El ataque a tiros contra un grupo de adolescentes que dejó a uno de ellos al borde de la muerte, a comienzos de mayo en el barrio Los Olmos de Godoy Cruz, desembocó en una investigación sobre una organización dedicada al tráfico de cocaína desde Bolivia para su distribución y venta en diferentes puntos de la provincia.
El mes pasado, el trabajo en conjunto de los detectives de la División Homicidios y de la Policía Contra el Narcotráfico (PCN) permitió dar el paso en la pesquisa al capturar al sindicado líder de la banda y a su pareja. Se trata de Juan Carlos Oliva (42), más conocido como el Diablo, y Antonella González (24), quien se encuentra embarazada. Ambos estarían vinculados con el ataque al menor.
Mientras que este lunes, personal de la PCN, Gendarmería Nacional y AFIP-DGA, terminó por desbaratar parte de la gavilla mediante el secuestro de 17 kilos de cocaína que fueron ingresados desde el vecino país al norte argentino e interceptaron en el puesto Los Naranjos, a la salida de la provincia de Salta.
Con ese cargamento fue detenido un transportista de 25 años, oriundo de la localidad de Yuyo, Jujuy; mientras que en Mendoza fue capturado el Charlyn -padre del menor que fue baleado hace poco más de dos meses-, también sospechado de participar en la comercialización de la sustancia en el Gran Mendoza.
Justamente, la hipótesis principal en la instrucción que lidera la fiscal de Homicidios Claudia Ríos por el ataque contra el chico de 17 años, conocido como el Joaco, sostiene que su progenitor mantenía una deuda de unos 2 millones de pesos con el Diablo y envío a su hijo a negociar para obtener algo más de tiempo, pero terminó recibiendo un balazo en la espalda que puso en riesgo su vida.
Lo cierto es que los ladrillos de cocaína incautados en territorio norteño se encontraban camuflados en el tanque de combustible y en la rueda de auxilio del camión en el que eran transportados, y estarían vinculados a la pata de la banda que integra Charlyn.
Incluso, los sabuesos dedicados a temas de narcocriminalidad contaban con el dato de que ese cargamento debía arribar a Mendoza durante la primera quincena de junio, pero los movimientos contra la organización dejaron varado al camionero en un paraje salteño y su presencia llamó la atención de los efectivos de la Gendarmería en esa provincia.
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Por eso, durante un control, detectaron los ladrillos de la sustancia blanquecina escondidos en la rueda de auxilio y otros flotando en el combustible, en el interior de bolsas negras, describieron fuentes allegadas a la investigación.
El Diablo Oliva, quien fue condenado en 2018 por un cargamento de cinco kilos de cocaína-, está imputado por el homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa que lo depositó en la cárcel semanas atrás y, al parecer, mantenía una rivalidad con Charlyn.

El origen
Todo comenzó la noche del 8 de mayo cuando, cerca de las 21.50, el Joaco se encontraba junto a dos amigos a bordo de un Fiat Punto negro, a escasos metros de su casa de calle El Nihuil al 1100, en la citada barriada godoicruceña.
Hasta ese lugar arribaron dos hombres y una mujer a bordo de un Chevrolet Astra blanco, quienes descendieron y sorprendieron a los adolescentes a los tiros.
Los chicos intentaron eludir el ataque acelerando para huir de ese lugar, pero un de los plomos ingresó a través de la luneta trasera, atravesó el asiento del conductor y le dio en la espalda al Joaco, quien iba al mando del rodado.
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Luego de la agresión, los amigos de la víctima brindaron una primera versión que hablaba sobre un asalto y que malvivientes les habían disparado cuando ellos intentaron evitar el robo. No obstante, presentaron varias contradicciones en su relato y los detectives del caso sospechaban que algo más se ocultaba detrás del hecho.
Fue así que se profundizó la investigación y se logró establecer que el padre del joven herido estaba fuertemente vinculado a la comercialización de estupefacientes en ese sector del departamento, y que había tenido problemas con el “Diablo” cuando tenían relación, tal como explicaron fuentes del caso.

El cruzamiento de datos y la labor en conjunto con el Departamento de Asistencia Tecnológica y Apoyo Investigativo (DATAI), permitió develar la trama y las conexiones que existían con el padre del joven baleado, quien ya había quedado detenido hacía semanas.
Por su parte, Oliva, su pareja y otro colaborador conocido como el Boliviano, fueron sindicados como los autores de la balacera que dejaron en grave estado al menor y los capturaron durante una serie de procedimientos a mediados de junio pasado.
Ya antes de eso, se había puesto en conocimiento sobre la situación a los pesquisas de la PCN, quienes continuaron con las labores que permitieron terminar de desarticular a la organización.
