Hugo Auradou y Oscar Jegou, los rugbiers franceses acusados de abusar sexualmente de una mujer en Mendoza y finalmente sobreseídos por la justicia provincial, fueron convocados nuevamente para formar parte del seleccionado galo que se prepara para disputar el torneo Seis Naciones
Este miércoles, el entrenador Fabien Galthié reveló la lista de 42 convocados, destacando el regreso de Auradou y Jegou, de 21 años, quienes no juegan en la selección francesa desde el amistoso disputado en Mendoza contra Los Pumas, el pasado 6 de julio. El día siguiente, una mujer de 39 años los acusó de violación y agresión en la habitación de un hotel de Ciudad.
El lunes 8, los jugadores fueron detenidos en Ciudad de Buenos Aires y trasladados con consigna policial a Mendoza, donde transitaron la mayor parte de la instrucción investigación en prisión domiciliaria. Finalmente, la Justicia determinó que no existían pruebas suficientes para sostener la acusación y el 10 de diciembre los sobreseyó.
Regreso al equipo
Galthié defendió la inclusión de Auradou y Jegou en la lista de convocados, basándose en su rendimiento reciente. En tal sentido, subrayó que su selección se basa exclusivamente en criterios deportivos y no está influenciada por las controversias pasadas.
Ambos jugadores, campeones del mundo sub-20, volvieron a competir con sus respectivos clubes, demostrando un buen nivel. Además, fueron declarados elegibles por la Federación Francesa de Rugby (FFR).
“Mientras existía un juicio pendiente, no podíamos seleccionarlos. Pero ahora que llevan meses compitiendo al máximo nivel en sus clubes, son evaluados al igual que los demás”, aclaró Galthié.
Jegou, que retomó la actividad el 2 de noviembre con La Rochelle, jugó ocho partidos, incluidos cinco en el Top 14 y tres en la Champions Cup, con tres tries anotados. Auradou, por su parte, regresó el 5 de octubre con la Section Paloise y disputó 12 encuentros esta temporada, destacándose en diez partidos del Top 14 y dos de la Challenge Cup.
Francia comenzará su participación en el Seis Naciones enfrentándose a Gales el 31 de enero en el Stade de France. Posteriormente, se medirá contra Inglaterra (8 de febrero), Italia (23 de febrero), Irlanda (8 de marzo) y Escocia (15 de marzo).
La concentración del equipo iniciará el 19 de enero en Marcoussis, donde Auradou y Jegou buscarán reafirmar su lugar en un plantel que espera superar las polémicas y enfocarse en su desempeño deportivo.
La situación sigue siendo delicada para ambos jugadores, ya que aunque fueron sobreseídos, la apelación presentada por la denunciante ante instancias superiores podría darle un nuevo impulso a la causa.
Una denuncia de repercusión mundial
El caso comenzó a investigarse la tarde del domingo 7 de julio, cuando una denuncia estremeció el ambiente deportivo mundial: una mujer se presentó ante las autoridades judiciales para relatar una serie de acontecimientos que involucraban a dos jugadores de rugby franceses.
La historia había empezado la madrugada de ese mismo día en un conocido boliche de Carrodilla, Luján de Cuyo, donde la denunciante conoció a Jegou. Según su relato, ambos se trasladaron en Cabify hasta un exclusivo hotel de avenida Belgrano de Ciudad, donde se alojaba la delegación francesa que acababa de vencer a Los Pumas en un amistoso disputado en el estadio Malvinas Argentinas.
Lo que siguió fue una grave acusación: la mujer aseguró haber sido sometida sexualmente y golpeada en la habitación, primero por Jegou, tercera línea de Les Blues, y luego por su compañero de cuarto, Araudou.
La gravedad de los hechos denunciados provocó una respuesta inmediata del fiscal Darío Nora, quien ordenó la captura de los rugbiers. La detención se concretó el lunes 8 en un hotel de la Ciudad de Buenos Aires, donde los franceses hacían escala antes de partir hacia Uruguay para otro compromiso deportivo.
El caso tornó dramática cuando, el jueves 11, una comisión policial trasladó a los deportistas a Mendoza, donde fueron alojados en una celda de la Estación Transitoria de Detenidos y Aprehendidos (Estrada).
Al día siguiente, la situación se agravó: fueron imputados por abuso sexual con acceso carnal agravado por la participación de dos personas, un delito que contempla penas de entre ocho y veinte años de prisión.
Sin embargo, la causa daría un vuelco inesperado. Después de seis días de encierro, el Ministerio Público Fiscal concedió a los acusados la detención domiciliaria, una decisión que marcaba el primer cambio en la perspectiva del caso.
Los propios jugadores declararon que las relaciones habían sido consensuadas, mientras las pruebas incorporadas al expediente comenzaban a debilitar sistemáticamente la versión de la denunciante.
La defensa, respaldada por estos nuevos elementos, solicitó el sobreseimiento de ambos deportistas, argumentando la insuficiencia de evidencia para justificar la prisión preventiva.
Por su parte, la Fiscalía también desestimó la acusación original de abuso sexual agravado, basándose en inconsistencias en el relato de la denunciante y las pruebas recolectadas.
