Hay más de un facto en la procesión que lleva el peronismo de Mendoza por estos días. El reloj que marca los tiempos políticos no los tiene ni el partido, ni los intendentes, ni La Cámpora, ni Cristina o Axel Kicillof.
El tiempista que le marca la hora al PJ y sus diferentes espacios se llama Alfredo Cornejo, porque tiene a cargo la definición del calendario electoral para Mendoza. Más que un misterio profundo, es una verdad dolorosa a la que se han adaptado por pragmatismo y capacidad de supervivencia. Sincroniza o no con las elecciones nacionales, suspende o no las PASO. De ser así, avanzarían con el desdoblamiento en sus respectivos territorios, porque ya dio probado éxito.
Pese a todo, hay un calendario nacional en marcha que ya determina cierres de lista para confirmar candidatos. Ese día es el 17 de agosto y determina el margen de decisión que tiene el PJ, pero la discusión parece haberse adelantado.

Por supuesto que los más afectados por este peso son los jefes comunales que tienen poder territorial y no quieren perderlo, pero el resto de las tribus sin mayor aparato institucional también ya se han modelado al pulso externo que impone la interna Cristina vs. Kicillof. De hecho, este viernes varios congresales ya recibieron su invitación por WhatsApp para un acto en Ferrocarril Oeste.
El PJ necesita su domingo de resurrección
La reunión del lunes que mantuvieron la mayoría de los intendentes -Fernando Ubieta, por ejemplo, no estuvo- sirvió, en parte, como reacción al último movimiento del cristinismo mendocino en el Teatro Selectro, pero también para fijar algunas cuestiones.
No se trató la bendición de Emir Félix como candidato a diputado nacional, una versión que ya descartaron o al menos no quieren adelantar. La nominación de Félix por el momento es más a título personal, como ya lo han lanzado Matías Stevanato y Ubieta. Es cierto que reúne opiniones a favor entre los jefes comunales, pero en el peronismo sanrafaelino aseguran que el ex intendente de San Rafael se ha fijado otras metas.

Félix quiere, en principio, recuperar el partido, sanearlo financieramente, volver a darle potencia electoral e incluso recuperar el sello ante la mirada de los mendocinos. En segundo lugar, quiere que todos los sectores estén dentro del armado que se vaya a realizar.
Para esto, la idea sería armar una amplia mesa política. Como entienden que muy probablemente Cornejo suspenda las primarias, avanzar con las internas abiertas con reglas claras. Esas internas para cargos nacionales, evalúan algunos, podría ser entre la primera y la segunda semana de julio.
Blanco o negro
En el cristinismo, leen que hoy la encrucijada es Cristina o Javier Milei. En ese gran marco ideológico que plantea, el sector de Anabel Fernández Sagasti ya no reúne a todo el kirchnerismo mendocino por la interna con el gobernador de Buenos Aires. Pero mantiene bancas en la Legislatura, desde donde le piden a Félix definiciones estratégicas.
Es cierto que hay un malestar, que al menos viene desde que un sector del peronismo bancó las leyes de Avalúo e Impositiva que hoy le cuestionan al Gobierno. Pero también hubo gestos de apoyo -en fotos- cuando los voceros del Sur salieron a contrarrestar la presión del oficialismo hacia Omar Félix y su desahogo por el narcotráfico.

Por supuesto, no descartan que la propia Anabel sea candidata para diputada nacional, porque es la que mejor mide. Esto, en un escenario donde la cuerda se ha tensado lo suficiente y el kirchnerismo incluso puede. Sin embargo, los puentes están y la unidad del peronismo será lo primero.
En tanto, el kirchnerismo no anabelista ya está militando a Kicillof en Mendoza. Y este lunes 21 de abril recibirá al ex ministro de Salud, Daniel Gollan, actual diputado nacional, para una charla abierta en el SUTE. Es un sector variopinto el que fogonea a Axel en Mendoza: la CTA y gremios como La Bancaria, o la Corriente Nacional de la Militancia, entre otras agrupaciones.
La realidad pincha por otro costado
A pesar de estas reacciones donde da señales de vida, un intendente relativizó estos actos y aseguró que “hay demasiada tranquilidad” en el peronismo.
La realidad en los departamentos corre con tiempos de urgencia distintos a los de la rosca partidaria y la agenda electoral.
Hay una demanda social que ha crecido en el último año a falta de respuesta de los grandes organismos y en algunos casos tienen que salir a cubrir hasta los remedios que debería entregar el PAMI.
