Los efectivos policiales que trabajan diariamente en los barrios del oeste de Godoy Cruz están en alerta. Dos tiroteos con heridos en el popular barrio Sarmiento, colindante hacia el oeste del Campo Papa, el domingo por la noche y ayer por la madrugada, generaron fuerte presencia uniformada y también investigaciones judiciales con dos fiscales, quienes intentan determinar si ambos hechos están relacionados. Las víctimas, de 17 y 26 años, fueron alcanzadas por proyectiles calibre 9 milímetros y están internadas en los hospitales Lagomaggiore y Central. De acuerdo con lo aportado por fuentes de esos nosocomios, los lesionados están graves.

No llamó la atención que se produjeran tiroteos en esa barriada con casi 40 años de antigüedad. Lo que alarmó a los pesquisas es que se trata de personajes conocidos en el mundo del hampa. El primero de los hechos ocurrió el domingo por la noche sobre calle Pinamar, y un joven al que conocen como el Iván recibió tres balazos en abdomen, tórax y cuello. La víctima está en pareja con una hermanastra de Carlos Junior Vargas, un sobrino de Sandra Jaquelina Vargas, la señalada jefa narco, que está en prisión acusada de distintos hechos. Es por esto que la guerra de bandas de esa zona volvió a tomar color después de varios meses sin enfrentamientos entre los miembros de esa organización vinculada a la venta de drogas en menudeo. Anoche, este joven continuaba en grave estado.

Por su parte, ayer, otro tiroteo volvió a movilizar efectivos policiales en la barriada. Esta vez, a la 1.40 cerca del Polideportivo, frente a la manzana B. Ingresó un hombre al Hospital del Carmen baleado en el tórax. Los efectivos fueron hasta la escena y dieron con la versión de que la víctima, Cristian Adrián Rosales estaba en una moto con su pareja cuando la atacaron. Sin embargo, la joven habló en el hospital con los detectives y negó haber estado en la escena. Para los sabuesos hubo un intercambio de disparos porque se encontraron vainas servidas tanto en el lugar donde cayó herido Rosales como en la puerta de la casa 33 de la manzana B. “Al menos, 30 vainas fueron levantadas pero los vecinos poco colaboraron”, aportó un jefe policial.

Una versión sostiene que Rosales, que está domiciliado en la manzana Ñ del Campo Papa, se enfrentó con la gente que habita en esa manzana. Si bien estaba grave, pudo hablar con los investigadores: “Yo iba con la moto y me dispararon, no se quién”, dijo palabras más, palabras menos.
Lo cierto es que el hecho ocurrido el domingo comenzó a ser instruido por el fiscal de Instrucción Lauro Monticone. Y el segundo, por su par Gustavo Fehlmann. Los magistrados buscaban pruebas para saber si tenían algún tipo de puntos en común, básicamente, si el segundo fue en venganza del primero. Anoche, policías consultados por este diario, quienes buscaban a los agresores, señalaron que la agresión a Rosales podría estar vinculada a “un problema entre amigos, de polleras”, pero buscaban más pruebas para confirmarlo.