, frente al popular asentamiento del mismo nombre. Un hombre había recibido una bala calibre 9 milímetros de las que se disparaban desde ambos lados, entre calles Pellegrini y Avellaneda. El dato que llamó la atención: cerca de allí había personal de Policía Científica trabajando en la búsqueda pruebas, porque dos horas antes se había producido otro enfrentamiento en la zona con los mismos protagonistas. No les importó la presencia uniformada y accionaron frente a ellos sus pistolas calibre 9 milímetro, 11.25, 38 y hasta una escopeta.
Cuando los policías y un médico del SEC tomaron contacto con el herido, confirmaron que agonizaba porque una bala ingresó por la axila derecha y salió por el omóplato. A los pocos minutos, ya domingo, murió.

La víctima fue identificada como Darío Ocaña Pozo, de 32 años, quien se encontraba en su casa y fue impactado por una bala que no era para él mientras intentaba cuidar a su familia. Lo cierto es que el crimen generó bronca familiar, un importante operativo con la presencia de 40 policías en el teatro del hecho y una instrucción judicial a cargo de Gabriela Chaves, quien intentaba determinar cómo se produjeron los dos hechos y si están relacionados.

La primera reconstrucción de los detectives sostiene que un grupo de malvivientes –al parecer algunos citados como el Guillermo, Topo, Erik y Jony, atacaron a tiros la casa de una chica con quien están enfrentados –por temas de drogas– y luego ingresaron a robar. De allí se llevaron dinero y un LCD, entre otros objetos. Un joven casi resultó herido de un disparo en ese hecho. “El proyectil le rozó la cabeza y lo llevaron al Hospital Carrillo”, contó una fuente.

En venganza, familiares de la joven que habita en esa propiedad junto con otra mujer, “fueron hasta la vivienda del tal Guillermo, que vende drogas, y le prendieron fuego una de sus tres casas que están en el asentamiento”, explicaron las fuentes. Científica llegó al domicilio que tirotearon y comenzó a buscar vainas servidas: en el lugar encontraron más de una docena.

Estos hechos, entre otros motivos, generaron que se produjera luego un enfrentamiento entre dos grupos que terminó con Ocaña Pozo sin vida en su casa de Güemes 2932.

Luego del crimen, la familia de la víctima, principalmente su padre, su esposa, una hermana y una hija, arremetieron contra los policías que llegaron para trabajar en el caso. Hubo insultos e, inclusive, Infantería tuvo que intervenir con sus escudos. “Él no tuvo nada que ver. Queremos justicia”, gritaban mientras esperaban que se levantara el cadáver.

Los primeros policías que se hicieron presentes en el lugar, de acuerdo con la información a la que accedió El Sol, sostuvieron que la esposa de la víctima contó que se escucharon detonaciones y que intentaron resguardarse. Aseguró que su pareja protegió a su familia cuando estaban por cenar y en el momento en que se asomó a la puerta recibió el proyectil.

En varios sectores de la propiedad se encontraron rastros de sangre, lo que confirmó que la víctima estaba en el interior de su domicilio cuando fue herida.

Había sido detenido la semana pasada

El hombre asesinado el sábado por la noche en la Villa Güemes tenía 32 años y era conocido para los policías de esa jurisdicción. Tanto es así que recordaron que la semana pasada lo habían detenido y llevado a la Comisaría 16ª por estar sospechado de participar en un robo. Sin embargo,
lo liberaron porque no lo pudieron vincular al hecho. Fuentes policiales destacaron que tenía antecedentes por delitos contra la propiedad y violación a la Ley de Estupefacientes.