Luis Petri y Alfredo Cornejo. Foto: El Sol

Más de uno de aquellos que entornan a Alfredo Cornejo, de esos que no lo dejan ni a sol ni a sombra y que bien podrían ser identificados como hijos, algunos, y entenados, otros, llamados a explicar el porqué del caudal de votos que recibió Luis Petri en la interna de Cambia Mendoza, no dudan y, casi al unánime, descerrajan: “Su éxito se justifica en que criticó fuerte al Gobierno desde dentro y dijo todas las cosas que muchos de nosotros quisiéramos decir y no podemos”.

La interpretación tiene mucho de malicia y de picaresca, pero no está para nada lejos de lo que está ocurriendo hacia dentro del espacio que gobierna a gusto y placer la provincia. Un elenco y equipo de gobierno que, tras el resultado de las PASO, se ha debido arremangar para abocarse a estudiar con detenimiento la división de un voto que no vio venir nadie, ni siquiera los encuestadores, al menos, los tres que realizaron trabajos para el oficialismo y que fallaron en la percepción y en el destino de ese casi 40 por ciento que fue para Petri y que creían, en una inmensa cantidad del mismo, que lo recibiría Cornejo. El cornejismo, concretamente, admite esto último: “Se equivocaron con el voto del Alfredo, aunque no en el espacio”. Ese 43 por ciento que sumaron Cornejo y Petri, al menos para los ganadores de la contienda, debería permanecer dentro de Cambia Mendoza, sin riesgo de que se esfume. El razonamiento sería el correcto si se sigue una línea un tanto lógica, aunque siempre hay que dejar espacio para los imprevistos: si el voto que recibió Petri llegara a ser anti-Cornejo, pues tenía alternativas por fuera. Claro que esas instancias, las de los Omar, por Parisi y De Marchi, o bien se han venido moviendo con un desfase muy grande entre el sentir y pensar íntimo del votante o bien lo han hecho en medio de una gran confusión que no habría dado garantías a quien en verdad quiere un cambio de rumbo para la provincia.

De igual manera, y más allá de los comportamientos lógicos que en el Gobierno creen y confían que se ratificarán en setiembre, ni Cornejo ni Rodolfo Suarez han dejado pasar mucho para contener a Petri. De aquel día de la votación en la que Petri se acercó a saludar a su contrincante ganador, mostrándose juntos en el escenario, incluso, con la presencia de Patricia Bullrich, se han visto las caras los tres en dos oportunidades más. Una de ellas ha sido el miércoles, cuando se acordó, además, la participación del ex diputado nacional en el acto oficial de este jueves, en la explanada de la Casa de Gobierno, en el que se entregaron nuevos móviles a la policía y se integró a la fuerza un grupo de nuevos miembros.

Y fue el miércoles cuando Petri le pidió a Cornejo que no dejaran pasar la oportunidad de incorporar algunas de sus propuestas, porque no sólo podrían ser implementadas sin demasiadas complejidades, sino que se convertiría en un gesto contundente de parte del oficialismo de permeabilidad ante las críticas y de estar abierto a incorporar otras ideas. Así, entonces, Cornejo, con el aval de Suarez, invitó a Petri al acto de este jueves, cuando ya se había tomado la decisión oficial de anunciar la incorporación de los inhibidores de señales telefónicas en los penales mendocinos. Petri festejó el hecho y no dejó pasar la oportunidad, al lado de Cornejo y de Suarez, para recordar que todo surgió de una ley votada de su autoría de casi quince años de antigüedad. En breve, entonces, el gobierno de Suarez activará los inhibidores que, según Cornejo, funcionaron hasta la llegada de la pandemia y que, por decisión del juez de Ejecución Penal, Sebastián Sarmiento, fueron dejados de lado. Ahora, el Gobierno puede llegar a poner en marcha un sistema más sofisticado que el anterior y que permitiría discriminar entre los teléfonos de los internos y de los penitenciarios, aunque deberían prestarle mucha más atención a los aparatos que puedan ingresar de modo ilegal.

Las visiones tanto del lado de Petri como del de Cornejo sobre el encuentro de ambos y demás poseen alguna que otra diferencia de matices, pero coinciden en algo, por el momento: que las propuestas electorales de Petri, en su mayoría, se irán incorporando en este gobierno y no en un eventual próximo de Cornejo y que Petri no será el candidato a diputado nacional del oficialismo mendocino. Hay, sin embargo, una sugestiva diferencia en cómo se abordó el sensible asunto de la posible nominación, descartada, a la diputación: por el lado de Petri se sostiene que Cornejo le insistió que aceptara encabezar la fórmula a la Cámara Baja, lo que le significaría la vuelta al Parlamento, sumado al hecho de que también sería parte Patricia Giménez, como segunda, la que fuera compañera de Petri en la interna que enfrentó a Cornejo.

Por el lado de Cornejo, se niega el ofrecimiento, aunque se admite que si Petri quiere, tendrá el lugar. Pero, a la vez, reconocen que la negativa del ex diputado, por el momento, tendría más que ver con no darles de comer a aquellos comentarios y
chicanas que se largaron a rodar y que afirmaban que Petri se había largado a la
interna para quedarse con la diputación nacional, su único objetivo de entonces,
según afirmaban. Sin confirmaciones de ningún tipo, por el momento, cobra cuerpo la idea de que sería Giménez una de las integrantes de los dos principales lugares de la lista de candidatos a diputados nacionales, encabezando o secundando.

Y Petri, a medida que pasan las horas, se lamenta por no haber sido más contundente y fino en la campaña. En su caso tampoco lo acompañaron con entusiasmo las encuestas más cercanas. Si las que manejaba el oficialismo no daban por su comportamiento más de 5 o 6 puntos, las que él tenía, o que le acercaban no superaban los 10 u 11 puntos. Su propuesta se impuso en San Martín y Lavalle y estuvo cerca en Junín, el departamento del vicegobernador Mario Abed. “Y hoy muchos me llaman, con el diario del lunes, amargados por no haber hecho algo juntos”, comenta Petri, haciendo mención, sin
identificarlos, a más de un dirigente del propio oficialismo.