Humberto Suárez Loria tenía 43 años. El auto en el que se movía la banda el 24 de setiembre.

La muerte este martes de Humberto José Suárez Loria, conocido como “Tito”, en la cárcel de San Felipe abrió una nueva investigación judicial y sembró dudas entre sus familiares. El hombre, de 43 años, estaba imputado por el asalto a un comerciante de Guaymallén durante el cual murió uno de sus compañeros de banda. Ahora, su entorno sospecha que pudo haber sido asesinado y busca constituirse como querellante para impulsar el esclarecimiento del caso.

La familia, con la abogada Micaela Tatiana Carrizo, buscará intervenir en el expediente que quedó a cargo de la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Rios. El objetivo es conocer qué ocurrió durante las últimas horas de vida de Suárez Loria y determinar si su muerte respondió a causas naturales o si existió alguna circunstancia criminal.

Uno de los puntos que alimenta las dudas de su pareja es que lo había visitado el lunes, pocas horas antes del fallecimiento, y aseguró que lo encontró en buen estado de salud.

La mujer, que mantuvo una relación de siete años con Tito hasta su detención y tenía con él una hija del corazón, sostuvo que no estaba enfermo y que no había advertido señales que hicieran prever ese desenlace.

La letrada Carrizo también fue a visitarlo ese lunes, a las 16. Según el entorno del interno, tanto la pareja como la abogada lo habían visto bien. Sin embargo, durante la madrugada del martes, Suárez Loria fue hallado sin vida en el módulo 8B del complejo penitenciario capitalino.

Las amenazas que habría recibido

De acuerdo con información a la que accedió El Sol, la pareja de Suárez Loria recordó que, después de su captura por el asalto en Guaymallén, recibió amenazas telefónicas que, según su interpretación, anticipaban que Tito no saldría vivo de la cárcel.

Ese antecedente es uno de los elementos que la familia pretende poner bajo análisis del Ministerio Público, aunque por el momento no permite establecer una relación directa entre esas intimidaciones y el fallecimiento.

La sospecha adquirió otra dimensión por las características de la causa que había llevado a Suárez Loria a prisión. El hombre estaba acusado de haber efectuado el disparo que terminó con la vida de Rodolfo Miguel “Pato” Mora Aguiar, de 58 años, durante un asalto a un comerciante en Guaymallén.

Después de resultar herido, Mora fue trasladado por integrantes de la banda hasta Maipú, donde descartaron su cuerpo.

La familia pretende que se determine si las amenazas que habría recibido guardaban relación con ese episodio o con algún conflicto posterior a su detención. Esa posibilidad, sin embargo, deberá ser investigada y corroborada con pruebas.

Cómo fueron las últimas horas de Tito

La novedad médica registró que Suárez Loria fue trasladado por otros internos a las 0.30 del martes. Lo llevaron en una manta y, cuando el personal de salud lo examinó, presentaba cianosis generalizada (coloración azulada o violácea de la piel) y no tenía signos vitales.

Los profesionales realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar durante aproximadamente 20 minutos, pero no obtuvieron respuesta. Luego efectuaron un electrocardiograma que no registró actividad eléctrica, constataron que las pupilas estaban dilatadas y no reaccionaban y certificaron el fallecimiento a las 0.50.

La primera hipótesis apuntó a un fallecimiento por causas naturales, aunque las circunstancias debían establecerse mediante los estudios médicos y las medidas investigativas correspondientes.

La fiscal Rios esperaba el resultado preliminar de la necropsia para contar con los primeros elementos técnicos sobre el deceso. Los estudios complementarios podrían demorar cerca de un mes, por lo que la familia buscaba constituirse en querellante en las próximas horas para intervenir en la producción y el seguimiento de las pruebas.

Entre las medidas previstas se encontraban la toma de testimoniales al personal penitenciario y a los internos que compartían el sector con Suárez Loria, además del análisis de las cámaras de seguridad del complejo.

Esas diligencias permitirán reconstruir sus últimas horas, establecer cuándo fue visto con vida por última vez y determinar cómo se produjo el traslado para su asistencia médica.

El asalto en el que murió su propio compañero

La muerte de Tito se produjo mientras avanzaba la causa por el asalto ocurrido la noche del 24 de septiembre en una casa de calle Bandera de los Andes, en Guaymallén. De acuerdo con la reconstrucción que había realizado la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo, un grupo llegó hasta el domicilio de un comerciante de 33 años con la intención de robarle.

Durante el ataque, Suárez Loria habría disparado una pistola calibre 380. El proyectil atravesó el cuerpo de la víctima y alcanzó a Mora, quien también integraba el grupo delictivo. El hombre sufrió heridas graves y murió poco después.

La principal teoría fiscal sostenía que Mora no era el blanco del disparo, sino que había sido alcanzado por el mismo proyectil que hirió al comerciante. De esa manera, uno de los integrantes de la banda terminó muerto por el arma accionada por su propio compañero.

Después del ataque, los integrantes del grupo no habrían pedido asistencia médica para Mora. En cambio, lo cargaron en un Fiat Idea azul y escaparon. Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir el recorrido del vehículo, conducido por Solange del Carmen Muñoz, hasta Maipú, donde abandonaron el cuerpo en un callejón.

El hallazgo había abierto inicialmente una investigación sobre un posible homicidio planificado. Sin embargo, el trabajo de la División Homicidios y la fiscal Lazo permitió vincular el cadáver encontrado en Maipú con el asalto de Guaymallén y reconstruir la secuencia que terminó con la muerte de Mora.

Suárez Loria quedó señalado como el autor del disparo mortal, mientras que otros integrantes del grupo, entre ellos Leonardo Adrián Aguiar y Muñoz, quedaron bajo investigación.