Víctor Fayad aseguró esta semana en una de sus apariciones radiales que no conoce a ningún candidato que diga o admita que perderá la elección a la que se presenta.Por supuesto que Fayad –quien, por otro lado, no sonó demasiado creíble al negar un procedimiento judicial en su oficina ordenado por el fiscal Eduardo Martearena por una denuncia que afirma que sus dos empleadas cobran el sueldo por la planilla de la muni capitalina– tiene razón.

   Pero ni Fayad ni nadie puede negar que, como candidatos, todos, en su intimidad más recóndita se hayan hecho una pregunta inquietante: “¿Qué pasará conmigo si pierdo el domingo 28?”. Los nervios, ya en el último tramo de la carrera, han dominado a quienes no mucho tiempo atrás se creían seguros vencedores. Hoy, la mayoría de las encuestas elaboradas con algo de seriedad, las reales, coincide en un final electrizante entre los dos candidatos de la variante oficialista: César Biffi y Celso Jaque.

   De ahí, quizás,que hayan aparecido reacciones destempladas e insólitas, como aquella que cuestiona a Jaque porque dice que en seis meses baja el delito en la provincia 30 por ciento. Jaque está diciendo, en verdad, que si hay 100 delitos, en seis meses habrá 70. Será –tiene que ser así, de una vez por todas– la gente que tenga previsto avalarlo quien se lo cobre y se lo recuerde y lo castigue en caso de que no cumpla si accede al poder.

   Las razones de la salida destemplada de Alfredo Cornejo y hasta del propio gobernador Julio Cobos, de quien no se esperaba una reacción así, parecen ser otras: Jaque le ha arrancado a Cristina Fernández un compromiso, un acuerdo del que Cobos está al margen. Cosas de la política, una actuación casi picaresca y de la que no se esperaba del “bueno”de Jaque.

   Es posible que ni el propio malargüino haya tenido en mente un escenario como el que se le ha presentado. Desde el gobernador hasta el operador político más importante del oficialismo no paran de hablar del ya famoso spot de la seguridad.

   “Cuando Cobos arregló algo con la Nación lo hizo con Kirchner directamente, no habló con Scioli. Bueno, yo no voy a hablar de estos temas con él, que es el futuro vicepresidente, sino que lo hago con la futura presidenta, esto es normal que así sea”, reaccionó Jaque, chocho, frente a lo que según interpreta es una polémica que le ha venido del cielo. Es tan rara esta alquimia electoral –“engendro” según Roberto Iglesias–, que es posible ver este tipo de discusiones y chisporroteo electoral.

    No sólo es posible, sino real. Cómo actuará el electorado el 28 frente a estos oficialismos (Biffi-Thomas versus Jaque- Racconto, todos colgados de Cristina y Cobos, pero los segundos peleados a muerte con el vice de Cristina y el vice de Cristina ajeno y molesto a un supuesto pacto entre Cristina y su rival Jaque), de sólo imaginarlo, apasiona. Pero qué será de la vida de cada uno de estos dirigentes, los oficialistas en sus dos variantes y también de algunos opositores, en caso de caer derrotados el 28.

   En el peronismo tradicional saben que si gana Jaque, ganan todos. Ganan los Bermejo, los Miranda y, como buenos peronistas, dicen, se encolumnarán detrás del pequeño gran malargüino, a la postre nuevo líder indiscutido del peronismo kirchnerista de Mendoza. Sueñan y piensan en voz alta que los “traidores”, como Pardal, Amstutz, Thomas y otros se tendrán que ir a la casa sin nada, para que el bueno de Jaque se quede con el control de sus soldados, de su gente.

    Ahora, si pierde Jaque, pierde Jaque. Esa supuesta derrota será de Jaque y sólo de él y si es posible una recuperación de este peronismo no concertador, pues vendrá de la mano del sanrafaelino Omar Félix, el intendente que parece estar haciendo su propio negocio desde el sur hacia el norte, utilizando a la concertación cobista como al peronismo no concertador de igual manera, porque de todos ha sacado algún provecho.

   Un triunfo de Jaque en Mendoza pondría en un incomodísimo lugar al casi futuro vicepresidente Cobos. ¿Cómo explicar ante Cristina y Kirchner una derrota de su gente en Mendoza? Consciente de que la construcción de su espacio de poder sólo se podrá plasmar vía los radicales K y de lo que Cristina se digne a cederle, perder el control político de su tierra lo tornará extremadamente débil y vulnerable.

   Cobos tiene que ganar sí o sí en Mendoza con Biffi y esperar que Biffi siga militando y respondiendo dentro del esquema concertador que supo armar con Néstor durante los años dorados del actual presidente en retirada. Porque un triunfo de Biffi y una derrota estrepitosa de Roberto Iglesias pondría al godoycruceño en un lugar expectante para recuperar lo que queda del radicalismo más puro.

   Si bien, en ese escenario, a Iglesias sólo le quedaría como refugio su casa en el exclusivo Dalvian, tiene dirigentes dignos de ser rescatados y recuperados. Biffi da alguna garantía a esos radicales de paladar negro, que le han sido fieles a Iglesias, de mantener con vida lo que queda en pie de la UCR. Iglesias, por su lado, se juega a que pierda Biffi, derrotado, si es posible, por él y la histórica Lista 3 y, si no, lo mismo da.

   Tiene que perder Biffi, porque esa derrota del oficialismo podría significar el comienzo del ocaso político de lo que considera su creación política que lo terminó traicionando para irse con Kirchner, es decir, Cobos. Su objetivo es, aunque no lo diga ni lo admita nunca, ver a Cobos derrotado.

    Ni qué hablar si el ex gobernador, El Mula, impensadamente da un batacazo y se impone.En ese caso, no habría lugar seguro que le sirviera de cobijo a los radicales K que acompañaron a Cobos en su aventura. Este escenario pondría en pie de guerra a Iglesias y Fayad si gana Capital, siempre y cuando le alcance y salga airoso de los últimos escándalos que lo salpican, porque de ellos dos saldría el encargado de reflotar al radicalismo en crisis.

   PRESIONES A UNA DIVA. Aunque no lo digan,por supuesto que nuestros candidatos hacen cuentas y se preparan para recibir un escenario adverso luego del 28. Y en eso andan, algunos más que otros, claro está. A tal punto es así que nada se deja librado al azar, más cuando los nervios apremian y no permiten algo de paz: ayer se operaba fuertemente sobre la producción de la señora Mirtha Legrand y su esperado almuerzo de este mediodía en el Hyatt mendocino.

   Se afirma que originalmente la señora almorzaría con Cobos, Biffi, Jaque y el empresario Carlos Pulenta. Según trascendió, la gente de Cobos protestó y pidió remover a Jaque de la mesa. La operación incluso habría tenido como protagonistas a funcionarios de la Rosada, cristinistas y enfrentados a Jaque. El jaquismo amenazó con un escándalo,por lo que si sacaban de la mesa al malargüino también debían bajar a Biffi.

   Este affaire benefició indirectamente a Omar de Marchi y a Iglesias, porque los cuatro fueron invitados a tomar un café al living de la señora en una charla televisada de quince minutos. La diva, en cambio, almorzaría hoy, si no hay cambios de última hora, con Cobos (candidato a vicepresidente), con Pulenta, con Robert Saldívar, la blonda Ingrid Grudke, Gabriel Canci (el organizador del desfile de moda por la que llegó invitada Legrand) y alguna otra personalidad. ¿Contará algo de todo esto Mirtha y de las presiones mendocinas?