“La inseguridad no se soporta más. Es responsabilidad del gobernador y será la mía. Por eso mi planteo es claro: necesitamos el doble de policías en la calle, con los actuales no alcanza para las funciones de patrullaje callejero, policía barrial y prevención del delito (…) por eso no sólo vamos a duplicar la policía en la calle, sino que además van a estar bien equipados y capacitados”, ha dicho en uno de sus últimos spots de campaña Omar Parisi, el candidato del kirchnerismo para quedarse con la nominación definitiva del peronismo hacia la gobernación.
Parisi ha metido el tema en la llaga en dos asuntos clave y más que trascendentes. Ya dijo, anteriormente, que en caso de llegar a la gobernación construirá unas 16 mil viviendas a lo largo de la gestión en una verdadera “revolución de las viviendas”, cuando los últimos gobiernos provinciales a duras penas han logrado levantar no más 8 o 9 mil viviendas para un déficit de no menos de 100 mil unidades nuevas. Ahora, mientras camina frente a la fachada de la oficina fiscal 8, de San José, el aspirante K vuelve a hablar de duplicar lo que se tiene. Parisi no se anda con chiquitas; Parisi es de duplicar sus propuestas: el doble de casas y ahora el doble de policías en la calle.
¿Es posible aumentar por dos la cantidad de policías que se ocupan de hacer prevención y disuasión del delito por las calles mendocinas? ¿Son necesarios más policías en la calle? Para lo primero, Parisi tendría que modificar muchas de las condiciones, flexibilizándolas quizás, que hoy tienen los aspirantes a policías para ingresar al Instituto Universitario de Seguridad Pública (IUSP) de donde egresan los agentes que patrullan y que cumplen otras tareas. Si no va por esa opción, probablemente debería retirar de las oficinas a los policías que hoy cumplen funciones administrativas y además, reconfigurar el sistema de turnos con los que hoy se distribuyen y reparten las tareas de estos oficiales públicos. Para la segunda pregunta, si son necesarios más policías, la respuesta unánime de la oposición y del propio gobierno es afirmativa: sí son necesarios más dicen en el área de Seguridad de la administración de Rodolfo Suarez, pero más importante que el número de policías, lo es la tecnología que necesitan y en esto últimos, sostienen, se ha avanzado mucho.
Según datos oficiales, la provincia cuenta con 9.750 policías, y de ellos unos 2.500 se encuentran patrullando las calles, con un 80 por ciento concentrado en el Gran Mendoza, la zona más densamente poblada y en donde ocurre la mayor cantidad de delitos. O sea que Parisi hoy, de acuerdo con su propuesta, sacaría a la calle 2.500 policías más para llegar al objetivo de los 5 mil, el doble según asegura que se necesita, porque “la inseguridad no se soporta más”.
Esos 2.500 policías en la calle, de acuerdo con la información que proporciona el área de Raúl Levrino, el ministro, se distribuyen en turno de 24 y de 12 horas. Y escudados o resguardados por lo que las Naciones Unidas están sugiriendo (agentes de seguridad altamente capacitados, más que la cantidad que hasta no hace mucho se indicaba en 300 cada cien mil habitantes), en Mendoza dicen que se han concentrado en producir un policía más profesional y mejor equipado, que aquel poco capacitado y poco preparado como le achacan haber liberado a la calle a las últimas administraciones peronistas, las de Celso Jaque y Francisco Pérez.
