La Fórmula 1 se prepara para volver a la acción este fin de semana con el Gran Premio de Miami, luego de un mes de inactividad marcado por la suspensión de las fechas en Bahréin y Arabia Saudita. Sin embargo, la cuarta cita del calendario quedó bajo amenaza por un motivo ajeno a lo deportivo, el clima.
De acuerdo con los pronósticos, durante viernes, sábado y domingo se esperan tormentas eléctricas en la zona de Miami, con probabilidades que rondan el 70%. Este escenario encendió las alertas en la organización, ya que la presencia de descargas eléctricas obliga a interrumpir cualquier sesión en pista.

Según el reglamento de la categoría, ante riesgo de rayos la actividad debe detenerse de inmediato por cuestiones de seguridad. A esto se suma una normativa vigente en Estados Unidos que prohíbe la realización de eventos deportivos al aire libre en condiciones de tormenta eléctrica, un protocolo que ya se aplicó en distintas competencias en ese país, como el ´´ultimo Mundial de Clubes, en 2025.
En ese contexto, el desarrollo del fin de semana quedó sujeto a la evolución del clima. El plan de contingencia contempla demoras, reprogramaciones e incluso la interrupción de las sesiones si las condiciones lo exigen.

La incertidumbre se da en una fecha particular, ya que el Gran Premio de Miami cuenta con formato sprint, lo que implica una agenda más ajustada y con mayor cantidad de instancias competitivas.
Por el momento, desde la organización evitaron hablar de una cancelación definitiva y señalaron que esa alternativa solo se tomará como última opción. Mientras tanto, la Fórmula 1 quedó en alerta a la espera de condiciones que permitan garantizar el normal desarrollo de la actividad.
