En el INDEC, que conduce Marco Lavagna, han admitido que enviarán a Corrientes una misión de sus técnicos para revisar con más precisión y detenimiento los últimos datos que han surgido del Índice de Pobreza en esa provincia. Es que han resultado tan sorprendentes que hasta el propio gobernador, el radical Gustavo Valdés, los ha puesto en duda, aunque lo beneficien políticamente. En esa provincia, la pobreza habría bajado más de 15 puntos en pocos meses: de 42 puntos que registraba en el  inicio del 2021 ha pasado a tener 27,3 a diciembre del mismo año. “Yo no creo en ese número”, dijo Valdés, apenas se conoció el nuevo índice la semana pasada, a lo que agregó: “La situación no está fácil y no puede ser que hayamos bajado 15 puntos en este difícil contexto económico y de inflación”. Luego de tal planteo público, desde el INDEC sostuvieron que irán a la provincia para ver qué pudo haber sucedido, para lo que contrastarán los datos que relevan los funcionarios de Valdés con los que recogió el organismo nacional.

Mientras Rodolfo Suarez asistía en Buenos Aires a los actos en honor al nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, a mediados de semana y se preparaba para presentar en la Presidencia el escrito en defensa de la construcción de Portezuelo de Viento, en Mendoza elaboraban un detallado informe sobre la situación de pobreza que el INDEC determinó para la provincia en el último semestre. Pero, a diferencia del caso correntino, en Mendoza, la pobreza se ubicó en 44,6 por ciento, aumentando 0,6 puntos respecto de la última medición, de 44 por ciento en el segundo semestre del 2020.

En tanto que, en la Nación, en el mismo período, la pobreza descendió 4,7 puntos, de 42 por ciento a fines del 2020 a los 37,3 puntos de la última medición. Como se dijo desde aquí, el mismo día en que se dieron a conocer los datos, en el Gobierno local pegaron un grito de sorpresa y, días después, durante el acto en homenaje a los caídos en Malvinas, el 2 de abril, Suarez reconoció en público que pudo haber un error con la medición de Mendoza, deslizó alguna posibilidad de intencionalidad política sin asegurarla y dio a entender que revisarían los números.

En principio, Suarez ha ordenado no hacer ninguna presentación formal ante el INDEC por ahora, aunque Facundo Biffi, director de Estadísticas de la provincia, ha estado en contacto con Lavagna luego de afirmar, también públicamente, que los números para la provincia le han parecido, cuando menos, “raros”.

Apenas llegado de su minigira por Buenos Aires, Suarez releía los datos comparativos que le había elaborado Natacha Eisenchlas, la senadora provincial que le responde en términos políticos y que se fue formando a su lado durante su carrera política como concejal, presidente del cuerpo y luego al frente de la Intendencia ante la muerte del recordado cacique Víctor Fayad.

Lo primero que recopiló el informe es la notable diferencia con Mendoza, que se marcó con los partidos del Gran Buenos Aires, sin CABA. Se destaca, por sobre todo, que, desde fines del 2020 hasta fines del 2021, la pobreza en esos distritos descendió casi 9 puntos, mientras que en Mendoza durante el primer semestre del 2021 bajó 0,3 por ciento, pero luego subió 0,9 por ciento. “Difícil de explicar esto”, le agregaron como comentario y nota al margen a Suarez, “más tratándose del conurbano”, se completó.

El trabajo comparativo pasa por varios conglomerados. De Santiago del Estero se dice, por caso, que, en la primera medición, la pobreza aumentó 11 puntos, pero seis meses más tarde cayó 14. “¿Cómo se explican variaciones tan abruptas en tan cortos períodos de tiempo?”, se pregunta el borrador, cargando la escopeta del jefe de Estado, a lo que se le suma otro comentario: “Difícil pensar que Mendoza es más pobre que Santiago del Estero”.

Se compara Rosario también: en el primer semestre del 2021, la pobreza en esta ciudad subió un punto, pero en el segundo bajó 6 puntos. Rosario, según el INDEC, cuenta con 33 por ciento de pobres, 11 puntos por debajo de lo que se ha registrado en el Gran Mendoza.

El trabajo pasa, además, por Santa Fe y se detiene en el hecho de que, en el primer semestre del 2021, el índice subió 11 puntos, pero en el segundo bajó 12. “Otra muestra de que las fotos momentáneas suelen ser engañosas y no encuentran explicaciones profundas ni estructurales”, dice en tono crítico el trabajo comparativo que le acercaron a Suarez. Y, en Córdoba, donde el índice terminó empardado entre el inicio de año con el final: primero, la pobreza subió 6 puntos y luego bajó otros 6. En la CABA, en el primer semestre del 2021, la pobreza cayó 3 puntos y en el segundo volvió a subir 3 puntos. “No hay nada que explique estas variaciones”, acota el  informe. 

Y termina con las provincias del Noreste, “tradicionalmente más vulnerables y con mayor dependencia del sector público: desde el segundo semestre del 2020 hasta el segundo semestre del 2021 bajó casi 4 puntos. Pero, en San Luis, subió 7 puntos y en el Gran Buenos Aires –sin la CABA–, decreció 8,7 puntos en el mismo período. No hay relación posible si no se analiza en profundidad”, se lee en el trabajo. 

El estudio en manos de Suarez, más las dudas en la DEIE, los planteos de Valdés en Corrientes y la ausencia de los datos del salario de los últimos meses del año pasado para contrastarlos con los de otros distritos, concluyeron en que Mendoza volverá a medir la pobreza por sus propios medios, como lo hiciera hasta algunos años atrás.