Las condiciones de ingreso al instituto para los aspirantes a policías hace varios años que fueron modificadas. Ahora se requiere una edad máxima de 28 años, cuando antes se permitía hasta los 35; el secundario completo, cuando antes sólo se pedían dos años cursados y sin antecedentes. Esos supuestos mínimos sólo permiten que califiquen por año un 20 por ciento de todos los que se inscriben para ingresar a la fuerza. Ese 20 por ciento oscila entre los 450 a 500, los mismos que al final del curso consiguen egresar, tras conseguir a los 10 meses de cursado el título de auxiliar y un año más a prueba en la calle para ser confirmado como policía. En caso de el aspirante busque escalar en la carrera policial y aspirar a la zona de jerarquía, como el caso de comisario, necesita un cursado de cuatro años para alcanzar una licenciatura en Seguridad. Siguiendo con los datos oficiales, entonces por año se inscriben unos 2.500 aspirantes en el instituto, pero sólo el 20 por ciento logra su ingreso y la graduación efectiva. Sí Parisi usa ésta vía para duplicar los agentes patrulladores de calles, debería también duplicar la cantidad de inscriptos. En el gobierno agregan a todo eso que la carrera hoy “no es una salida laboral” como se la podría considerar; y si así lo fuera, en todo caso, tiene sus exigencias, parecen aclarar y advertir.
Mendoza está teniendo un problema serio con la seguridad, que el gobierno no puede desconocer y del que todos los frentes electorales, ahora en época de elecciones, tendría que ocuparse. La sociedad necesita que se les diga qué harán y cómo lo harán. Parisi, para el caso de las viviendas ha dicho que usará todos los recursos del Estado disponibles para construirlas; ha agregado que ésa será su prioridad, incluso destinando el superávit que el gobierno radical dice que tiene. Ahora Parisi, de igual forma tiene que decirles a sus potenciales votantes, cómo hará para duplicar la cantidad de policías que se tienen. Tiene que pasar de 2.500 a 5.000 en la calle, permanentes, con tareas de patrulla, vigilancia y prevención. Alfredo Cornejo, el candidato con más chances de quedarse con la nominación a gobernador por el oficialismo, sostiene que dará continuidad a lo que él empezó a fines del 2015. Pero es necesario que profundice y responda ante el avance del robo y hurto en todo el Gran Mendoza, el delito que hoy más está preocupando a la población, junto con el avance del narcomenudeo en algunas de las barriadas más populosas de Godoy Cruz, Guaymallén y Las Heras.
Suarez viene de asegurar, ante la Asamblea Legislativa del 1 de mayo, que se ha logrado un descenso en la tasa de homicidios de 9 cada 100 mil en el 2015, a 3 cada 100 en la actualidad y el que el robo agravado ha descendido en un 70 por ciento, éste último dato proporcionado en Seguridad. El robo agravado es el delito que se produce con un arma. Según el gobierno, ese tipo de delito es el que ha descendido, pero no los robos y los hurtos, cada vez más frecuentes en los barrios mendocinos. “Para esto, es cierto, necesitamos más policías, pero también más tecnología y más inteligencia y es en lo hemos avanzado”, afirman. Y sobre el delito vinculado a la droga, en Seguridad se defienden al sostener que las grandes bandas como las de los Aguilera, los Pizarro o la Yaqui, han sido desbaratadas hace tiempo, y que lo que tiene a maltraer al Gran Mendoza es el narcomenudeo porque Mendoza ya es zona de tránsito, de consumo y de estiramiento, pero sin cocina. Y que los constantes tiroteos que tienen a una suerte de “banditas” de los considerados soldaditos puestos al servicio del narcomenudeo, como sus protagonistas excluyentes, se producen por desavenencias por falta de pago, traiciones y “mejicaneadas” varias, entre ellas. Y se reconoce la necesidad de más esfuerzo por inteligencia previa de la que se tiene para disolverlas.
Y a todo esto, ¿qué dijo Suarez, entre otras cosas sobre seguridad en su discurso del 1 de mayo?: “Nuestro plan a lo largo de estos años ha sido claro. Trabajamos para reconstruir el sistema policial, darle una estrategia y recomponer la autoridad policial. Mejoramos el reclutamiento y la capacitación, por eso hicimos mucho más exigente el ingreso al Instituto Universitario de Seguridad Pública” y que “hoy podemos decir que tenemos una de las fuerzas mejor equipadas”.
Qué mejor que dejar en manos de los electores la calificación de lo hecho de los resultados de las medidas que se aplicaron. Este es el momento.
