Se cumple hoy una semana del crimen durante un asalto del comerciante Luis Néstor Berardy (47) en el local de Cipolletti y Remedios de Escalada, en Dorrego. Y mañana está previsto que los dos hijos mayores de la víctima, Gina y Renzo, testigos presenciales del ataque, se presenten en la Alcaída de los tribunales locales para la tan esperada rueda de personas con los cinco detenidos que tiene el expediente que lidera el fiscal especial Santiago Maximiliano Garay. Cuatro de los sospechosos que fueron capturados fueron imputados por homicidio criminis causa (el otro tiene 15 años y es inimputable), pero sólo dos malvivientes participaron en el trágico atraco.
Fuentes policiales y judiciales consultadas por El Sol confiaron ayer que, esta vez, los dos jóvenes estarán presentes para la medida ordenada por el magistrado, considerada, junto con los cotejos de ADN, una de las claves para encaminar el caso al esclarecimiento.
La aclaración de los pesquisas se debió a que, el viernes, los dos testigos no quisieron participar en el reconocimiento por recomendación de su madre y se complicó la instrucción. Al parecer, trascendió que los hijos de Berardy, quienes vieron cómo su padre recibía dos balazos y moría en el minimarket que alquilaban desde hacía cuatro meses, no presentaban las condiciones psicológicas necesarias para enfrentar una medida de estas características. Esa jornada, Garay envió a la casa de los testigos a una policía para que les informara que debían participar en el reconocimiento pero no los encontró.
Las fuentes contaron que el fiscal ha preferido no hacer uso de la fuerza pública para obligarlos de alguna manera a enfrentar esta etapa del proceso judicial porque encontró una respuesta positiva de la familia, que señaló en las últimas horas que iba a presentarse en el Poder Judicial.
Gina y Renzo deberán estar frente a los sospechosos detrás de un vidrio con el objetivo de identificarlos en vivo. De resultar negativa la medida, todos los detenidos seguirán en esa condición hasta que lleguen al despacho del fiscal los resultados de las comparaciones genéticas entre la sangre que les extrajeron y los cabellos encontrados en una gorra que olvidaron los agresores en el minimarket de Dorrego. Esta es la prueba más importante para mantener en prisión a alguno de los capturados.
Por el hecho se hicieron tres allanamientos que resultaron positivos porque se capturaron sospechosos.
Horas después del crimen, a pocas cuadras de la escena, sobre calle Castellanos, personal policial capturó a dos hermanos como sospechosos. Se trata de Gonzalo y Damián Barrios, de 26 y 24 años. A los dos se les hizo un estudio para saber si habían disparado un arma de fuego, y el resultado fue positivo en uno de ellos.
Al otro día, otra pareja de hermanos, esta vez de menores de 15 y 17 años, fue detenida después de que efectivos de la Dirección de Inteligencia Criminal trabajaran el dato acerca de una posible participación en el asesinato de Berardy.
Por último, el domingo bien temprano, luego de que hablaran algunos de los apresados, se capturó al quinto sospechoso. Este joven, también de 17 años, es señalado como el autor del disparo mortal.
Más allá del aporte testimonial, porque cada allanamiento con captura tiene una hipótesis diferente con respecto a la autoría, el caso, sostienen los detectives, se esclarecerá con el resultado de las pruebas científicas y la rueda de personas de los hijos de la víctima, debido a que la tercera testigo, una clienta que estaba en el minimarket, no pudo reconocer a los dos primeros hermanos arrestados.
