“No queremos que Mendoza se convierta en Rosario”. La frase del fiscal de Homicidios Carlos Torres, en la última parte de un juicio por intento de homicidio perpetrado contra un joven de 17 años en mayo del año pasado en medio de un conflicto entre narcos en Godoy Cruz, evidenció que los investigadores policiales y judiciales saben que muchos de los hechos de sangre ocurridos en la provincia tienen relación directa con la comercialización de estupefacientes.
El representante del Ministerio Público argumentó, con una serie de pruebas testimoniales, documentales y tecnológicas el pedido de 11 años y medio de cárcel contra Juan Carlos Oliva Marciel, un peligroso asaltante y narco conocido como el Diablo, quien atacó a balazos al hijo de un compañero de actos delictivos por una deuda millonaria que no habría saldado con una banda que traficaba drogas a grandes escalas.
La víctima, menor de edad por aquellos días, salvó su vida de milagro luego de una serie de intervenciones quirúrgicas en el Hospital Central. Oliva llegó a juicio la semana pasada y el juez Mauro Perassi lo condenó a 9 años de cárcel por homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa.
Como ya tenía una condena por violar la Ley de Estupefacientes y se encontraba en libertad condicional, se le unificó la pena a 16 años y se le declaró la reincidencia, es decir, deberá cumplir la totalidad de la condena en la penitenciaría. Su pareja también estaba sospechada en la causa pero terminó absuelta por falta de pruebas, ya que el fiscal no la acusó durante el debate.
Quienes conocen al Diablo saben que no anda con vueltas cuando tiene un problema: no duda en utilizar un arma de fuego para terminar con los conflictos y seguir su camino. El malviviente, nacido en 1979, con base en el Campo Papa y también Las Heras, entró en conflictos con el padre del joven al que baleó, identificado como Carlos Dante Alfredo Ojeda, conocido con los alias de Charlyn o Charly. Eran compinches pero la relación se quebró cuando comenzaron a manejar grandes sumas de dinero que provenían de negocios ilegales.
Este hombre de 40 años fue detenido con su pareja, Valeria Agustina Torres (32), el 11 de junio del año pasado, poco más de un mes después de que atacaran a tiros a su hijo, por integrar una banda que intentó traer más de 17 kilos de cocaína a Mendoza desde el norte del país.
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El hecho que motivó la captura y el juicio contra Diablo Oliva ocurrió en la noche del domingo 8 de mayo del año pasado en el barrio Los Olmos de Godoy Cruz. La víctima, conocida como Joaco, estaba a metros de su casa con dos amigos en un Fiat Punto negro cuando comenzaron a dispararles un par de sujetos que llegaron en un Chevrolet Astra blanco.
Descendieron y apuntaron. Uno accionó el arma y los impactos dieron en el cuerpo de Joaco, quien estaba en el asiento del conductor, sobre calle El Nihuil al 1100. Uno de los plomos ingresó por la luneta trasera, atravesó el asiento y le impactó en la espalda del, por aquellos días, menor.
El joven perdió mucha sangre y fue derivado de urgencia al Hospital Central. En el nosocomio de calle Alem fue operado cuatro veces. En un principio, el caso se trabajó como un hecho de inseguridad. Testigos instalaron la falsa versión de un asalto por los conocidos códigos barriales y la idea de solucionar los conflictos sin intervención de policías o fiscales. Pero no prosperó mucho tiempo.
Con el paso de los días, el caso presentó un giro de 180 grados y los pesquisas de la División Homicidios de Investigaciones, bajo las directivas de la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos, conocieron, gracias a trabajos de calle y escuchas telefónicas, que el autor del hecho había sido el Diablo Oliva.
La instrucción reveló que, detrás de todo, había un conflicto narco entre Oliva y el Charly Ojeda. Una conversación registrada entre la pareja del Diablo y el padre del joven baleado, a la que accedió El Sol, demostró que existían pases de factura porque había trascendido el nombre del Diablo como autor del ataque.
Las pruebas mostraron que El Diablo había roto relaciones con el Charly porque una banda narco quería cobrarle a él una deuda de dos millones de pesos de drogas. Al parecer, Charly habría utilizado ese dinero para darle algunos gustos a su familia y habría utilizado a su hijo con el objetivo de negociar para obtener algo de tiempo para terminar de hacer el pago.
El lunes 13 de junio del año pasado, efectivos de la División Homicidios y del Departamento de Asistencia Tecnológica y Apoyo Investigativo (DATAI), capturaron al Diablo y a su pareja en el Parque Benegas, en Godoy Cruz. El sujeto estaba nervioso y amenazó a los policías cuando lo trasladaron a la Comisaría 40 del barrio La Estanzuela: “Cuando salga, los voy a matar a todos”, gritó sin importantes las consecuencias.
Mientras la fiscalía instruía la causa por tentativa de homicidio, el padre de la víctima y su pareja fueron detenidos por una causa narco. Una compulsa de Homicidios remitida a la Justicia federal, cuando detectó maniobras de narcotráfico a Carlos Ojeda y a Valeria Torres en escuchas telefónicas, motivó a que la Policía contra el Narcotráfico de la provincia (PCN) comenzara a seguirle los pasos.
La pareja se comunicaba con algunos personajes del norte del país y supieron que Ojeda, mientras su hijo continuaba en proceso de recuperación tras ser baleado, viajó a Salta entre el 3 y 4 de junio para coordinar el transporte de un millonario cargamento de cocaína hacia Mendoza. En esa operación también participaba un hombre identificado como Arturo Alberto Cáceres (27), domiciliado en calle Santiago del Estero de la provincia Jujuy.
Gracias a las escuchas que venían realizando, el 9 de junio se captaron conversaciones entre Cáceres y otro hombre que no fue detenido, que potenciaron la hipótesis que ubicaba a Ojeda como una de las personas que acondicionaría una camioneta Ford EcoSport para ocultar la droga.
Ese mismo día a las 23, personal de la Gendarmería Nacional apostado en el puesto fijo de control El Naranjo, en la localidad de Rosario de la Frontera, en Salta, le detuvo la marcha a la camioneta que era conducida por Cáceres. Al revisar el tanque de combustible hallaron 4 paquetes envueltos en medias que contenían 4,718 kilogramos de cocaína.
Al otro día se hizo una nueva inspección en el rodado luego de la confesión de Cáceres, quien dijo que transportaba más sustancias en una rueda de auxilio. Así dieron con 12 paquetes de idénticas características a los primeros hallados, que contenían en total 12,715 kilogramos del polvo blanco.
Así quedó armada la teoría de que Ojeda, Torres y Cáceres coordinaron el transporte a Mendoza de 17,433 kilogramos de cocaína.
Así las cosas, los detectives terminaron de cerrar todo el círculo de sospechas 4 días después, cuando capturaron al Diablo por el intento de asesinato contra el Joaco. En las escuchas de esa causa, la pareja del sospechoso, quien en un primer momento fue imputada en la causa, le recriminó a Ojeda porque tenía información sobre “una batida” a la policía sobre la identidad del autor de los disparos.
La llamada provocó un importante análisis en los investigadores, debido a que evidenciaron que existía más preocupación porque ya había trascendido la identidad del Diablo que en el esclarecimiento del hecho.
