Durante el horario de visita en la Penitenciaría de Boulogne Sur Mer y con un DNI que no era suyo. Así de fácil se escapó de la cárcel Meteoro ayer a las 15.21 por el sector conocido como Plantamura. No era la primera vez en su vida que dejaba un centro de detención. Reconocido estafador en nuestro país con más de 300 denuncias en su contra por fraudes con la compra y venta de vehículos, el santafesino Víctor Ignacio Suárez (41) había caído en manos de los policías locales hacía dos meses en Capital –lo investigaba el fiscal Gustavo Pirrello– y le hizo a honor al apodo que le pusieron los detectives cordobeses, en el 2011, cuando fue arrestado en esa provincia: ayer dejó la cárcel a toda velocidad, después de que, llamativamente, ningún penitenciario lo notara por desconocimiento de sus habilidades, entre las 10 y las 16.

Un hombre y una mujer quedaron aprehendidos tras la fuga y se cree que tuvieron directa participación en el plan que dejó a los guardias sin respuesta concreta. De todas formas, las esperanzas para dar con él, al cierre de esta edición eran escasas, porque la novedad se transmitió demasiado tarde y creen que ya partió hacia Córdoba.

Recién minutos antes de las 17 notaron que Meteoro había dejado las instalaciones. Se montó un operativo cerrojo en las calles de Capital y una mujer fue detenida por policías en la calle Agustín Álvarez al 200. También fue arrestado el hombre que lo visitó en el penal. Se trata de la persona que le entregó su DNI tarjeta para que el sospechoso lograra burlar a los penitenciarios. “Escapó por la puerta principal de ingreso. Sin que nadie le frenara el paso. Parece más un caso de negligencia que uno donde lo hayan ayudado los guardias a escapar”, contaron fuentes del caso.

Las mismas estimaron que en esa calle de la Quinta Sección conocidos de Meteoro lo pasaron a buscar en auto para luego dejar la zona rápidamente.

Anoche no había sido capturado y efectivos de la Unidad de Búsqueda de Prófugos trabajaban en el caso. Para el Servicio Penitenciario, a cargo de Eduardo Orellana, se trató de una huida “con gran cantidad de puntos oscuros” y afirmaron que el hombre de 41 años contó con ayuda externa más que interna.

Por el caso, Orellana se mostró sorprendido y trabajó hasta altas horas de la noche buscando responsabilidades penitenciarias y analizando lo que registraron las cámaras de seguridad del centro de detención más antiguo de la provincia. Un detalle: en la vía pública, frente al sector Plantamura, por donde escapó, no hay cámaras de seguridad.

El Meteoro Suárez ganó espacio en los medios de Rosario cuando se fugó el 24 de octubre del año pasado de la Alcaidía de Francia 5200 de esa localidad. A pedido de un juez, lo habían trasladado desde Córdoba, donde se encontraba detenido desde el 2010 por gran cantidad de estafas y extorsión, y no lograron encontrarlo.

Meses después fue detectado en nuestra provincia porque nunca paró de cometer delitos.

A fines de mayo, luego de diversas acciones fraudulentas por una cifra superior a medio millón de pesos a compradores de vehículos, los efectivos de Investigaciones lo arrestaron en Capital. El mismo fiscal que ayer tomó su causa fue quien lo imputó en aquella oportunidad por estafa genérica. Se hacía llamar, entre otras siete identidades, Ignacio Castillo y aseguraba ser abogado.

En el Servicio Penitenciario aguardarán el avance de la causa judicial para tomar una decisión. Sin embargo, se espera que haya sanciones contra algunos guardias.

Unas 300 causas en todo el país

De acuerdo con lo informado por personal policial de Investigaciones, a Víctor Meteoro Suárez se le conocen 300 denuncias en las provincias de Santa Fe (principalmente Rosario), Córdoba, Chubut, La Pampa y Mendoza. Lo definen como un hombre bien hablado, simpático, amigable y vestía ropas costosas. El apodo se lo pusieron los policías cordobeses porque es rápido conduciendo sus autos, como el personaje de animé japonés piloto de carreras. Meteoro, adulteraba la numeración de autos, recibía dinero de sus víctimas y no los entregaba.  Huía y no volvían a verlo. Publicaba avisos en páginas web para atraer clientes y su documentación siempre era apócrifa. Contaba con algunos cómplices. Se hacía pasar por abogado en Mendoza. Para los detectives, compraba autos con documentación adulterada y los revendía a clientes desprevenidos. Cuando el propietario se daba cuenta de que había sido estafado, ya era tarde. Meteoro había huido con el dinero.