Los intendentes que ayer pusieron en juego sus liderazgos ganaron y con eso confirmaron que la estrategia elegida, la de desdoblar y tomar distancia de la nación y la provincia, fue la correcta. Pero estos triunfos, pareciera, no han configurado el hecho más llamativo de la jornada, el que por lejos lo ha protagonizado Matías Stevanato: apenas vio consumado su triunfo en Maipú, lo que esperaba, activó su plan para diferenciarse aún más de la conducción del peronismo, en manos de la Cámpora y con ello de la fórmula a gobernador del movimiento, representada en Omar Parisi y Lucas Ilardo.

“El próximo gobernador será de Luján, se llama Omar y fue afiliado del Partido Demócrata”, dijo Stevanato, pícaro, entrevistado por Canal 9, en medio de la euforia por el triunfo. Todo dicho. A casi 250 kilómetros de distancia, en San Rafael, Parisi, el crédito del kirchnerismo mendocino, se abrazaba al triunfo de otro peronista crítico de la Cámpora, Omar Félix, y desde allí enviaba saludos para todos los ganadores, menos para uno, Stevanato, a quien tampoco mencionaría en medio de la vocinglería sureña.

La jugada del maipucino no deja de ser arriesgada y osada, más para un dirigente no acostumbrado a los desafíos extremos y rodeados de peligro. Que no haya apoyado a la fórmula oficial del peronismo, tampoco quiere decir que se aleje del movimiento para ir a los brazos de La Unión Mendocina de Omar de Marchi como sí lo hiciera el lavallino Roberto Righi. A lo sumo, lo más disruptivo que podría llegar a hacer es ignorar a Parisi y sus chances, refugiarse en Maipú, intentar construir desde allí su soñada llegada a una candidatura a gobernador para el 2027, reunir y conducir a todo el antikirchnerismo que deambula dentro del peronismo y no dejar de guiñarle el ojo y ofrecerle todo tipo de muestras de cariño a De Marchi. Mucho para el estilo de Stevanato.

Hubo algo más que han dejado estas elecciones. La asistencia a votar viene cayendo y en el horizonte comienza a emerger, quizás como un destello, no como algo consolidado todavía, no se sabe, una expresión libertaria a tono con Javier Milei. En los tres departamentos en donde los libertarios lograron superar el filtro de las PASO y ayer compitieron, hicieron muy buenas elecciones. En Maipú, Claudia Córdoba logró un 13 por ciento frente al 5,7 de la PASO; en Lavalle, Betina Torrecilla alcanzó el 11 por ciento frente al 3,9 de la PASO y en San Rafael, Rodolfo Bianchi se convirtió en la estrella del espacio de este domingo con ese 20 por ciento que obtuvo comparado con el 9 por ciento de la PASO. Con lo que los libertarios aparecieron claramente con un lugar destacado, lo que no significa que lo puedan mantener, consolidar o hacer crecer con el tiempo. Pero como fenómeno de lo que está viviendo la Argentina, bien vale tener presente y más o menos claro lo que podría estar significando en materia de ánimo social, de la necesidad de un cambio brusco a las cosas y de ese borrón y cuenta nueva que se viene expresando.

Cambia Mendoza, sus dirigentes y sus candidatos sabían que serían castigados como en las PASO de abril en estos departamentos. Pero también tenían una marcada expectativa de mejorar aquella actuación y reafirmar el camino que creían tenían trazado y seguro de las últimas elecciones en dos departamentos en donde tanto el gobierno de Alfredo Cornejo como el actual de Rodolfo Suarez habían apostado mucho. Se trata de San Rafael y Maipú, en los que en algún momento se sintieron cerca de dar un batacazo. La elección de ayer los ha vuelto a poner en su lugar.

Y atentos con San Carlos, un departamento con características muy singulares y propias. Allí entre el primero, Alejandro Morillas y el tercero Marcelo Romano hubo sólo 3,5 puntos de diferencia. El segundo lugar fue para Silvio Pannocchia, cuñado de Cornejo y la apuesta fuerte del senador nacional y de todo el oficialismo provincial. Los tres se han movido entre los 30 puntos del ganador y los 28 del tercero. El triunfo de Morillas, que llegó allí de la mano de Jorge Difonso, le permitió a De Marchi sumarse al lugar de los ganadores del domingo y apuntalar su apuesta por la provincia. Un De Marchi que ve en los libertarios, como sucedió en la PASO nacional en la provincia cuando se acercó al comando de la ganadora en el tramo de diputada nacional Mercedes Llano y ayer con las declaraciones de Stevanato y sus posibles movimientos, más de una señal que no dejará pasar. En tres semanas, el final de la historia electoral más esperado para Mendoza, el que se presenta sin favoritos y sin despegados claros.